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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 19 de diciembre de 2008

Editorial Encuentro. 30 años de lectura.


Hay editoriales y editoriales. Pero cada una tiene su impronta y su pasión más específica. Ninguna me es indiferente. Disfruto con todas. Hasta la que pueda parecer más superficial en su enfoque esconde algún título que te sorprende. Editoriales humildes y editoriales megalómanas, editoriales voraces en su negocio y editoriales que subsisten de milagro. Editoriales que de por si son toda una completa biblioteca (como Alianza y Espasa, Ariel, Tusquets, Cátedra, Lumen-Mondadori, o Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg ) y editoriales en el que cada título ya es en si mismo una biblioteca (como Acantilado, Minúscula, Valdemar, Trotta, Alba o Atalanta). Y editoriales que parece que fueran mías, tanto es el cariño que les tengo (Ciudadela o LibrosLibres). O SM, Pre-textos, Seix-Barral, Gredos, Renacimiento, Siruela, Salamandra, Anagrama… En definitiva, las editoriales. Ese fantástico mundo donde se obra la maravilla de los libros.

Y entre ellas está Encuentro. De las pocas que no tiene desperdicio. No hay un sólo título prescindible. Siempre ando con alguno de los suyos en la cartera. Biografías, historia, novelas, cine, educación, religión, filosofía… ¿Qué más quiero? Y además son tan indómitos que se atreven con la poesía. ¡Válgame Dios! Porque veamos, ¿cuándo se convencerán las editoriales -pobres o ricas, me da lo mismo- que en la poesía está el fundamento de todas las demás palabras y géneros? Encuentro lo sabe, pero además de saberlo lo hace. Sí, ya sé que Lumen también lo hace, y Tusquets, y Seix-Barral, y Siruela, entre otras, además de las editoriales específicamente dedicadas a la poesía (quiero recordar aquí sobre todo a Visor e Hiperión, que gracias a Chus Visor y Jesús Munárriz defienden con brío y calidad este bastión desde hace tantos años). Pero se me dirá que esas editoriales son ricas, que pueden hacerlo, “permitirse ese lujo”. Bueno, pues ahí tienen a Pre-textos (¡qué edición tan deliciosa la Poesía Completa de José Antonio Muñoz Rojas!) o Encuentro, que no son mal ejemplo.

¿Lo digo? Lo digo. Llevo tiempo clamando por reunir de una vez por todas la Poesía de Miguel d’Ors. Toda. Hasta lo que tenga escondido en el cajón. Ya basta de antologías más o menos acertadas. La Veleta puso una pica en Flandes con Punto y aparte, y años más tarde Númenor publicó 2001. Poesías escogidas (un proyecto muy ambicioso). Pero ya todo está agotado. Estos días Renacimiento está a punto de publicar una nueva antología del autor de Curso Superior de Ignorancia. Gracias Abelardo Linares, muchas gracias. Pero querida Carmen Salgado y demás amigos de Encuentro, tenéis que plantearos dos cosas: apostar por la poesía de Miguel d’Ors -os aseguro unas muy buenas ventas y una lectura que os conmoverá-, y encargar una nueva traducción de las Cinco grandes odas de Paul Claudel. La edición de Siglo XXI está agotada también, según creo.

Y dicho esto, prosigamos con vuestros libros. He terminado de leer hace nada los Relatos completos del Padre Brown, en vuestra colección “Básicos”. ¿Qué pasa con Chesterton que tan gran cantidad de editores hincan el diente en él? Pues creo saberlo. En estos años de crisis espiritual galopante, donde todo parece dar igual, donde se ha perdido en buena medida el norte y todo se funda en la opinión, Chesterton es sumamente actual en sus planteamientos -no lo encasillemos como pío converso- y aparece como clara referencia. Muchas de las razones del existir del hombre se ponen en solfa, como en su propio tiempo. Pero él se rebela y saca a relucir lo obvio: el milagro cotidiano de la vida, su maravilla. Hace de la propia vida una paradoja. “La paradoja no es más que una cierta satisfacción de desafío que pertenece a la fe”, escribirá en Herejes (Acantilado). Tanto en los relatos del Padre Brown, como en El hombre que fue jueves (Alianza) o en otras de sus obras, Chesterton introduce la variable de lo sobrenatural por medio de una literatura fascinante. No siempre se sabe vivir la vida. Y hasta lo más fantástico requiere de una específica coherencia.

Permítanme un par de apuntes. Un día al ingenioso Bernard Shaw no se le ocurre otra cosa que retar a duelo literario a Chesterton, para que aporte algo “al drama británico”. Y el autor de Ortodoxia respondió con una breve obra maestra que merece ser conocida por más lectores. Se trata de Magia, y la acaba de editar ediciones El Cobre. Uno ya parece que está habituado a su genio, pero resulta que no. Vuelve a sorprender de nuevo. Y Shaw admiró una vez más a su oponente literario. El segundo apunte es más breve. Se trata de algo que dijo con gran perspicacia la escritora norteamericana Flannery O’Connor. La idea era que una de las mayores equivocaciones de los católicos estaba -y está- en pensar que los escritores cuya religión es la católica escriben exclusivamente para ellos, para los católicos. Craso error desde luego. Apañados íbamos. No deja de ser una muestra palpable de clericalismo tiñoso que aflora de cuando en cuando. Y ya que ha salido a relucir Flannery O’Connor les recomiendo la lectura de El negro artificial y otros escritos. Sobre todo sus cuentos. O Misterio y maneras, que es un libro sencillamente memorable. Ediciones Encuentro fue pionera en la reivindicación de esta escritora, hay que decirlo. Después vinieron otros, como Lumen y Sígueme.

