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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 17 de noviembre de 2008

Sales de casa...


Sales de casa balbuceando una oración sencilla. Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, haya sido abandonado de vos. En el portal te santiguas, como hacía tu madre. “Papá, ¿no te da vergüenza si te ven?”. “Bueno hija, el que es seguro que nos ve es Dios ¿no crees?”. Y la despedida. Besos y los consejos de rigor. “Pórtate bien, no pierdas nada (es muy despistada), sonríe y ten cuidado”. La miras irse entre un remolino de hojas. Es muy guapa. Claro, que yo soy el padre. ¡Qué voy a decir! Es de alma esbelta y vehemente corazón. Y más lista que el hambre. “¡¡A Dios!!”. Me saluda con la mano y desaparece por la esquina. Me envuelven las hojas en dibujos concéntricos, y en una íntima congoja. Congoja y hojas acompañan mis pasos por la calle. Cojo una al vuelo, y la guardo en un libro de Roberto Bolaño que saco del abrigo. Me da por esas. Guardo lo que puedo, porque tengo miedo a perderlo definitivamente. En esa hoja está mi hija, la oración y la congoja. Puede que un día vuelva a encontrarme con todo ello en una página de ese libro de cuentos… Con estas cosas creo que busco materializar la memoria, o la felicidad. No quiero olvidarme de nada de todo esto que me rodea hoy. No me gustan las despedidas. Pero, excepto Dios, todo en nuestra vida es una continua despedida. ¿Volveré a abrir ese libro de Bolaño? ¿Viviré para contarlo? Y esa hoja puede que un día se la encuentre ahí mi propia hija, escogiendo unos cuantos títulos para el verano. Y puede que intuya algo, no sé. Y sienta en su vehemente corazón el significado. Y acudan a su boca las palabras de aquella sencilla oración que rezaba su padre cuando salía de casa.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que los hijos son un trocito de nosotros, literalmente.
Y claro si uno ve que una parte de uno se va y no la puede controlar,
se preocupa, es natural.
Usted Sr. Urbizu confia en Dios o en la virgen, o en ambos para que todo le vaya bien.
Yo, como ateo, solo me queda confiar en ella, en como la eduque.
Y confio.
Pero la preocupación existe, le entiendo.
Y es que es inevitable, a los hijos hay que enseñarles a volar y despues tienen que salir del nido.
Es lo mejor, aunque duela.
Y he de decirle que aunque ateo soy me gusta como escribe.
Total si a usted le gusta Albert Camus, lo supongo porque le cita en su cabecera.
¿Porque no habria de gustarme a mi
lo que escribe usted?

Anónimo dijo...

Es una pena que haya dejado de firmar.El auténtico,el falso o los que fueran,le daba al blog un aliciente más.Ya no era sólo qué dirá hoy el Sr.Urbizu,sino qué añadirá el de los loros.

Anónimo dijo...

Bueno, si me echais tanto de menos volvere a firmar.
Aunque ya he he enviado dos comentarios sin firmar.
Que cada uno entienda cual es el verdadero y el falso.
Que de verdad no entiendo por que me intenta suplantar,
si ser uno mismo es lo mas importante en esta vida.
Os dare una pista soy ateo y simpatizante del budismo.
Despues de leer al Sr. Urbizu, del que admiro su impecable
estilo, se me viene a la memoria un chiste.

La madre estaba preparando a Pedrito para ir a una fiesta. Cuando acabó de peinarle y colocarle el cuello de la camisa le dijo:
¡Ahora vete, hijo! Diviértete... ¡ y pórtate bien!
¡Por favor, mamá! dijo Pedro . ¡Antes de que me vaya decídete por una de las dos!

Firmado : el de los loros, el ateo.

Anónimo dijo...

El reloj acababa de dar las tres de la madrugada cuando la hija adolescente del sacerdote protestante regresó del baile. El sacerdote y su esposa habían estado esperando a la muchacha levantados, y cuando apareció por la puerta éste le dijo con desprecio:
Buenos días, hija del demonio.
Hablando suavemente, como debería hacerlo cualquier muchacha, ésta respondió:

Buenos días, padre.

Anónimo dijo...

“La anticoncepción es hacer el amor sin hacer el niño; la fecundación «in vitro» es hacer el niño sin hacer el amor; el aborto es deshacer el niño; y la pornografía es deshacer el amor "

Jerôme Lejeune, premio Nobel de Biología

Los hijos son lo mejor.

Anónimo dijo...

" Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.

Sin embargo...
en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño,
perdurará siempre la huella del camino enseñado."


Madre Teresa de Calcuta