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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




miércoles, 2 de julio de 2008

¿Para qué sirven las listas de libros más vendidos?


Pues no sé muy bien. Tengo tantas cosas en la cabeza -o eso creo- que no es un tema que me apasione ahora en exceso. Los hijos se van de campamentos (algo se nos olvida, seguro), médicos, el trabajo se acelera, me duele en el costado, la pedeá me avisa de citas ineludibles… Al final lo que haré será mandar todo a paseo e irme a comer con mi mujer a un lugar donde el frío sea escandaloso. Porque llevo mal lo de no pegar ojo. Por el calor, digo.

Y para colmo el calor siempre lleva aparejados unos ingredientes fijos: un poco de apatía, pereza abundante, una pizca de indiferencia, algo de melancolía, una imaginación desbordante, y un constante sueño que desmenuza las horas en bostezos. Lo confieso: no estoy para muchos libros. Pero leo. Será cosa del hábito, o tal vez que la curiosidad me puede.

¿Los libros más vendidos? Me alegro por ellos. Por los autores. Y aunque de primeras uno sienta un aristocrático rechazo (perdóneme George Steiner), la verdad es que no me importaría estar entre ellos. No tanto por el famoseo como por el dinero. No engaño a nadie. Bueno, y por presumir un poco en mi familia y con los amigos. Por fin el peso y el volumen de todos esos miles de libros que se acumulan en mi casa tendrían un sentido más concreto. Y yo podría por fin decir: “¿Veis como sirvo para algo?”.

Supongo que la mercadotecnia o márquetin editorial son los amos del cotarro. Tampoco me parece mal. Es riqueza. Lo malo es que con cierta frecuencia aparecen como bandera libros inverosímiles. Libros que me tengo que leer por oficio y que sería una obra de caridad para el respetable sencillamente obviarlos. Pero estás listas pueden ser útiles en un momento dado, y no hace falta que sea en situaciones desesperadas.

Por ejemplo ahora llega el verano, y todos nos ponemos como locos a recomendar libros a la menor oportunidad (y para ser coherente con el aserto les recomiendo con fervor Un árbol crece en Brooklyn, de Betty Smith, en Debate, y El día de la lechuza, de Leonardo Sciascia, en Tusquets). Pero hay muchas personas -multitudes diría yo- que a los críticos literarios no nos hacen ni caso y se dirigen a las listas de libros más vendidos. Tal vez con sabiduría o con un sentido innato de ir sobre seguro. Viva la libertad. Y entre ellos puedes encontrar alguna joya, como la poesía de Ondulaciones, de José-Miguel Ullan, en Galaxia Gutenberg, o El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza, en Seix-Barral.

¡A propósito! Un lector(a) de mi blog ha creido encontrar por fin a Gurb. Parece que soy yo. Como lo leen. ¿Se acuerdan de Sin noticias de Gurb? Pues miren lo que dice el susodicho o susodicha, para que vean la perspicacia de la gente y su buen humor:

Adoptó, para no llamar a atención de la fauna autóctona (real y potencial) la apariencia de un espécimen humano referencia hxy020563, y se apareó con el resultado de, por ahora, tres pequeños humanoides (por lo menos exteriormente), y las fechas coinciden. Hasta aquí nada sospechoso. Cuando claramente se delata es cuando escribe. Tiene un blog, dice que reza diariamente, y habla de un alma (creo que se refiere a todo lo que somos cuando prescindimos de la realidad corpórea, no recuerdo cómo lo llamaba el jefe de Gurb). Habla también de otro mundo mejor al que quiere ir y donde están seres muy queridos por él. Además creo que está utilizando sus poderes mentales porque más de uno de sus lectores ha confesado sentir adicción a su blog.El nombre que adoptó, porque el suyo resultaría extraño, también le delata: G-uillermo URB-izu”. ¿No resulta conmovedor?

En fin, y siguiendo con las listas, no todo es blanco o negro. Son una forma como otra cualquiera para hacerse con un libro más o menos entretenido. (En todo caso y por si mismas sirven para pasar el rato). La pena es que en ellas creo que no figurará nunca un texto tan excepcional como El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha, de Edmond Jabès (Trotta), o la suculenta novela Una mujer en Jerusalén, de Abraham B. Yahoshúa (Anagrama). Aunque, quién sabe, los lectores de a pie tenemos un poder extraordinario.

¡¡A por ellos!!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver, llego a la librería, no se cual de todos estos libros comprar, no todos me gustan, no se por donde empezar, no todos somos tan buenos lectores, pero tratamos.
Necesito una lista, sí una simple lista de unos 15 libros para llevarlo a la librería y pedir a ver cuales tienen. Una lista, lista para imprimir para una no tan lista lectora de este blog.
No quiero llegar a la librería y pedir la lista de los más vendios.

Anónimo dijo...

A por ellos!!! Y para empezar compraré hoy "Una mujer en Jerusalén". Me fío de ti, habrá que llevar esa novela a las listas de libros más vendidos. PÁSALO!!!

Anónimo dijo...

Creo que es el momento de leer "Mal de piedras","El librero de Varsovia" o "El ángel de Grozni".

Anónimo dijo...

De los ingredientes fijos del calor-y yo que pensaba que eran la sandía,el gazpacho y el tomate-el que más me gusta es el de la imaginación desbordante.No lo había pensado pero es verdad que parece que, al estar casi derretidas,las neuronas fabrican las mayores de fantasías.Si yo le contara...

Anónimo dijo...

Querido Gurb,perdón Guille,

Eres el más raro de mis amigos y el único al que me gustaría parecerme.

Anónimo dijo...

Esas listas sirven para saber lo que no hay que leer si uno aprecia su siempre escaso tiempo libre.Todavía estoy lamentando haber leído más de uno de esos best sellers que no llegaron a ser ni entretenidos,otros incluso eran pesimismo concentrado,paso.
Lo mejor para no equivocarte es preguntar a alguien que entienda con gustos parecidos a los tuyos o ir sobre seguro y acudir a los clásicos.