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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 18 de noviembre de 2008

De algo hay que vivir



Yo es lo que intento. Eso: vivir. Por ejemplo
tomar prestada la palabra colibrí
y desde ella hacerme con el néctar de esa mirada
que me despierta por las mañanas.
O pisar descalzo la hierba de los recuerdos
cuando todavía iba de la mano de mi madre.
O abrir por cualquier página el libro
de la historia y pensar que yo estaba allí.
O hacer una transferencia de un millón de besos
a la cuenta corriente de quien más lo necesite.
O sustituir a Kitting como profesor de literatura
en el carpe diem de la belleza...
O quizá escribir el próximo poema de Miguel d’Ors
con esa tinta que siempre es cielo y es azul.
O de una vez por todas subir las escaleras,
abrir la puerta que está al fondo del pasillo
y ver por fin a Dios.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Ver por fin a Dios?, seguro que usted lo ve a diario a través de tantas cosas hermosas que tiene como su familia sus amigos y sus libros

Anónimo dijo...

Eso sí que es vida.

Anónimo dijo...

Para las catorce primeras lineas un aplauso.
Para las tres últimas una reflexión.
No tengas prisa por subir las escaleras.
No te apresures en llegar al final del pasillo.
Seguro, eres mas necesario aqui abajo.
Uno de los discípulos de Confucio le planteó una pregunta muy típica, planteada por miles de personas.
-¿Podrías decirme algo sobre lo que sucede tras la muerte?
Confucio le contestó:
-Todas estas reflexiones sobre la muerte podrás hacerlas en tu tumba después de morir. Ahora, ¡vive!

Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir. No se deben confundir, porque si se hace, se pierden ambos. Ahora, vive total e intensamente, y cuando mueras, entonces muere totalmente. No mueras en parte: un ojo muere y el otro ojo sigue mirando; una mano muere mientras que la otra continúa buscando la verdad. Cuando mueras, muere totalmente… y contempla lo que es la muerte. Pero ahora mismo no pierdas el tiempo contemplando aquello que está muy lejos. Vive este momento. El niño sabe cómo vivir intensa y totalmente.

Firmado : el de los loros

Anónimo dijo...

Desde luego qué forma de escribir. Ese Kitting supongo será el profesor de "El club de los poetas muertos". No puede ser otro.
El poema es digno de un buen libro y de mi admiración.

Anónimo dijo...

Algunos días se me hace cuesta arriba esto del vivir.Que si el valle de lágrimas y esas cosas,que si con el sudor de tu frente,que si con dolor...
También tengo yo ganas de subir las escaleras.Para que me explique.

Anónimo dijo...

Una palabra

Para decir: piedra,
pez, viento, paloma,
tuve que vivir.
Para nombrar a un barco,
para decir: estela,
horizonte de mar, bahía,
tuve que vivir.
Para virar,
para guiarme por las estrellas,
para seguir un rumbo fijo,
tuve que vivir.
Para señalar el Norte,
para enviar un mensaje
–hermosos días, hermosas noches–,
para esperar respuesta,
para saber esperarla,
tuve que vivir.
Para decir caballo: mi caballo.

Todo debió pasar
por mis pies, por mis manos,
tocarme, golpearme,
penetrar mi piel
como el lento acoso de una fiera.
Para afirmar: "–éste es el aire
y el fuego",
"–esto lo líquido y lo sólido",
y que aire, fuego,
líquido, sólido,
desnudaran su corazón de medusa,
su confundido aroma,
tuve que vivir.
Más allá de todas las tentaciones,
por encima de todas las preguntas,
tuve que vivir.

Para decir una palabra,
para decir una sola
palabra,
la primera palabra
y la última,
para que naciera esa palabra,
tuve que vivir.

Rafael Felipe Oteriño

Anónimo dijo...

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, disfrútala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta.

Anónimo dijo...

Extraordinario poema. Cada vez son mejores. Y no lo digo por decir o por quedar bien, que al fin y al cabo no lo conozco. Pero me encanta su manera de escribir y sigo muy a gusto su blog. Un abrazo.

Anónimo dijo...

La intertextualidad me agrada,así como sus metáforas. Y la sencillez que alienta el conjunto.

Anónimo dijo...

Llegó con tres heridas
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
.
Con tres heridas viene
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
..
Miguel Hernández

Anónimo dijo...

Eres un poeta de alma, exquisito. No dejes de escribir.