Bienvenidos

Presento este blog con gran ilusión. Y alegría. No sé si servirán para algo los apuntes que yo pueda escribir aquí cada cierto tiempo. Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo.


miércoles 20 de agosto de 2008

Sobre una carta.



Por diversas circunstancias unos buenos amigos me piden con insistencia que reproduzca aquí, en el blog, un artículo que publiqué en su momento en Catholic.net. Esa insistencia coincide con un emocionante correo que sobre el mismo texto recibo desde los Estados Unidos. Y como yo no creo en la casualidad, pues aquí va.


CARTA A UNA MUJER DESESPERADA

Querida amiga:
Me emociona tu relato y siento una gran impotencia para decirte algo que de verdad te pueda servir. Pero soy muy tonto, ya lo ves. Por un momento he pensado que soy yo el que puede escribirte un mensaje con cierto sentido y consuelo. Pobre de mí. En todo caso será Dios quien te puede sugerir algo a través de mis pobres palabras. Y esto lo debes tener muy claro.

Mira, lo primero que tienes que hacer es ponerte a bien con Dios. Es decir, prepárate lo mejor que puedas un meditado examen de conciencia, y ve a un sacerdote de tu confianza. Él es Cristo. Ve y pide perdón. Arrodíllate y recibe su bendición. ¿Imaginas desde hace cuanto tiempo te estaba esperando? Dios hará de ti una mujer nueva. Tu vida ya no será la misma. Poco a poco irás enamorándote más de Jesús. Él no te abandonará, Él hará que tu sufrimiento se vaya convirtiendo en un gozo que ya no querrás cambiar por ninguna baratija de este mundo.

Frecuenta la Santa Misa todo lo que puedas, reza el Santo Rosario. Es decir: sé un alma de oración. ¿Quieres ser feliz? Lucha cada día por ser santa en tus deberes cotidianos. En el dolor, en la limpieza de la casa, en el aparente desamparo que estás viviendo. Todo te tiene que llevar a Jesús. Y Él se irá encargando de todos tus asuntos. Abandónate a Su Amor. Tú no vales nada, pero con Él lo podrás todo. ¿De acuerdo?

Una vez que tengas esta alegría profunda, afrontarás lo demás de otra forma. De entrada no pienses en el pasado, en lo que pudo ser, etc. Tal y como estás hoy piensa: “¿qué puedo hacer?”. Cuida de tus hijos el poquito tiempo que estés con ellos, intenta hablar con tu marido con paz. Que te vea renovada, guapa, distinta. Debes rezar mucho por su alma. Pasito a paso, con la esperanza divina. Sin pensar en ti. Piensa en él y en tus hijos, piensa en tu familia. Piensa que eres Jesús, que eres un crucifijo. Él aguantó salivazos, insultos, traiciones. Esta certeza te mantendrá firme. Será el Amor lo que te sostenga.

Pero procura que tu marido te escuche alguna vez. Dile que ya no eres la misma. Háblale de Dios, del milagro de vuestro matrimonio, que esconde una felicidad que está todavía por estrenar. Dile que a pesar de todo le necesitas y que él te necesita a ti. La alegría no la vais a encontrar en otras personas, en una ternura que es fantasía. Eso son sentimientos pasajeros -presididos por un egoísmo lacerante-, espejismos que a la menor contrariedad estallan en mil pedazos de tristeza.

Escucha: lo fácil es no dar el brazo a torcer, no ceder, seguir mintiéndonos constantemente. Es lo más cómodo. El demonio se encarga de hacernos ver que sus mentiras son la realidad mejor, lo único posible. Pero no es cierto. Lo sabio es pedir perdón, luchar, rectificar, sonreír... Todo ello con la gracia de Dios, poniendo nuestra débil voluntad en Su Voluntad eterna.

Siempre estamos a tiempo de rectificar. Todo lo que has sufrido y sufres -si lo ofreces al Señor con humildad- servirá de abono para que esa felicidad que buscas sea al fin posible, y crezca lozana y fuerte hasta el Cielo. Hazle ver a ese marido tuyo -que ahora te parece tan tosco y tan bruto y sin ninguna sensibilidad- que has encontrado un tesoro. Y que quieres compartirlo con él, porque nunca has amado a nadie como a él. Hazle ver que el amor de Dios es una maravilla que debe descubrir junto a ti y junto a vuestros hijos.

Haz lo imposible por hablar con él (antes díselo a su ángel, para que te ayude). En tus ojos llevarás el verdadero mensaje. Y esto que te digo no son sólo unas cuantas palabras bonitas escritas por alguien que apenas te conoce y que no ha sufrido como tú. No. Esto que te digo es la constatación de nuestra fe amiga mía. Es la única certeza que de verdad merece la pena. ¡Si aprendiéramos a confiar de verdad!

