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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 22 de diciembre de 2008

“Desiertos de la luz”, de Antonio Colinas


Estaba haciendo memoria del tiempo que llevo leyendo a Antonio Colinas. Pero ¡qué más da! ¿Importa algo? Lo que importa es que siempre tengo sus libros a mano y que su obra me hace crecer y adentrarme en la santidad del mundo como fin último, y principio. Y utilizo este término -santidad- muy a propósito. Entre otras cosas porque no encuentro otro más adecuado a su devenir poético, a su manera de contemplar la vida como realidad trascendente, que respira algo más que aire. O brisa. O muerte.

He tardado mucho en escribir sobre Desiertos de la luz (Tusquets, colección Marginales) porque siempre que me disponía a ello me entraba un silencio repentino, un no saber qué decir, o un íntimo pudor de sólo decir naderías (que es lo que se suele). Y volvía a leerlo otra vez. ¿Qué decir de la poesía, de estos poemas de Antonio Colinas? A mí lo que me interesa de él es su ritmo de alma, su entraña de silencio y conocimiento. Las palabras van y vienen, como las olas; pero lo que nos queda es mucho más que su música o la arena. Es lo que él considera una armonía plena, un constante adentramiento en la propia existencia, una toma de conciencia interior, de pulso espiritual en definitiva.

Pienso que la poesía de Colinas -sus temas, sus imágenes- cada vez se nos va esencializando más, es más desnuda en sentimientos y emociones, y más deudora de los místicos castellanos y del Oriente, y de autores como María Zambrano. Sobre todo a partir de la trilogía compuesta por sus libros Los silencios de fuego (1992), Libro de la mansedumbre (1997), y Tiempo y abismo (2002). En su poesía la clave está en el amor. Denuncia la desacralización y la impiedad, el cinismo y la mentira. “El no amor es el no saber”. El amor es el único que cicatriza el odio (leer el poema ‘Para olvidar el odio’), el amor es el que da su perfume a los jazmines y hace que las palabras sean “nuevas”.

El amor es la pureza y la más preciada plegaria. Porque el hombre debe levantarse de la miseria, del escombro de la costumbre y el tedio. El amor es el pensamiento y es la poesía. El amor es la luz, lo blanco, la llama, el centro, la armonía; conceptos que constantemente se repiten en estos versos de Desiertos de la luz, como una letanía. El hombre necesita aprender a ser contemplativo (dejando de correr hacia ningún sitio); necesita volver a percibir la pasión del misterio y del himno que es toda belleza y el drama de la existencia. Porque el ser que es más ser / es tan sólo el que ama.

El libro se vertebra en dos cuadernos: el de la vida y el de la luz. El de la realidad cotidiana sublimada en cántico, y el de la luz que ilumina el sentido de todo. Aunque esa vida y esa luz es una unidad, dos voces que son la misma voz. De ahí la coherencia de todo el texto, y su eficacia literaria. “Vivimos en tiempos de Satán”, llegará a decir, “de tinieblas”, anhelando esa música que identifica con la vida eterna. El poeta desgrana las palabras, buscando en ellas una respuesta, una salida al laberinto insustancial donde el hombre está inmerso.

¡Qué belleza la de este poemario! ¡Qué sincera y a contracorriente suena su melodía! No puede pedirse a un poeta más claridad y más valentía! Después de haber leído y releído durante tantos años la obra poética de Antonio Colinas no dudo en afirmar que Desiertos de la luz es uno de sus mejores libros. A esto se llama: perfección de estilo y madurez de alma. Sin paliativos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay una frase...la busco...aquí está:

"Sólo se vive el tiempo que se ama.Sólo queda lo que hayamos amado"
Claude Helvetius.

Voy a pedir este libro a los Reyes ,algo me dice que me va a gustar.

Anónimo dijo...

En todo de acuerdo contigo. Colinas es un poeta de primera categoría.

Anónimo dijo...

Ya he leído el libro. Espléndido. Se lo agradezco.

Reyes dijo...

Tras leer algunos de sus poemas he sentido justamente lo que has comentado: sus palabras son hermosas , oportunas , exactas..pero lo que me ha cautivado es esa búsqueda de la luz, esa manera de afrontar las pruebas , el camino, la senda hacia la luz. Lo he descubierto de casualidad y creo que también lo leeré por mucho tiempo. Es místico.