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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 21 de diciembre de 2007

Hemos perdido la capacidad de asombro

Vivimos en un estado tan superficial de vida que no somos conscientes ni de nuestro respirar. Damos por supuesto que esta vida puede ser vivida de la forma que más se acomode a nuestra endeble voluntad. Vivimos de apetencias, de impulsos que duran lo que dura el capricho de turno o el humo de un cigarrillo. Ensimismados en el yo egoísta, no vemos lo mejor de los demás. Y con el tiempo nuestra capacidad de asombro se difumina en el olvido de lo que verdaderamente importa: el amor. La vida es un constante enamoramiento o no es. Un darse, en un progresivo descubrimiento de las maravillas que nos rodean. Pero nuestras almas están aturdidas de comodidad, saturadas de cosas, de avaricia y soberbia, de impureza y deslealtad. Y hemos llegado al punto en el que somos incapaces de demorarnos en el asombro de una inteligencia coherente, o de una sensibilidad que vaya un poco más allá de las compras de Navidad.

Sí, el asombro de una rosa, o de la lluvia. El asombro de un buen libro o poema. El asombro -siempre nuevo- de los besos de nuestra mujer, o de esa mirada que nos desnuda del yo el alma. El asombro de la belleza de un cuadro de Isabel Guerra, o de esa luz que incide en el agua. El asombro de la honradez y del estudio. Nos hablan de cultura por mil sitios, en una constante propaganda mercantil y política. Es una cultura del entretenimiento, sin más. De pasar los ratos de nuestras vidas en una afasia espiritual que nos impide darnos cuenta de la plenitud trascendente del hombre. Esa plenitud que sobre todo se manifiesta, insisto, en el amor por los demás.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Me parece tan acertado y bien escrito lo que acabo de leer! Eres alguien muy especial desde luego. No te conozco de nada, ni somos familia. Es más, yo no soy creyente, no soy católico. No soy nada, en lo que a religión respecta. Y, a veces, cuando estoy solo con mi silencio y me da por pensar, noto una amargura tremenda, una infelicidad grande.

Te escribo anónimo porque esto jamás lo diría a nadie. Pero he leído lo que has escrito hoy y me da la gana desahogarme. Que lo sepan todos los que te leen: es muy duro no creer en Dios. Muy duro haber perdido el asombro de la fe. Es duro lo que digo, pero es así. Y soy intelectual, catedrático y lector empedernido. Pero nada me llena Urbizu. Nada. No hay libros en el mundo.

Te he leído hoy y algunos otros días. Me sirve lo que leo. Me siento menos solo, y noto que hay algo que me conmueve dentro de esta frialdad en la que vivo. Estoy seguro que hay otras personas que no escriben ningún comentario aquí, pero piensan un poco como yo.

Nunca pude imaginar que en internet iba a encontrar buena literatura y además una pizca de sentido a todo el sinsentido que vive en mi cabeza. Que pases buenos días. Un lector.

Anónimo dijo...

He aquí a un cristiano que escribe de p... madre. A mí lo de "escritor cristiano" me parece una bobada de sacristía.

Anónimo dijo...

Gracias por escribir todos los días.

Juanele dijo...

El mundo al revés. No se puede dar un cachete correctivo a un hijo y sin embargo se pueden triturar niños a discrección.
Hemos perdido el asombro y la vergüenza. La ley no sirve al ciudadano, la ley es un poder en si mismo, que se inmiscuye en nuestra libertad, en beneficio de prostibularias ideologías.
Todo de lo más superficial, cínico y mentiroso. Vivimos en un estado de excepción real. Todo es una pantomima a través de la manipulación de nuestras vidas.

karen Pardo H. Chile. dijo...

Me sentí fuertemente identificada con el anónimo n°1, es verdad es muy duro no creer en Dios. te sientes como sin un propósito mayor, como medio vacio. Y lo peor en esos casos en que las circunstancias nos superan, y que no está a nuestro alcance hacer algo al respecto, no tenemos a nadie en quién depositar esperanza, ni nadie a quien rogarle. Y si ocurre lo peor, tampoco podemos pensar "es la voluntad de dios". Es desconsolante enfrentarse a una realidad a la cual viniste solo y te irás solo. Pero qué podemos hacer si hay una lógica mental que nos impide creer, digo, cómo se puede luchar contra tu propio raciocinio, aún cuando te das cuenta que no te hace muy feliz.
Sería muy interesante que te refireras a un tema como este.
Y con respecto a la capacidad de asombro, coincido. Ante qué nos podemos asombrar si hemos visto de todo y de aqui a la China en la television y creeemos saberlo todo y asi somos ignorantes de cuan ignorantes somos.
Saludos.