Reconozco que no soy un fanático del tema, lo que hoy se denomina friqui, pero de cuando en cuando me gusta leer un buen libro de ciencia ficción. No sabría explicar muy bien el motivo. Tal vez sumergirme en el futuro de una humanidad anhelante, sentir un poco de ese pálpito infinito que nos procuran las estrellas y las galaxias más distantes… No sé, puede que sea simplemente dar cumplida cuenta de viajar por espacio y tiempo, sentirme en compañía de nuevos conocimientos y paisajes… En definitiva, soñar, prolongarme más allá de esta insatisfacción inmediata que me rodea, que no llena. Porque es esa la riqueza mayor del hombre: sus sueños. No lo es el consumir desaforadamente y el tener más y más cacharros y cosas. ¿Para qué? ¿Para presumir o aparentar, para que nos envidien? Sabemos o deberíamos saber que todo eso no lleva a ninguna parte. Es más, nos hunde.
La ciencia ficción, como toda literatura, logra de cuando en cuando que el lector se inquiete y se plantee dudas. Que disfrute de las aventuras más variadas en el espacio interestelar, pero también nos hace ver y comprender que el universo está ahí fuera, sí, pero que el universo más desconocido sigue estando aquí dentro, en el interior de cada persona. De ahí los sueños, y la imaginación, y la literatura. Pues bien, el penúltimo descubrimiento que hice en esto de la ciencia ficción se llama Iain M. Banks, un escritor escocés realmente bueno y completo (no sólo se dedica a la ciencia ficción, lean por ejemplo La fábrica de avispas). El lector puede disponer de una buena parte de su obra en la editorial La Factoría de las Ideas, que hoy por hoy es la que edita la crema y nata de este género en lengua española. Su saga de "La Cultura", que comprende ocho títulos, es un hito. La última suya que he leído no pertenece a esa saga, pero es igualmente magnífica: El algebrista. Pero vayamos con mi último descubrimiento.
Nació en Filadelfia en 1935 y comenzó a escribir tarde. Su nombre es Jack McDevitt. Y el libro que me acabo de leer se titula Odisea (también en La Factoría de las Ideas). La acción está aquí al lado, allá por el 2250-2300. De hecho hay una serie de temas e inquietudes que son las que tenemos ahora mismo: la preocupación ecológica sin ir más lejos está latente durante buena parte del libro. O la religiosa, que huye del fanatismo y que es vista con cierto toque escéptico y nihilista por parte de la voz del narrador y del personaje digamos principal, el editor Gregory MacAllister, en el que se aprecia una especie de alter ego del autor. La narración, pese a la tecnología avanzada, los agujeros negros y los nuevos mundos al alcance de muchos, resulta muy cercana. Sobre todo porque el énfasis está en las emociones y en la humanidad de los personajes. El centro es el hombre, no los extraterrestres o las máquinas. El hombre con sus pasiones, burocracia, fe, política, familias, heroísmo, manipulación mediática, injusticia social, etc. Y con su miedo. Esto nos hace el texto más atractivo si cabe. El suspense no está tanto en el misterio de los llamados “jinetes lunares” (una especie de ovnis de por entonces), como en las decisiones humanas, en su libertad de criterio en cada momento. Está más cerca de esa “imaginación razonada” que diría Borges.
Odisea es una especia de examen de conciencia planetaria, no sólo un divertimento. Se nota que el autor ha imaginado unos personajes y una trama en medio de una serie de acontecimientos que le preocupan hoy. Quiere hacer partícipe al lector de su pensamiento. Quiere que todos seamos un poco más conscientes del destino del hombre como individuo y como civilización. Y que el hombre, aunque pasen siglos, sigue siendo capaz de lo peor, pero también de lo mejor. Y eso es lo que más me agrada de esta novela. ¿Quiere decir esto que la acción es tediosa? Nada más lejos. Es amena cien por cien. (Personalmente pronto leeré otros títulos suyos, no me lo pienso perder: Las máquinas de Dios, Omega, Deepsix o Chindi). Desde la aparición de los “jinetes lunares”, la odisea de la nave "Salvator" tras su pista, la amenaza de dichos “jinetes” sobre el proyecto Orígenes, la precariedad de medios espaciales, la previsión de la directora de operaciones Priscilla Hutchins, hasta el rescate de una buena parte de las personas allí destinadas, el heroísmo de la piloto griega Valya o Valentina…
En definitiva, Odisea es una buena novela de género, pero será leída con gusto por todos aquellos lectores amantes de una literatura variada y de calidad.
Nota bene: Recomiendo para los más interesados el libro Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX (La Factoría de Ideas) y que se den un paseo por los títulos de la editorial Minotauro, donde por ejemplo están publicadas joyas como los Cuentos completos, de Philip K. Dick (en relatos suyos están basados films como "Blade Runner" o "Minority Report") o Historias de Terramar, de Ursula K. Le Guin. No tardaré en hablar de ellos.





7 comentarios:
No conozco esta editorial. Cada día se descubre algo nuevo. Curiosearé por las librerías. Gracias.
Gracias por la indicación. Leeré el libro y comentaremos.
Toda novela es ficción,tenga o no,más o menos,inspiración en la realidad.
Las novelas de ciencia ficción,para contar lo que al fin y al cabo cuentan todas,exigen un plus de imaginación que está muy bien para el que se divierta con ello,pero que a mí me provoca una grandísima pereza.Y como mi cabeza se resiste a imaginar esos mundos (creo que ya tiene de sobra con el que ve y el que intuye)me cuesta meterme en ellas y,por tanto, me resulta muy fatigosa su lectura.
Habría dado lo mismo si le hubiera dicho que pasaba de su recomendación (sólo por hoy);
disculpe, es que me apetecía hablar.
Me da igual lo que lea,haya leído o leerá(le odiaré igualmente),lo que quiero saber es de dónde saca el tiempo.Si no le importa.
Me gustan sobre todo las novelas de Isaac Asimov y las de Michael Crichton y,como me fío de usted,leeré su recomendación.
Habrá que mirar Odisea. Muy a mi pesar, voy a tener que hacer algo que nunca me ha gustado hacer: listas de libros. Para elegir que cosas leer entre todas las recomendaciones que me llueven (que cosas y en que orden) Gracias por la reseña, parece interesante.
Fdo: Pedro.
McDevitt tiene madera de narrador para negra, se le nota.
De todos modos, viendo cómo se publica en España, siempre recomiendo leer en versión original si se puede. Los gazapos de Ediciones B o Minotauro son espectaculares.
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