Nos quejamos de todo. Estos días de que llueve, o de que hace frío. Y pensaba… Pensaba que donde más llueve y donde más frío hace no es en la calle. Más bien es en el corazón de muchas personas, inmersas en su particular sufrimiento. Y escribo esto a sabiendas de que habrá alguien que me llame cursi o similar. ¿Les digo la verdad? Me da absolutamente igual lo que piensen o digan. Yo observo las miradas, y escribo lo que veo. Y lo que veo son almas que tiritan de miedo, o de tedio. Otra cosa es que lo disimulen con dinero, o con vanidad, o con fútbol, o con gastronomía, o...El cambio climático no es nada en comparación con el agujero negro que engulle la esperanza. El cambio más dramático que afecta al mundo no es metereológico, es de cariz espiritual. Ese vacío que absorbe a las almas en un estado de creciente amargura o tristeza. ¿Pesimista? A mí la gente me lo dice. O me lo escribe. Se ven incapaces de hacerse con un poco de felicidad. Es un sinsabor continuo, algo que no les permite vivir en paz. ¡Cuántas veces comenzamos hablando de literatura y terminamos hablando de esta carencia!
Y he comenzado a escribir estas líneas inspirado por la lectura de Cerca de la Montaña Kumgang (Amarú ediciones), el último libro de Antonio Colinas (1946). Un libro que en realidad son dos libros, aunque los dos tienen una unidad esencial entre vida y obra, en esa armonía tan característica en los textos del poeta de La Bañeza (León). La primera parte -que da título al libro- es un diario de viaje por las dos Coreas, a la vez que una serie de reflexiones y apuntes que van interiorizando lo contemplado, lo leído (en poetas coreanos), lo vivido… Como nexo siempre la poesía, “La sed de quien desea eterna plenitud”. Y la ineptitud de las ideologías, y esa búsqueda del centro del alma donde está Dios. "El centro del centro".
La prosa de Antonio Colinas es verdaderamente poética. Sin desperdicio alguno. Su musicalidad, su cadencia, su ritmo, lleva al lector a un disfrute, a un conocimiento muy especial, en una ascesis del lenguaje que va depurándose en el silencio, en el temblor del viento, en esa luz que otorga vida. Y en este libro esto tiene su culminación en la segunda parte: Geometrías del fuego. ¿Poemas en prosa? Poemas, y ya está. Es más: un único poema de amor que se abre en un abanico de 16 movimientos. Un poema donde el cuerpo de la amada se precipita en una canción, en una continua presencia. Otra vez esa aspiración hacia la unidad. Vida y obra. Lenguaje y silencio. Cuerpo y alma. Masculino y femenino... En definitiva: amor.
Geometrías del fuego es un libro que se incorpora a su poesía, más belleza que acrecienta el caudal de El río de sombra (Visor), donde podemos encontrar toda su obra poética. Cerca de la Montaña Kumgang está más cerca de títulos como Tratado de armonía o Nuevo tratado de armonía (los dos en Tusquets). Libros donde la sensibilidad del autor nos ayuda a ir descubriendo en nuestro entorno el rostro de la Luz.
Cualquiera de estos libros serán un maravilloso presente en estos días tan entrañables, donde todos de algún modo, queremos recomenzar y aprender a contemplar.




6 comentarios:
Sigo la obra de Colinas y no sabía de este nuevo título. Agradecido.
Me ha gustado mucho la primera parte del artículo.
He ido a una librería, pero no lo tenían ni tenían noticias. Como tenía prisa lo he dejado estar, pero lo encargaré.
He comprado el libro. A todos los que lean esto: es una delicia. Gracias señor Urbizu por la sugerencia.
Gran poeta Colinas. Enorme. Tienes toda la razón.
No he leído nada de él, pero buscaré su poesía.
Publicar un comentario en la entrada