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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
martes 9 de diciembre de 2008
Nieve
Pues, ¿no da luz la nieve? Inmaculada
y misteriosa, trémula y callada,
paréceme que mudamente reza
al caer…
"Jaculatoria a la nieve", AMADO NERVO
Estoy ante la pantalla en blanco y me acuerdo de la nieve. Iba a escribir sobre otro asunto, pero lo dejo, no importa. Me quedo en la nieve, en su irisada blancura. Haré eslalon con las palabras, y en algún punto me pararé a contemplar su lustre. Y escucharé como se desliza la ventisca por la superficie de nácar. Su níveo resplandor por unos momentos vuelve oscura la mirada. Pero pronto se torna inmaculada, pura. Aquella nieve coruscante y estas palabras que apenas aciertan a describir nada. ¿Cómo? ¿Cómo hacer para decir las cosas así de nítidas y blancas? Y que las palabras acierten con la debida textura, en la definitiva caricia que signifique al alma. Nieve que se derrite al contacto del cuerpo y de la memoria. Nieve de luz que se expande por el espacio de la página. Nieve blanca, o escarlata, o de color mandarina. O violeta. Silva de policromía. Nieve humilde que pisas, la misma nieve que viene de los cimientos de la altura. Copo a copo cubre de silencio y quietud algo más que el paisaje. Fosforece y se enciende al mediodía. Cae… y la miras en su caída desde entonces. Y quisieras volver a resbalar por ella, con las mismas carcajadas. Pero te conformas con verla en las palabras que escribes. Sobre esta página blanca, blanca, blanca.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida
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3 comentarios:
Buenos días Guillermo, inauguro los comentarios de la entrada de hoy. No hay palabras. Simplemente brillante... (ahora que lo pienso, como la nieve con el reflejo de los primeros rayos del sol). La nieve y la página en blanco...qué inteligente manera de hacer casi metaliteratura...qué brillante metáfora. Elena.a
Una poesia de un gran maestro zen.
Traducida pierde pero, claro, no la voy a poner en chino.
En silencio y serenamente, uno olvida todas las palabras;
y eso aparece ante uno de manera clara y vívida.
Cuando uno lo realiza, es vasto y sin límites;
en su esencia se es claramente consciente.
Esta luminosa percepción se refleja de manera singular,
este puro reflejo está lleno de maravilla.
El rocío y la luna,
las estrellas y los torrentes,
la nieve sobre los pinos
y las nubes colgadas de las cimas de las montañas…
de ser oscuridad se tornan radiantemente luminosas;
de ser oscuridad se convierten en luz resplandeciente.
Infinita es una maravilla que permea esta serenidad;
en su reflejo todo esfuerzo intencional desaparece.
Serenidad es la palabra de todas las enseñanzas.
La verdad del reflejo sereno
es perfecta y completa.
¡Ah, mira! ¡Los cien ríos fluyen
convertidos en rugientes torrentes
hacia el gran océano!
El de los loros.
Era más blanda que el agua,
que el agua blanda,
era más fresca que el río,
naranjo en flor.
Y en esa calle de estío,
calle perdida,
dejó un pedazo de vida
y se marchó...
Primero hay que saber sufrir,
después amar, después partir
y al fin andar sin pensamiento...
Perfume de naranjo en flor,
promesas vanas de un amor
que se escaparon con el viento.
Después...¿qué importa el después?
Toda mi vida es el ayer
que me detiene en el pasado,
eterna y vieja juventud
que me ha dejado acobardado
como un pájaro sin luz.
¿Qué le habrán hecho mis manos?
¿Qué le habrán hecho
para dejarme en el pecho
tanto dolor?
Dolor de vieja arboleda,
canción de esquina
con un pedazo de vida,
naranjo en flor.
Zarateño Virgilio Expósito
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