Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 30 de noviembre de 2008

Un deseo



Un día cualquiera.
Un día de calcetines grises
y elegante camisa (¿está mal que lo diga?)
de rayas azules y verdes.
Un día en el que haces cuentas en el desayuno
y prescindes de las magdalenas.
Un día en el que bajas en el ascensor y miras
otra vez en el espejo tu vida.
Un día en el que abres el buzón
aunque sabes que nadie te ha escrito.
Un día más de otoño, con sus ramas
sin hojas y sus terrazas vacías.
Un día perfecto
para soñar despierto, como sueles.
Un día para ir al banco y pedir un préstamo
de esperanza (perdón,
me he equivocado de sitio).
Un día cualquiera.
Un día en el que entras y sales a tu antojo
de los bolsillos o de las nubes.
Un día donde musitas el salmo 23 en el autobús urbano.
Un día cualquiera, de otoño
en el que vas al Corte Inglés sólo para escuchar de labios
de alguna amable señorita si deseas algo...
Y desearlo en ese instante.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay un otoño en la mente interna. Las hojas caerán. Será doloroso. Has vivido tanto tiempo con esas hojas viejas que sentirás que estás perdiendo algo. Y entonces habrá un invierno de espera, un invierno interno, en el que estarás desnudo, sin hojas, un árbol desnudo contra el cielo, y no sabes qué va a suceder. Ahora todo se ha detenido. Ahora ningún pájaro viene a cantar en sus ramas; ahora nadie viene a sentarse debajo de ti, bajo tu sombra, para esperar, para relajarse. Ahora no eres consciente en modo alguno de si estás muerto o si te va a suceder una nueva vida. Éste es el paréntesis, el intervalo.
Los místicos cristianos lo han llamado la noche oscura del alma..., antes del amanecer. Todas las luces artificiales han sido apagadas. La noche se ha vuelto muy oscura. Y el momento más próximo al amanecer será el más oscuro.
De modo que hay un invierno del alma interna en el que no hay hojas, y ningún pájaro canta, y nadie viene a esperar y a relajarse debajo de ti. Te sientes muerto. Todo se ha detenido. Todo movimiento ha cesado. Hay que pasar por esto..., porque entonces vendrá la primavera, vendrán nuevas hojas, nueva vida, nuevas flores. Una dimensión totalmente nueva aparecerá .
Pero recuerda el otoño, recuerda el invierno; sólo entonces es posible la primavera. El otoño también forma parte de la primavera -si puedes comprender-, está abriendo camino para que suceda la primavera. De modo que el otoño no está en contra de la primavera; es sólo el comienzo de ella.

Carmen Bellver dijo...

Hola Guillermo:
Venir a tu blog es siempre sorber un vaso de agua fresca y cristalina.

Me he alegrado de ver que compartes admiración por Antonio Colinas, uno de los novísimos, que sigue libre su destino poético.

He leído tu crítica sobre "Yo fui masón". Gracias, es bonito encontrar la gracia de la conversión en cualquier hora.

Un saludo

Anónimo dijo...

No me parece un día cualquiera. En el deseo se ha transformado en algo muy especial, y es ya poema.
Carlota Martín.

Anónimo dijo...

Tengo un amigo que es, como usted,elegante y soñador y al que por nada
del mundo quisiera que calcetines,
magdalenas,buzones, cartas,otoño,ramas
hojas,terrazas o bancos le hicieran perder la esperanza.
Por eso ,a la mínima ocasión, le presto toda la que puedo, a sabiendas de
que cuando yo la necesite,como siempre,aunque no se lo pida,aparecerá y me
la devolverá con creces.
Sin embargo,me asusta no ser capaz de ayudarle, o pensar que todo es una
ilusión ,que soy yo quien sueña que me necesita ,o reconocer que le
necesito de verdad.

Anónimo dijo...

Me has hecho leer ese salmo que dices en el poema, y ya me he quedado enganchado con los salmos y con el poema.

Anónimo dijo...

Hay deseos que se han cumplido, pero ¿qué has ganado? Hay deseos que no se han cumplido y has sufrido, pero ¿qué ganas cuando se cumplen? Es un extraño juego en el que siempre pierdes, da igual que ganes o pierdas.
Los placeres no son nada, sólo firmas en el agua, y el dolor esta grabado en piedra. Has sufrido todo ese dolor por unas firmas en el agua. Has sufrido toda la vida por unas cuantas alegrías que parecen juguetes a estas alturas, desde este lugar, desde este punto donde puedes ver el valle de tu vida. Los éxitos también son fracasos. Los fracasos, por supuesto, fueron fracasos, pero los placeres no fueron más que incentivos para padecer dolor.
La euforia sólo era una función de tu facultad de soñar. Nos vamos con las manos vacías. Toda esta vida ha sido un círculo vicioso: siempre hemos estado en ese círculo, dando vueltas y vueltas. No has llegado a ninguna parte porque, si te mueves en círculos, no vas a ninguna parte.
Ha habido éxitos, ha habido fracasos, ha habido placer, ha habido dolor; ha habido miseria y ha habido felicidad.
Vigila todos los deseos que se apoderan de ti. Vigila incluso los pequeños gestos: andar, hablar, comer, tomar un baño. Sigue vigilándolo todo. Deja que todo se convierta en una oportunidad para vigilar.
Huele, toca, siente la brisa y los rayos de sol. Mira la luna conviértete en un estanque callado y, vigilante, y la luna se reflejará en ti con enorme belleza.
No comas mecánicamente, no te limites a engullir. Mastica bien y no dejes de estar alerta... y te sorprenderá lo mucho que te has perdido hasta ahora, porque cada bocado te proporcionará una enorme satisfacción.
Recuerda una cosa: cuando recuerdes que te has olvidado de vigilar, no te pongas triste, no te arrepientas; si lo haces, estarás perdiendo el tiempo otra vez. No te sientas miserable: «Me he vuelto a perder.» No empieces a sentir «soy un pecador». No empieces a condenarte, porque eso es una pérdida de tiempo. ¡No te arrepientas del pasado! Vive en el momento. Si te has olvidado, ¿qué más da? . Así pues, si eres capaz de mantenerte alerta aunque solo sea unos minutos, puedes estar agradecido. Incluso esos pocos minutos son más de lo que cabía esperar.

Firmado : el de los loros