Una luz que se encoge por el frío de las sombras.
Los árboles están vacíos de brisa, en quietud
inquietante. La niebla embalsama luz, y el alma
de la tarde, en sobrenatural melancolía.
Apenas veo ya nada de lo que era antes.
El mundo está desapareciendo de tristeza;
y toda esta niebla es el luto de nuestro olvido
de Dios, y de la felicidad de la belleza.
Nada quiero. Sólo el resplandor de nuestros cuerpos
entrelazados al placer de algunos enigmas.
Y esas miradas acuciantes, y aquellos sueños…





2 comentarios:
Gracias por escribir.
"Sólo el resplandor de nuestros cuerpos". Tienes algunos versos alucinantes.
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