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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 4 de julio de 2008

Un fiasco de la Fnac


Siempre he sido un enamorado de los Fnac. Ciudad a la que iba, ciudad en la que inmediatamente preguntaba si en su seno se ubicaba alguna de sus tiendas. No se pueden imaginar -o quizá si- lo que supone para un pirado de los libros dichos lugares. (Dejo para otros la música, las películas y la tecnología, que también tienen cabida allí). Entras y ya estás en tu oasis, y comienzas a curiosear los anaqueles y las mesas. Tomas el volumen de la Poesía de Dámaso Alonso, que por fin ha reeditado Gredos. Y te sientas al pie de una palmera de dicho oasis, o estantería. Y puede que esa chica que busca en cuclillas vete tú a saber qué libro, se siente a tu lado al cabo de un rato. Y puede que hasta te pregunte si conoces alguna buena edición de La montaña mágica, de Thomas Mann. Sucedió, no me lo invento. (La de Edhasa por supuesto, en la traducción de Isabel García Adánez, eso respondiste).

Se estaba muy bien en los Fnac. Allí encontré refugio del frío y del calor, del tedio y de la lluvia. O ibas en familia a curiosear sin rumbo fijo, a la vuelta de algún paseo o de la misa del domingo. ¡Qué tropa! Cada uno en una esquina. Entre El Capitán América, Astérix en la India, el Barco de Vapor, Conan de Cimmeria (la edición de Timunmas es magnífica) y las últimas novelas publicadas, o los últimos versos que destilan los poetas. He comprado allí bastantes libros, he tomado notas, he ojeado sin prisa multitud de títulos, y he presentado en sociedad los de algunos amigos que me lo han pedido. Un sitio agradable, vaya, con unos empleados modelo, que saben de lo que hablan, lo que hoy en día casi es un milagro.

Pero se acabó el idilio. Se acabó lo que se daba. Fue bonito mientras duró. Tendré que optar, por ejemplo, por "La casa del libro". Sé que habrá personas que me tildarán de exagerado y trapisondista ultracatólico. Que por favor, que somos personas adultas, que... Pero bueno, la vida es una continua elección, y yo elijo ser coherente con mi creencia, que es la manera que yo tengo de ser feliz. Lo fácil sería volver la vista y seguir leyendo -es uno de los libros que llevo entre manos- el segundo volumen de La sabiduría griega (textos presocráticos editados por Trotta) como si nada, sin dejar de comprar allí. Ya saben: todo es relativo. Y no. Hay cosas en las que no se puede ceder. O eso o ser un pelele más, muy a la moda eso sí. Que no, que ya está bien. Si la Fnac apuesta por poner su logo y colaborar de la forma que sea en un festival de cine pornográfico, son libres de hacerlo. Ellos verán en el berenjenal en el que se meten. Desde luego de excelencia intelectual nada de nada, que es donde siempre han estado. Me da mucha pena. Porque pierdo un oasis, un lugar donde reponerme de la medianía. Y no saben cómo lo siento.

Que conste: el sexo no me asusta, es más, me gusta. Eso sí, con mi mujer. No me escandaliza ya nada y no soy ningún puritano ni me considero mejor que los demás. Pero precisamente porque me gusta sé que su clímax se alcanza en la intimidad de la ternura y no en el dispendio animal.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando ayer apareció Miguel,me pregunté qué diablos hacía yo por ahí y me prohibí añadir o comentar una sola coma .
Sigo con la misma opinión: calladito estoy más guapo.Sé que no me echa de menos,aun así o no quiero que piense que me he muerto,no porque crea que lo iba a sentir,no,es porque no quiero que se haga falsas ilusiones e imagine que me va a heredar.Sigo vivo y leyéndole,avisado está.

( Y usted,Miguel,¡por Dios!, vuelva a escribir algo ).

Anónimo dijo...

¿De verdad que han ayudado a un festival de cine guarro? No me lo puedo creer. Joder, si ayer mismo me compré allí un ordenador portátil. ¿Lo devuelvo? A que no tengo narices. Por comodón. Ya le contaré.

Anónimo dijo...

Admiro tu coherencia. Eres un ganador. Y me encanta esa forma que tienes de hablar de los libros que lees en las circunstancias más variadas. Yo compraré en Fnac y espero que nos conozcamos algún día allí, en una de sus tiendas.

Guillermo Urbizu dijo...

Insisto: ¡Como me gustaría volver a comprar en Fnac! No todo es cultura. Cultura es la excelencia. Y la excelencia se demuestra con hechos. Vender libros es mucho más que un negocio. Es una manera de formar a la gente. Por eso no vale todo.

microMegas dijo...

Formar a la gente? Quien hace de censor, quien decide que eso no es correcto. Entonces educación para la ciudadania?

Mucha gente demanda ese producto.
Yo decido.

"Bueno es el que da al sediento agua y al borracho vino".Antonio Machado