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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 28 de noviembre de 2008

Misterio y alma


Para Elena Almeda


Es muy de mañana. Me he levantado temprano. Hace frío en la casa. Como cuando era niño exhalo vaho en la ventana, y dibujo sobre él una estrella y su estela de plata. La borro con la mano y escribo en el cristal una sola palabra: alma. Parece que la nombro mucho, pero es ella la que me escribe a mí y la que da sentido a todo lo que hago o digo. Me preparo. Y en el abrigo de pana guardo un par de libros. La calle está vacía. Nadie. Los árboles flanquean mis pasos, y las farolas encendidas, mientras miro con deleite el mosaico de las hojas en la acera. Tirita la luz recién nacida a la intemperie de la vida. Un poco más allá un barrendero barre los restos de la noche. Mis manos en los bolsillos del abrigo palpan los libros de Merton y Eliot, y las llaves y un rosario de Tierra Santa. De olivo. Voy a misa, aunque antes… De niño me entretenía entre los encajes de madera o de alabastro de los retablos de las iglesias, buscando extrañas figuras, o me encaramaba a los púlpitos para ver si desde allí podía ver por fin a Jesús, que me decían estaba escondido. Al final me sentaba en el reclinatorio del banco -castigado por travieso- y sacaba mis cromos de futbolistas o alguna pieza del Mecano. Era mi forma de rezar por entonces. Supongo. Como ahora, cuando saco el libro de Merton o releo algún poema de Eliot. O de Colinas o Basho o Teresa de Jesús. Me gusta hablar con Dios de poesía. Y leerle poemas al oído. Acercarme a Él desde el ritmo de los versos, para hallar la armonía del Verbo. En ocasiones me hace guardar silencio, detenerme en una palabra concreta. La última fue “misericordia”. Y a partir de ese momento es todo cosa Suya. Puro estremecimiento, temblor de amor: misterio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿De dónde es ese retablo?,me recuerda al de la Catedral de Toledo,una auténtica joya.

Anónimo dijo...

"Puro estremecimiento, temblor de amor: misterio". ¿Se da cuenta? Estas 6 palabras son un poema ellas solas.

Anónimo dijo...

Gracias y felicidades por su blog, que me alegra la vida y me da fuerza para seguir adelante. Carmen.