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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 1 de septiembre de 2009

Sé que me lees



Sé que me lees. Y me alegro. No lo digo por vanidad, más bien por cercanía. Es una manera de estar juntos, de hacer tuyas mis palabras, de hacer míos tus silencios. A veces pienso que de la escritura eso es lo que más me gusta: su ternura. Es algo casi físico. La capacidad de sentir un abrazo, o un beso, o un gemido, en la expresión de su ritmo. Al escribir estoy diciendo que estoy aquí, contigo. En tu aquí de lectora que espera un poco de cariño, un detalle de amor. Sin tiempo.
Las palabras que ahora escribo nos acercan, hablan entre ellas y nos ofrecen el don de su caricia. Estas palabras son la forma que tengo de mirarte. ¿No lo notas? Estoy en cada una de ellas. Léelas en voz alta y se obrará el prodigio. Su sonido se hará fuerte en tu alma, que las repetirá en silencio una vez y otra. Antídoto de toda tristeza.
Sé que me lees. Que me miras de manera distinta.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Me llamo Luisa y me doy por aludida.

Anónimo dijo...

Te leo, te leo.

Guerrera de la LUZ dijo...

Ay qué bonito. Yo también te leo.

El poema de ayer me emocionó.

Besos.

Anónimo dijo...

Buenos días. Comienzo el día con sus palabras. Iré asimilando.

Paul.

Anónimo dijo...

Transmites una gran cercanía con el lector. A mí es lo que más me gusta.

Anónimo dijo...

Y yo también te leo. Ánimo. Curra.

Anónimo dijo...

Llevo un tiempo que más que leerle, le releo.No está mal, supongo que no dejan de llegar lectores nuevos para los que todo es primicia. A los antiguos tampoco nos vienen mal los recordatorios, hay textos que me darían para meditar un mes...pero usted no me lo permite, enseguida hay otro tema en que pensar.
Yo prefiriria que dejara algún día más sus artículos o que los repitiera y no solo en vacaciones.

Anónimo dijo...

Hay un corazón que late, que palpita en el sagrario,
un corazón solitario que se alimenta de amor.
Es un corazón paciente, es un corazón amigo:
el que habita en el olvido, el corazón de tu Dios...

Es un corazón que espera, un corazón que perdona,
que te conoce y que toma de tu vida lo peor.
Que comenzó esta tarea una tarde en el Calvario,
y que ahora, desde el Sagrario, tan sólo te pide amor.

Decid a todos que vengan a la fuente de la vida
que hay una historia escondida dentro de este corazón.
Decidles que hay esperanza, que todo tiene un sentido,
que Jesucristo está vivo, decidles que existe Dios...

En el corazón que llora en la casa de Betania,
el corazón que acompaña a los dos de Emaús.
Es el corazón que al joven rico amó con la mirada,
el que a Pedro perdonaba después de la negación.

Es el corazón en lucha del Monte de los Olivos,
que, amando a los enemigos, hizo creer al ladrón.
Es el corazón que salva por su fe a quien se le acerca,
que mostró su herida abierta al apóstol que dudó.

Anónimo dijo...

Se refiere a su amada esposa. No lo dudo. Los felicito.

Anónimo dijo...

Y yo....

Anónimo dijo...

Ser amada es ser esencialmente hermosa. Es que el lunar en el hombro sea visto por él como una piedrecilla de ónice engarzada en la piel.

Es que la cicatriz en el vientre sea un bordado de hilo de seda rosa que señala el camino de sus besos.

Que puedas despojarte de todos los temores que da la imperfección porque cada centímetro de tu cuerpo es parte de su amor, porque cada una de tus células le pertenece, porque eres suya como son suyas sus propias manos, su propia piel, su propio cuerpo.

Hablando de la mujer que ama, un amigo me confió: 'No es que mi pensamiento la disfrace ni la transforme. Ella es así y así la veo. Son sus ondas de luz las que me llegan, es su olor y su voz y su manera de moverse, las marcas en las comisuras de su boca,su agitación cuando camina rápido, sus enojos repentinos, sus celos, sus ganas de que la abrace, su miedo a envejecer.

Y lo que nos pertenece lo cuidamos, lo protegemos, lo salvamos airosamente de las comparaciones.

Me da ternura ver cómo se cubre el vientre porque cree que puede parecerme ridículo. Obviamente hay mujeres hermosas, jóvenes, perfectas, fácilmente abordables... pero sólo las veo, no las miro. Es como ver pasar una nube de mariposas o un ramo de flores. Alegran un momento los ojos, pero uno no se enamora de la nube o el ramo.

Le pregunté a mi amigo si él cree que todos los hombres sienten así. Y él me respondió con otra pregunta: '¿Cómo sienten las mujeres?'.Oh, nos gusta mirar a Alain Delon, pero el corazón se apura en nuestro pecho cuando vemos que viene caminando hacia nosotras el hombre que queremos.

Es por él que me angustio cuando tarda en llegar, que me da miedo si discute con alguien. La marea de su mirada me da tormenta y paz, y lo que voy recogiendo a lo largo del día es el botín para su cesta: el SOL dormido en la orilla de una rama en la plaza, el vestido orgulloso en la vidriera, el murmullo de rezos en la blanca capilla, un olor a junquillos color oro, pensamientos que se zambullen como peces en mi cerebro.

Cuando nos encontramos, a veces no le doy todo lo que junté para él... pero igualmente está y le pertenece, podrá tomarlo cuando lo desee. ¡Es que me da vergüenza mostrar que siento tanto...!

Mi amigo se sonríe y me comenta que a él le pasa lo mismo. Y llegamos a la conclusión de que son los temores los que complican todo y lo entorpecen.

Fuimos educados en el temor al ridículo, al qué dirán, en el ocultamiento sistemático de nuestra sensibilidad para no parecer débiles o cursis, nos avergonzamos de tener un grano en la nariz o de que vean nuestras lágrimas emocionadas, pero nadie parece tener vergüenza de las fotos trágicas y los titulares terroríficos de las primeras planas de los diarios.

Con mi amigo estamos totalmente de acuerdo en algo: Ser amado es Ser Esencialmente Hermoso para Alguien.