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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 22 de noviembre de 2008

Oración del escritor al alba


Jesús,
ya lo ves,
es por la mañana
recién amanecida
de milagros y azucenas.
Y con un poco de escarcha sobre el alma.

Desde la bruma del sueño Te veo
venir hacia mí, puntualmente.
Hoy Me mostrarás de nuevo
la pureza
de Tu presencia
en calles y jardines,
o en los pistilos de las flores
o en el bullicio de las cafeterías,
donde hasta el humo del tabaco se transforma
en el incienso de Tu gloria.

Pero yo,
mi Jesús,
emponzoño todo lo que pienso
o quiero.
No soy digno
de compartir Contigo
ni siquiera el mismo verso.
Y caigo de rodillas, pues sé
que amaneces en mí cada día.

Sé que Tuya es la belleza
y el amor
de los poemas
que leo en el salón o en la cocina.
Sé que cuando escribo
pones a mi disposición Tu omnipotencia.
Pero ¿de qué me sirve
si estoy ciego de egoísmo
y soberbia?

Señor, que vea.
Haz que mis palabras sean siempre Tuyas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mediante el amor es posible la oración, porque la oración es también una relación de amor; no entre dos individuos, sino entre un individuo y la existencia misma. Entonces toda la existencia se vuelve tu amada o amante. Pero sólo mediante la experiencia del amor es posible que alcances la oración o la meditación, y el éxtasis supremo es como el amor. Por eso dice Jesús que «Dios es amor», no que «Dios ama».
Los cristianos han estado interpretándolo de esta forma: que Dios es bondadoso, amoroso. Ese no es el significado. Jesús dice que Dios es amor. Simplemente equipara a Dios con el amor. Puedes decir «amor» o puedes decir «Dios»; ambas cosas significan lo mismo. Dios no ama; Dios es el amor mismo. Si puedes amar, has entrado en lo divino. Y cuando tu amor crece hasta una infinitud tal que no tiene que ver con nadie en particular más bien, se ha convertido en un fenómeno difuso; cuando no hay amante para ti, más bien, toda la existencia, todo lo que existe, se ha vuelto el amante o amado, entonces se ha convertido en oración.

Anónimo dijo...

SAbes?...He conocido este blog, porqeu alguien de una empresa lo envió a la dirección de correo de trabajo...
Desde entonces leo todo cuanto escribes.
Me sorprende tú fé, en Dios...y la de los que te comentan...Admiro a la gente que tiene fé, porque tiene donde agarrarse cuando el dolor o las vicisitudes de la vida aprietan...Es un buen refugio para calmar el alma...

Mi Dios, es la naturaleza,la vida, el día a día, dar lo mejor de mi a mi familia, aprender de cada circunstancia de la vida, enfrentar cada vicisitud y verle el lado positivo, compartir el lado positivo con el que sufre, con el que sufre (en este caso un familiar)
...
Todo vale creo yo...A fín de cuentas unos creen que su Dios les consuela...y yp busco en consuelo de la realidad que vivo.

Me gustaria poder rezar a un Dios,la oración es un encuantro con el alma ...
Quizá ahora estoy rezando...
Un saludo

María

Marta dijo...

María:
Soy una persona de fe y me parece que tu Dios y el mío son el mismo. Y también creo que tu reflexión era
una oración... perdona la "intromisión" :-)

Anónimo dijo...

Maravillosa oración y un poema precioso.