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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


sábado 20 de diciembre de 2008

¡Menuda mañana!


Hola. Acabo de llegar de un funeral. El finado era el abuelo de una cuñada. Frío y lágrimas. La liturgia del dolor. Miraba el féretro, y rezaba con esfuerzo, porque no es fácil la muerte. Y ahora el ordenador que a veces se desmaya en medio de un paisaje, o en el oficio de unos versos . Y se me pone a descifrar virus durante una hora. Y recurro a escribir a mano. Y en un amén todo son tachaduras y borrones. Debo haber perdido el pulso para estos menesteres caligráficos. Y es una pena. No uso casi ni bolígrafos ni pluma. Sólo un modesto lápiz para subrayar la vida. Aunque cuando el asunto es grave recurro a uno de esos rotuladores que fosforecen las cosas. No entiendo muy bien mi letra. ¿Qué he dicho? ¿Alguna idea? Un lector quiere que le recomiende algún libro religioso. Se me ocurre a bote pronto La oración contemplativa de Thomás Merton o las Poesías reunidas de José María Valverde. De este último siempre recuerdo el inicio de un poema de 1943 titulado “Oración por nosotros los poetas”: Señor, ¿qué nos darás en premio a los poetas? / Mira, nada tenemos, ni aun nuestra propia vida; / somos los mensajeros de algo que no entendemos. Pero el mejor libro de ese género es el cielo. A través de la ventana, del balcón o del alma. Desbrozar las nubes hasta dar en el azul de Dios. O pedir la luna cuando llegue la noche y no sepamos interpretar la adecuada maña del amor. Soy un tipo un poco raro, lo reconozco. “¿Un poco?”, pensará algún gracioso. Bueno, no creo que sea para tanto, pero esto de escribir todos los días sobre lo inaudito de los suspiros, de los libros o de las olas tiene su miga. Y si me llaman, las más de las veces callo, o no hago caso del teléfono, y sigo mi camino, pensando en las palabras más adecuadas para describir las cosas desde dentro. El timbre. Es un libro de Hilario Barrero. Días de Brooklyn. Pero lo peor es que el marido de mi cartera se ha quedado en el paro, y viven con el sueldo de ella. Y después de tantas palabras estupendas no he sabido qué decirle. Lo siento de veras amiga.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, en un funeral es siempre dificil respirar, o lo que es lo mismo para ti, rezar. Rezar es respirar la esencia de Dios, no crees?
Bueno, despues de un dia tan ajetreado vas y recibes un libro. Segun se mire puede ser una buena o una mala noticia. Ya veremos. Un libro es siempre una bomba que puede estallar en cualquier momento entre la mirada de un lector. Suerte!

haideé dijo...

Ya ves que pronto aparecen los disturbios emocionales :)
Escribir, te recomiendo encarecidamente que retomes definitivamente esa sana constumbre, es uno de los logros humanos que más nos han hecho avanzar, no hablo ya de la cultura, pues esto te es bien conocido, sino de la salud mental y física. No se si has accedido al blog de pensamiento liberado, pero podrás ver que ahora estoy dejando textos que nos acerquen a la visión holistica de todos nosotros, así como del universo en un holograma. Pues escribir es esto, el cerebro al ser plástico (de plasticidad), algo que se sabe desde el siglo XIX, pero en su momento dejó de interesar a determinados sectores con lo que hemos estado cometiendo tremendos errores por ello. Bien, sigo con lo de escribir, una de mis profesiones es Peritografopsicológico, y el acto de escribir tanto intelectual-emocional, como físico, conduce al sosiego, a la comprensión y a la ampliación de la capacidad de nuestro cerebro, (si lo haces manualmente mucho más, ya que hay mucho de nosotros implicado en este acto, cerebro y cuerpo), abriendo nuevas vias de conexion entre las neuronas, que es cuando se hacen cambios en la escritura, y por ello puede ocurrir al revés, que haciendo determinados rasgos-trazos se puede conseguir transformar esas conexiones, mejorando nuestro estado emocional o físico.
Bueno, no me extiendo más en esto. Estamos muy condicionados por lo que nos rodea, aprender cuales son estos condicionamientos, ayuda bastante a poder seguir creando, con fluidez, sin tener que sentir que si no haces determinados rituales no vas a poder expresar lo que está dentro de tí. Somos pura creación. Ahora la que te recomienda un libro soy yo, y disculpa mi atrevimiento (es que yo ya he perdido el miedo, por ello actuo siempre expontaneamente) :) : "Sobre la creatividad" David Bohm. Ed. Kairós. Bueno, las Navidades pueden ser un buen momento para abrir perspectivas a la creación ¿no crees?
Sólo cuando termino de escribir me doy cuenta de cuanto ocupa, jeje...
Ah, y mi sentido de la ética está por encima de cualquier otra premisa.
Ya he tomado en cuenta los libros que recomiendas,si :)

Un abrazo y ¡Felices Fiestas!

Anónimo dijo...

En los entierros hay que rezar muchísimo por el muerto.Yo siempre lo hago,todo lo que puedo e intento no distraerme lo más mínimo,ofrecer esa eucaristía sólo para él.
Espero que cuando me muera,por la cuenta que me trae,alguien(muchos, por favor)haga lo mismo.

Juan B.

Anónimo dijo...

.Desbrozar las nubes hasta dar en el azul de Dios· Sólo por este verso..., porque se trata de un verso ¿verdad?

Anónimo dijo...

"Y si me llaman, las más de las veces callo, o no hago caso del teléfono, y sigo mi camino, pensando en las palabras más adecuadas para describir las cosas desde dentro." ¡Muy mal hecho!,si le llaman piense que le buscan porque le necesitan,haga el favor de ponerse al teléfono,o acuda a la cita y tómese un café,acompañe un rato al otro en su camino,deje de pensar en las palabras y piense sencillamente en los demás.

Anónimo dijo...

Yo me he quedado en el paro hace unos días. Me ayuda leerle porque estoy un poco desesperado. No se que hacer. Ni que más decir.