La ternura es el alma de los sentidos.
La ternura es escuchar con paciencia
y leer con precisión los libros.
La ternura es entrar en casa
como de recién casado (¿lo recuerdas?).
La ternura es la caricia
de tu vida en su vida
(y el tacto de su abrigo azul marino).
La ternura es el silencio
que dejan las palabras en su oído.
La ternura es la voz de un amigo
cuando pronuncia tu nombre
y te pide por favor que reces por su vida.
La ternura es pensar de inmediato en una persona
e imaginar las infinitas posibilidades del cariño.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
sábado 28 de enero de 2012
Ternura
Publicado por
Guillermo Urbizu
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viernes 27 de enero de 2012
Su centro, mi ser
Y más dentro de su adentro,
en el centro de su ser,
es donde yo soy y sueño.
Dueño soy de su querer,
que a mi vida da sentido
por ser su centro mi ser.
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Guillermo Urbizu
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jueves 26 de enero de 2012
El hombre nunca está solo
Agobio cotidiano. Pero la libertad -la felicidad- no está
en el egoísmo. La vida tiene sus extremos.
¿Vida? Vida. ¿Muerte? Infinito. El nacimiento al ser
no pertenece sólo al cuerpo. Ni principalmente.
El amor, que nos abraza desde el principio
hasta el Principio. Aquí no hay nada total.
Todo es una línea discontinua y tibia.
La totalidad está en el interior de nosotros mismos.
Hay estrellas, sí, pero casi todas fugaces.
Una sonrisa cruza ahora mi cara. Prendida del alma,
hilvanada por la esperanza. Dios: ¡qué total eres!
Eres porque eres. Soy porque eres. Y aquí me tienes.
Porque Tú eres y quieres. Porque Tú eres y me quieres.
Porque Tú eres yo canto y me abraso en misericordia.
Basta un crucifijo, una mirada, para que entre en ebullición
la líquida luz del horizonte y esta misma tinta que perfila mi deseo.
Amo porque existes, porque has nacido. Canto
porque amas este amargo trago que es el desamor del hombre.
Capaz a un tiempo de servir de alivio al mismo Dios
hecho Hombre. Hecho Pan, hecho Sangre,
en esta orilla del universo.
Escribir es morir a uno. Él lo sabe. Porque vivo muero
a un sueño dulce y nuevo. Dios es consciente de la magnitud
cósmica del silencio. No hay elegía más sublime.
Ni siquiera es más bello cuando se toca la aurora
con la punta de los dedos.
El hombre no está nunca solo. Dios ha nacido
para desbaratar la trama del pecado y el ácido de su tristeza.
Y para ello germina su amor
entre los lirios y las azucenas de su Madre.
Veinte siglos de perdón me apremian a saciar la sed
de un mandamiento cada vez más nuevo y más necesario.
Está recién estrenado su fuego. El amor apremia siempre.
Anhelo de vida y vuelo. No es casualidad que el sol brille
y que el pensamiento sea eclipse fuera del amor,
incapaz de producir algo sensato al margen de la fe.
Hojas multiformes se arremolinan ocres a las puertas de Belén.
Estas mismas palabras se agolpan nerviosas en el umbral
del portal que es la casa de Dios. En el umbral
de la página donde el Verbo escribe su don.
Nacen con pasión las palabras, los puntos y las comas.
Dios se hace alma. Carne de mi carne. No conozco nada
más eterno que la fugacidad de este lenguaje que nos abraza
en su divina estela. Hecho idioma de amor, encarnado
en vida palpitante. Deslumbra su ternura, no la tinta.
El amor es lo que dura, y su plenitud es lo que perdura
en el milagro de nuestra respiración. El poeta lo canta
con fe de niño. Y se canta si se vive, y se vive si se ama.
La luz del amor conforme verso y vida. Su incendio
-esa súbita llama- irradia, purifica.
Sonámbulo, camino hacia aquel punto infinito
de gloria en el tiempo, empujado por la fuerza de la gracia.
El amor de Dios hecho niño. Mientras se me hace un hueco
azulísimo entre los dedos: plegaria del silencio que adora,
de un cántico cuya voz es su Palabra.
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Guillermo Urbizu
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miércoles 25 de enero de 2012
Me siento feliz
Dos de mis hijos
en el salón, viendo una película.
Y yo aquí,
solo, en la cocina,
leyendo poesía. (¿Solo?
Bueno, está Dios, y está el alma
de unos versos que ahora leo:
"Hoy me siento feliz... por nada. ¿Un libro?
¿Una visita? ¿Un grato sueño?
Para ser feliz basta
ver sin angustia deslizarse el tiempo").
Y escucho
el temblor de la nevera,
y miro en el calendario
los primeros días de enero de 2012.
Y sonrío, sin que me vea nadie. (Bueno, Dios sí,
y quizá el alma del poeta
José Luis Tejada).
