Si dijera que no te conozco no estaría diciendo la verdad. Al menos no del todo. Porque me ha bastado leer Mal de piedras (Siruela) para adivinar un poco de ti, de esa alma tuya que trenza con palabras una nueva perspectiva de la vida (o de un trozo de ella). De tu vida, de mi vida: de nuestras vidas. Vidas que van pasando las páginas y los días. Vidas que leen la belleza del brezo y del acebo, y esas gotas que veía resbalar esta mañana por el espejo, como contabilizando el tiempo. Siempre he creído que la literatura nos salva precisamente de eso: del tiempo. O quizá nos ayude a entenderlo. A entendernos. Porque somos tiempo, claro, pero también mucho más. Fíjate bien Milena, mientras te escribo estoy viendo las diferentes maniobras del sol entre las cortinas de mi ventana. Y me da por pensar si será Dios, que quiere entrar. Tal vez quiera hacerme partícipe de maravillas sin cuento, o quiera sugerirme que esta luz es la respuesta a todo aquello que todavía no entiendo. Tal vez. Pudiera ser.
Después de leer tu novela me quedé conmovido. Pensé que era muy difícil hacer crítica literaria de algo tan hermoso. Puede que por eso te esté escribiendo esta carta. Me pareció todo el texto como una parábola preciosa. O una alegoría. Una manera delicada de explicarnos el amor (y el desamor), ese intrincado camino lleno sorpresas y nostalgias, lleno de detalles e inspiraciones. El amor. Y la manera de lograr que no muera, o que vuelva y nos haga sonreír. Cada instante de nuestras vidas es una posibilidad de amar y de ser amado. Y entonces, cuando esto sucede, el alma se abre en abanico, y la literatura se expande y seduce, y adquiere sentido incluso el dolor. ¿Te das cuenta Milena? Siempre estamos a tiempo de ser felices. Y eso es lo que fundamentalmente me ha venido a recordar tu novela. Nuestra novela. El amor. Su lenguaje.
La historia de la Abuela. Una historia de amor inesperado. La elegía del tiempo y de los cuerpos. La sensualidad del cariño, de cada gesto. La entrega y el deseo. Y la poesía del alma, que cala en tu imaginación y en tu escritura. Todos sabemos que la vida está llena de cólicos y de vacíos, de intermitentes sinsabores que tiñen la luz de espesas sombras. Pero de pronto uno se enamora, o es más consciente de esos ojos que le miran, o del paisaje, o de la ternura de los sueños. Y el vacío se llena de música, y los cólicos acaban expulsando esas piedras… Y la vida resucita, y la literatura es una realidad que nos transforma. ¿En qué? En algo mejor, sin duda.
Milena, perdona estas breves y deslavazadas líneas. Son como un agradecimiento. Tu libro está lleno de afectos y de ternura. Y de una prosa que cautiva sin remedio. Da gusto leerte, de verdad. Recibe mi más cordial saludo y mi amistad.






15 comentarios:
Yo tampoco te conozco,Milena,pero no quiero dejar pasar la oportunidad de decirte que tu novela me conmovió y además quiero darle las gracias a Guillermo por descubrirmela.
Milena,¿no le conoces?,no sabes lo que te pierdes,no dejes pasar ni un día más,te ayudará con tu español(te aseguro que escribe buen español),abónate a este blog,me lo agradecerás como yo se lo agradezco a la amiga que me lo recomendó.
Este libro es de los que nos hace mejores,de los que deberíamos recomendar a todos nuestros amigos.
Acabo de separame.Pensé que tendría todo el tiempo para mí y lo único que he conseguido es una inmensa soledad,un vacío y una tristeza que me impiden hacer nada.Y me asaltan,a cada momento,recuerdos felices.No sé si habría encontrado ayuda,si la hubiera pedido,si puedo aún hacer algo aún y si este libro será capaz de darme alguna pista,porque creo que sigo enamorado aunque se hayan roto muchas cosas.
Leí el libro y es todavía mejor de lo que dice,pero yo no sé explicarme tan bien.
Hace bien en escribirle aquí si no conoce su dirección,quién sabe,puede que hasta le llegue,pero no creo que sea ésa su intención,¿verdad?,usted quiere que nos pique la curiosidad,que queramos conocer más de Milena y de su libro.¿Por qué?,porque después de leerlo seremos mejores,seguro.
Preciso libro,estoy de acuerdo.
Querido Guillermo,
No soy Milena,ni falta que hace,sabe Dios los problemas que tendrá esta mujer y cómo los llevará siendo, como dices, pura sensibilidad,eso sí, me gustaría que me escribieras una carta si no puede ser tan bonita da igual que sea un poco menos,es que¿sabes? hace tiempo que en mi buzón sólo entran cartas de bancos,para colmo ayer la de hacienda,y del mail ni te cuento,no sé por qué narices me llegan todos los correos del viagra y de contactos con estupendas chicas del este.En fin,si tiene un ratito escriba al desconocido/a lector/a de su blog.
No conozco de nada a esta escritora, pero prometo interesarme por sus libros.
Laura.
Sabe cómo llegar al corazón -literario o no- de la gente. Esta mañana mismo me compro la novela de Milena. Saludos, y agradecida por su blog.
Ya he leído la novela Mal de piedras. Una preciosidad. Debéis leerla cuanto antes.
Me encantan sus cartas,debería escribirlas con más frecuencia.Y también las poesías y las reflexiones ,los relatos,los apuntes de vida,las reseñas de libros....y ¡sorpréndete! siguen siendo gratis.¿Le sirve de algo que se lo agradezca?
Una pasada el libro este que aconseja aquí: MAL DE PIEDRAS. Perfecto. Pásalo.
Siguiendo tu consejo estoy terminando de leer "Mal de piedras". No te equivocaste.
Raúl.
Milena,quisiera que supieras que cuando estaba leyendo tu libro,me veía transportada a la época,sabes muy bien expresar y hacernos ver que todos,en el fondo hemos tenido o tendremos "mal de piedras",es estupendo tu libro y tal como dijo Veterano:NO DEJE DE IMAGINAR,Y ESCRIBA.GRACIAS
Publicar un comentario en la entrada