He leído también un libro editado por Encuentro que es todo un repaso por la actualidad. Pero no un repaso cualquiera. Fernando Sebastián, obispo emérito de Pamplona y Tudela, además de un buen Pastor de almas -eso me han dicho mis amigos navarros- es un escritor vocacional, claro y apasionado. En Cartas desde la fe reúne escritos ya publicados con anterioridad en la prensa o en medios diocesanos, que así, agrupados, nos hacen partícipes de una palpable unidad de criterio intelectual, doctrinal y espiritual. Y literario. Es una oportunidad única para ahondar en la vida cristiana. En una vida cristiana que está en el mundo, que vive en la calle, entre los entresijos de la actualidad más rabiosa. La queja o la denuncia no basta. Es preciso el testimonio de unas vidas claras, sin miedo a nada. Pero para ello es crucial adquirir una doctrina segura, porque no sólo bastan los buenos sentimientos o el agua bendita. En definitiva, hay que estudiar, hay que leer, hay que razonar. Y Cartas desde la fe pienso que ha nacido con ese propósito. Profundizando en el porqué del laicismo, en el derecho a la educación cristiana, en el derecho a la vida, en la fe y en la política. Este libro es sobre todo un estímulo. Ahí lo tienen. Lean.

Un poeta francés ha muerto con apenas 41 años en el frente del Marne durante la Gran Guerra. Se llamaba Charles Péguy y era hijo de unos humildes artesanos. Unos años antes -en 1907- se había convertido al catolicismo. Hastiado de la hipocresía y del asesinato del sentido común. A su alrededor -algo pero que muy actual por estos lares- los amigos abandonaron el socialismo por el oportunismo más soez. Comenzó a ver una trascendencia que enhebraba la épica cotidiana, la realidad y el drama de las vidas. De ahí su fuerza poética. En tan poco tiempo escribió una obra deslumbrante. Y una buena muestra es Los tres misterios, libro vertebrado por “El misterio de la caridad de Juana de Arco”, “El pórtico del misterio de la segunda virtud” y “El misterio de los santos inocentes”. El estudio, que sirve de extensa introducción, de Javier del Prado es resolutivo y reivindicativo, erudito y esclarecedor. Pero lo mejor viene luego. Para que se hagan una idea ayer me acosté a las tres de la madrugada, embebido en estos versos de Péguy. Fe y palabras conmocionadas por su elegía; imágenes multiplicadas por infinito; letanía, himno, grito; sustrato místico del hombre y de Francia y del mundo. Poesía que reza y nos hace humildes.

En fin, he aquí algunas razones para no perder de vista las novedades de la editorial Encuentro, y para seguir la pista de su fondo bibliográfico. (Ahora me espera En defensa de España, de mi amigo Santiago Abascal y de Gustavo Bueno Sánchez). Ah, y felicidades por los primeros 30 años de provechosos libros. Somos muchos los agradecidos.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo con tu apreciación de la editorial Encuentro. Últimamente esta editorial ha reeditado un libro de Charles Moeller: Sabiduria griega y paradoja cristina. Me gustaría que algún dia dedicases un comentario a este autor. Gracias.

Anónimo dijo...

Soy un fan de esta editorial, donde nos "encontramos" muchos como dice usted. En ella hay entretenimiento, buena doctrina, filosofía de primera (esos libros que vas profundizando con esfuerzo, poesía, etc. El último que me he comprado es uno titulado Escritos reaccionarios, que me está gustando mucho. Para Reyes voy a pedir alguno más.

De las otras editoriales que usted nombra compro bastantes libros de Lumen y Seix-Barral.

Le agradezco su artículo.

Anónimo dijo...

Comprar,comprar,comprar,no pensamos en otra cosa,en eso y en nosotros mismos.Que si nos gusta leer,a comprar libros por un tubo;que si la pesca,hasta el último artilugio;que si los bolsos,venga,vamos a ver qué color me falta;y no digamos de la ropa o de los cachibaches que hay en las casas.
Pues usted dirá, si esto es lo que quiere que hagamos,pues vale.Puede que desconozca su capacidad para convencer,la influencia que ejerce en sus lectores y lo peor:su responsabilidad por ello.Por si es así yo se lo recuerdo,para que empiece a quitar paja e ir al grano.
Me atrevo a decirle todo esto porque mi tiempo no es infinito y no estoy por la labor de seguir desperdiciándolo.Ni aunque usted me lo diga.

Anónimo dijo...

Se le nota el entusiasmo y es de agradecer tanta pasión en este mundo tan insulso.

Anónimo dijo...

Dios mío,no quiero ni pensar en la cantidad de editoriales que hay ,ni en los cientos,miles de libros que se publican cada año y,si he de serle sincero, prefiero no saberlo.

Anónimo dijo...

A mí la editorial de mi vida es Alianza, sobre todo en su colección de bolsillo. Y ahora también Cátedra. Igual que mi padre prefería Austral, de Espasa.
¿Tan bueno es Péguy?

Anónimo dijo...

Me acabo de comprar "Cartas desde la fe".

Avene dijo...

Todavía existen editoriales que no dan su brazo a torcer.