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Guillermo Urbizu
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martes 24 de enero de 2012
Hilario Barrero, mi amigo
Decididamente Dios se porta muy bien conmigo. La literatura me ha granjeado amigos estupendos. Y yo me siento el más pequeño de todos ellos, presumiendo de cada uno sin rubor; releyendo sus libros y su amistad, sacando pecho, como lo hace un niño con sus hermanos mayores. Sus logros son mis logros, lo suyo lo vivo como mío. Son un constante regalo, un don del que soy cada vez más consciente. Y uno de los más recientes amigos es Hilario Barrero. Sus traducciones, su poesía, sus diarios, o los colores y sueños de sus dibujos. Todo él, toda esa manifestación tan veraz y estupenda de rigor y de talento, de inteligencia y de alma. Me siento orgulloso de él, esa es la verdad. Y ahora que leo "Brooklyn en blanco y negro" (su diario de 2008-2009, editado por Universos), todavía presumo más. "Mirad, mirad hijos este libro, ¿lo veis?, lo ha escrito un amigo mío". Y prosigo la lectura feliz, en estado de regocijo. Y es que Dios me ha bendecido con amigos, que además escriben muy bien, que son capaces de decir con palabras el misterio de lo que pasa, para que no se nos pase desapercibida la vida. Hilario, qué gran escritor, qué gran amigo.
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Guillermo Urbizu
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lunes 23 de enero de 2012
¡Gracias, Padre!
Es famoso el refrán que dice "es de bien nacidos ser agradecidos". Y es cierto. A mí me educaron desde niño para dar las gracias por el más mínimo detalle o deferencia que cualquiera pudiera tener conmigo. Y digo yo que habría que empezar siempre por dar gracias a Dios, a quien se lo debemos todo. ¿Pero realmente somos conscientes de lo que engloba ese "todo"? Se me ha ocurrido ir haciendo una lista mental de cuántas cosas podría agradecerle. Y confieso que no me dan las horas del día para enumerarlas. He aquí algunas.
Gracias Padre, porque hoy me he despertado y aún seguía vivo. Y con mi mujer al lado, que no es poco. Gracias por mi salud, por esa sonrisa enorme que me ha regalado mi hijo Juan al darme los buenos días, por ese zumo recién exprimido y ese color maravilloso de la naranja, gracias por el pan que he podido desayunar. Gracias por haberme hecho nacer de unos padres estupendos, gracias por mis hermanos, por mis amigos, por todos los afectos que colecciono desde niño en mi corazón. Gracias por el agua caliente de mi ducha diaria, por esa fresca brisa que me saluda cada mañana al ir al trabajo, y por supuesto gracias por ese trabajo, cuando hay tanta gente que carece ahora de él.
Gracias por mi enfermedad, porque cuando me visita me permite sentirme más cerca de otros enfermos, y así puedo entenderlos mejor, y compartir con ellos sufrimiento y dolor. Gracias por todo lo que tengo, por todo lo que soy, por lo que me has dado hasta ahora y lo que sin duda me seguirás regalando en el futuro. Gracias por la comida que cada día pones en nuestra mesa, que además de rica es abundante. Por esas nubes que tanto me gustan, por los rayos del sol que me calientan, por los árboles que adornan mis sueños, por esas flores multicolores que alegran los campos, por la lluvia, por el mar ante el que me quedo extasiado, por las aves que pueblan nuestros cielos, por las altas cimas cubiertas de nieve y los profundos valles en los que pacen tranquilas tus reses.
Gracias por tu obra entera, pero muy especialmente por mis hermanos, de distinto color y distintos pensamientos, gracias por esas diferencias enriquecedoras, gracias por habernos hecho hermanos y habernos descubierto que Tú te escondes en el corazón de todos. Gracias por el día, y por la noche. Por el amor de los míos. Por la esperanza. Por tu hijo Jesús, que se hizo hombre "sólo" para contarnos que Tú nos amas. Gracias por cada vez que el Espíritu Santo me susurra al oído: "para, no juzgues, no sigas por ahí, que sólo Dios lee en el corazón de los hombres". Y por cada aliento y ánimo, gracias, Señor.
Gracias por haberme evitado conocer una guerra y saber lo que es vivir en paz y llenar de Paz mi corazón. Gracias por cada vez que me permites mirar a los demás con Tus ojos. Por cada vez que me haces consciente de que es hijo tuyo también esa persona que no me gusta nada, gracias Dios mío. Y gracias por ayudarme a amar cada día más y mejor a los que se cruzan en mi camino. Gracias Señor.
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Guillermo Urbizu
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domingo 22 de enero de 2012
No pierdo la esperanza
¡Son tantas las verdes praderas que no he hollado!
¡Tantas las cristalinas aguas
de las que desconozco el rumor y el río!
¡Tantas las bibliotecas donde no he leído!
¡Y es tanta la ternura que no he sentido!
¡Tantos los misterios que no adivino!
¡Tanta la poesía
escondida en idiomas desconocidos!
¡Son tantas las ventanas
desde las que no contemplo su perspectiva!
¡Es tanta la belleza y la aventura de la vida
que aún no he vivido!
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Guillermo Urbizu
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