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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 26 de noviembre de 2008

La purga de libros como ensoñación progresista


A una vieja política española (dicho sea con todo respeto) se le ha caído el inconsciente por la boca. Por la comisura de su cosmovisión marxista se ha licuado su mala baba. Y ha dicho lo que piensa, ni más ni menos. ¡A la hoguera todos los libros de César Vidal! Ya no es sólo Cristina Almeida, es esa forma tan delicada que tiene la izquierda española de expresar su tolerancia. De casta le viene al galgo. O galga. Claro, ahora vienen las excusas y las grandes palabras, aunque que yo sepa no ha pedido perdón explícito. Pero da igual, todos la hemos visto por dentro. In púribus. Y aunque pida perdón y esgrima su currículo progresista, yo no me la creo. Estoy seguro que sigue pensando lo mismo. Ella y muchos otros. El marxismo -aunque esté diluido en otras palabras o en otros ismos o en sutil propaganda- es una ideología que degenera con gran facilidad en purga y en listas negras. La verdad es que yo estaba esperando la reacción en masa de gacetilleros, novelistas, vates de la experiencia y demás prosapia intelectual. ¿Se imaginan? ¡Qué señorío entonces! Declarar por ejemplo: “Yo no he leído ni leeré nunca un puñetero libro de Vidal, pero denuncio la pirotecnia libresca como signo de una mentalidad fascista”. (Lo de fascista les encanta). En fin, algo. Una señal de verdad y coherencia. De vida, detrás de tanta apariencia y comadreo. Incluso una manifestación por la rúa. O un ponerse de acuerdo los principales suplementos literarios y defender en portada y en páginas interiores a uno de los escritores más leídos. Por encima de ideologías u otros menesteres. Por amor a la libertad y a los libros. ¿Qué títulos irían a la hoguera después de los de Vidal señorita Almeida y demás compadres de partido, de tenida o de estofa? ¿Jiménez Losantos, Pío Moa, Ricardo de la Cierva? ¿Y luego? Porque la inquina no se conforma, es voraz y siempre habrá alguien que denuncie o no piense como ustedes. Que escriba en libertad vamos. Mala, muy mala señal es esto. El peor de los indicios. Y con todo lo más oscuro y triste no son las palabras manirrotas de esa señorita. Lo que apesta es el silencio de los que callan, cerrando filas con el fiasco.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No creo que sea necesario, en absoluto quemar los libros del señor
Vidal.
Seria un atentado contra la libertad.
Es suficiente con no leerlos.

Firmado : El de los loros

Anónimo dijo...

Lo suscribo todo de pe a pa, enterito. El comienzo del artículo es genial.

Anónimo dijo...

He leído varios libros suyos y algunos me han gustado,creo que es ameno y sabe de lo que escribe;distinto es que siempre comparta su opinión y sus gustos pero de ahí a quemar sus libros...sólo se le ocurriría a estos dictadores disfrazados de tolerantes.

Anónimo dijo...

Todo el artículo es genial,espero que lo lea César Vidal y le felicite en persona porque se lo merece.Pero a mí lo que me gusta es el final,sí:Lo que apesta es el silencio de los que callan.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por ser de los que no callan.

Anónimo dijo...

Dígale al Sr. Vidal que no está favorecido en esa foto,pero que resulta mucho más simpático que cuando pone cara de intelectual.