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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 29 de noviembre de 2007

Vértigo


Me paro en los escaparates para que descanse
mi alma del peso del cuerpo,
y no se acelere más el paso del tiempo
en esa prisa voraz hacia ninguna parte.
Ahí, quieto, miro el descuido de algún destello
que guiñe en el cristal el rostro del cielo.
Esa luz azul ceñida al sosiego
de un amor que abrasará tus miedos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos días y buen poema. Lo imprimo y me voy a trabajar, que ya es hora. Lo leeré despacio luego.

Anónimo dijo...

Ya lo he leído. Y varias veces. ¿Qué quieres que te diga?

Lucía dijo...

La vida tiene su agotamiento y a veces te reconforta el reflejo de la belleza de un buen poema.