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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




sábado, 29 de marzo de 2008

Ramón María del Valle-Inclán


Ramón María del Valle-Inclán (1869-1936) es el escritor que mejor sabría describir nuestro tiempo, tan apócrifo como especulativo. Porque vivimos en y desde el esperpento. Y el esperpento -en su culminación literaria- fue su forma de denominar la mentira del alma, el gusto por la truculencia y la embestida. El esperpento era la lente desde la que él observaba a la gente como caricatura de si mismos. Porque no dejamos de actuar dentro de unos farragosos y cansinos estereotipos: sin carácter, sin gracia, sin estilo. Su forma de describir la realidad cariacontecida se basa sobre todo en eso: en un estilo propio.

A su través analiza y critica, elucubra y esgrime el estoque. El autor de Martes de carnaval no se queda en la literatura como en un dulce encanto esteticista (aunque pasó por esa gripe y tal vez nunca llegó a desembarazarse de ella del todo), en su complaciente y complacida apostura. Ni mucho menos. El estilo es para él el estilete con el que abre en canal la tibieza y su costumbre fanfarrona. Porque Valle concibe la literatura como un continuo deleite inconformista, como un deber moral hacia un conocimiento más profundo del hombre y su tragicómica vida.

Esta es mi lectura claro. Pues lo importante es que cada lector lea y piense lo que se le antoje, lejos de reseñas más o menos oportunas. Lo que nos incumbe aquí es que cada vez sean más los que crean que Valle-Inclán no es sólo una efigie de la generación del 98, con sus anécdotas de tertulia y manual de bachillerato. Hay que leer su prosa más de cerca -y su poesía-. Sobre todo Tirano Banderas o La guerra carlista. O las Sonatas, que ahora se han vuelto a publicar en un solo volumen, después de tantos años (ante mí tengo la preciosa edición de 1941, impresa por Rúa Nueva).

O pueden comenzar leyendo el reciente Inédito, donde la editorial Espasa y Joaquín del Valle-Inclán -con una introducción perfecta de Manuel Alberca- nos ofrece unas prosas desconocidas, y el tesoro impagable de 144 cartas (no se pierdan nunca los epistolarios). Este libro sirve para curiosos o para devotos de Valle. Pero a los que todavía no han leído nada suyo, o se quedaron en la lectura obligatoria de Luces de Bohemia, allá por los años de colegio o de la universidad, les sugiero que lo caten o paladeen de nuevo. Junto con Ortega y Azorín, en español no existe mejor prosa. Al menos en el siglo XX.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

EL MEJOR ESCRITOR ESPAÑOL PARA MI GUSTO. EL ARTÍCULO ES PRECIOSO.

Anónimo dijo...

De Valle el libro que más me ha gustado siempre es La pipa de Kif. Aconsejo que leáis su poesía. No me parece menor ni decorativa. Y la Sonatas y Tirano Banderas.

Anónimo dijo...

Oye, estoy leyendo el libro. Soy de los que no había leido nada de Valle Inclán. Y estoy fascinado. Sobre todo por su vocabulario. Bueno, y por el personaje en si.
Cuando termine leeré las Sonatas.