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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
viernes 12 de diciembre de 2008
Cosas de casa (o el intento de escribir algo)
Sábanas plegadas, un amasijo de calcetines, diccionarios del siglo XIX, el juego del Cluedo, un gorro de lana quechua, las arrugas de las camisas, un poema de Ricardo Molina, el relincho de un caballo, cartas de los colegios que no he leído, la esperanza del pasillo, el sistema periódico de las voces, un ángel que vuela de libro en libro, el juego de té chino, el camión de bomberos de juguete (de la época de Maricastaña), las musarañas de mis hijos, los zapatos de los duendes, un belén de plástico infinito, el atlas visual del espacio, las chinchetas que sujetan el verano, un rosario de perlas enhebradas de plata, “¿alguien ha visto a papá?”, las camisetas de deporte, esa corriente que arrastra palabras y papeles, una goma de borrar el tiempo y sus borrones, la postal de nieves perpetuas, música máquina (sólo tienen en común que son esdrújulas), el tintero inglés de porcelana, unas piedras lapislázulis, el teléfono que canta un villancico, carreras (¡cuántas veces os he dicho que no se corre en casa!), plantas mortecinas, el olor de la cena, los acostumbrados milagros, un parchís en el suelo, los cuadros sin marco, el agua bendita, un episodio de Embrujada o Cuando éramos soldados, los dos baños ocupados, libros por todas partes, la plancha que acecha, los chistes del de siempre, las palomitas y las pipas, Tintín en el sofá, “¿dónde está mi móvil?”, el tuenti (diez minutos, ni uno más), peluches de cuando la ternura de entonces, agendas que nunca terminan el año, un reloj que perdió con el tiempo sus saetas, las gafas de Chiqui en cualquier sitio, los armarios abiertos desde siempre, unos billetes de 500 euros (del Monopoly por supuesto), la sonrisa que dibuja el ketchup en el plato, la conmoción de un grano, “¿alguien ha visto a papá?”… (Lo lograron, por fin me han encontrado).
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida
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7 comentarios:
Tintín está en la foto,la de la puesta de sol.
Me alegro de que por fin le encontraran.
Lo mas importante: encontrarse a uno mismo.
El de los loros.
Precioso precioso, la casa revuelta y los críos gritando, el hogar tiene estas cosas y el calor...Buen fin de semana
Tengo una tía alemana que se pone enferma cada año cuando nos visita, precisamente por estas fechas.Y no porque nuestra casa sea especialmente caótica o desordenada,es que,como yo le digo, está viva.
Víctor A.
Sí, reconozco el follón de mi casa, dicho de una manera admirable.
De lo más bonito que le he leído últimamente. Precioso de verdad.
El intento de escribir algo le ha salido genial.
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