Esa mirada tuya hablará. Tarde o temprano tu marido verá, y su corazón sentirá el aliento de un amor que va más allá de cualquier frivolidad. Y vuestro hogar volverá a ser la prueba más palpable de la misericordia de Jesús. Pero -insisto- no pierdas nunca la paz y la esperanza. Eres una mujer enamorada de Dios y de su imperfecto marido (¿quién no es imperfecto?). Ningún obstáculo te detendrá. Y conseguirás salvar tu matrimonio. Porque has amado mucho.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Que maravilla de carta, y enhorabuena por esa valentia para dar testimonio de Cristo. ¿ Tendremos algún dia la carta para el?

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, la carta es una maravilla. Supongo te refieres a si podremos tener la suerte alguna vez de leer "Carta a un hombre deseperado"

José Luis Moreno dijo...

Estimado Guillermo:
Leo desde hace prácticamente un mes sus post cada mañana. Reconozco que he comenzado a engancharme a estas palabras tuyas tan llenas de vida, espiritualidad y poesía. Hoy agradezco haya reproducido tan interesante carta o texto que, al menos yo, no había leído.
Gracias y, de sincero corazón, enhorabuena.

Anónimo dijo...

Soy hombre, pero ando también hoy un tanto desesperado. Por causas que no vienen a cuento aquí. Y mi corazón se ha reconfortado con esta carta suya, se lo aseguro. Mil gracias por mantener el blog durante el verano, por ayudarme a ser "olímpico" de verdad.

Anónimo dijo...

Si yo fuera esa mujer desesperada no lo dudaría ni un momento, seguiría sus consejos:confesaría, rezaría todo lo que supiera, querría con todo el alma a mis hijos,me pondría guapa(que la autoestima en estos casos anda por los suelos,se lo digo yo) y mandaría a hacer gárgaras a mi marido para que empezara a desesperarse él,que,por si no lo sabe, se puede ser santa sin ser mártir.

Anónimo dijo...

Guillermo, esta carta ha ayudado a recomponer más de un matrimonio haciendo aguas. Muchas gracias de nuevo, Solo puedo corresponder rezando por todos los tuyos. Un muy fuerte abrazo, tu amigo A.

Anónimo dijo...

¿Querría alguno de ustedes rezar por mi?

Anónimo dijo...

¿Qué puedo decir de esta carta si es la culpable de que yo ande por aquí,diariamente,desde hace casi seis meses?

Anónimo dijo...

Querida desesperada,

Da risa que te escriba un hombre,¿verdad?,¡qué sabrá él!, pero no te dejes engañar, mira lo que te digo, es listo(como el diablo) y ha empezado la carta ganando tu confianza,se llama a sí mismo tonto y dice que te escribe nada menos que Dios;tiene gracia,no me lo negarás:tú que pensabas que se había olvidado de que existías y estás carteándote con Él.
Ya que te escribe(o eso dice el Sr.Urbizu) aprovecha la ocasión y contéstale, pregúntale si vale la pena tanto aguantar,tanto callar,tanto rezar;que si lo de perdonar siempre te tiene que tocar a ti;y que si va a ser así hasta que te muertas o te dejará respirar algún día antes;dile que,en tu opinión,si pillaras ahora mismo la puerta se arreglarían muchas,para ti por supuesto,para él quién sabe,puede que te echara de menos y estuviera dispuesto a cambiar por recuperarte, puede que descubriera que es más feliz sin ti, en cualquier caso tú siempre mejorarías.
Cuando le escribas no te olvides de decirle que Él sabe que no eres ni fuerte,ni valiente,ni entregada ni nada por el estilo,sino más bien todo lo contrario y si,con la famosa carta, no estará pidiéndole peras al olmo.
Pregúntale también si es cierto eso que he leído hoy(no sé donde)de que de llorar te quedas ciego,(vamos,que ya es lo que me faltaba).
No te olvides de podirle ayuda,hagas lo que hagas la vas a necesitar, insiste,pídele mucha mucha, de sobra sabe cómo eres y que la necesitas, pero hay que pedirla(mira,yo tampoco lo entiendo,pero los que saben dicen que es así).
Ahora piensa en ti, no podrás querer a nadie si no te quieres tú, cuídate,ponte guapa,sal,que te de el sol,y sonríe aunque te cueste,ya verás,al final hasta creerás que es posible y esa es la mejor manera de hacer lo imposible.

Muchos abrazos y mucha suerte.

PD:Cuando te conteste cuéntamelo.