Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
viernes 31 de octubre de 2008
Fija la mirada en algo y déjate llevar por el alma
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
jueves 30 de octubre de 2008
Monotonía de rabia tras los cristales
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
miércoles 29 de octubre de 2008
Pasen y lean

Y digo que me quedé con las ganas de algo más porque durante la lectura se metieron de por medio otros títulos. Y eso no es buena señal. Reí de lo lindo con uno de esos libros que pasan desapercibidos, pero que si estuviera firmado por Groucho Marx o Woody Allen sería un acontecimiento universal. O cuanto menos mundial. Manual de supervivencia en cenas urbanas, de Sven Ortoli y Michel Elchaninoff (Salamandra) es desternillante. En medio de tanta gastronomía emperifollada nos estamos olvidando que su verdadera importancia radica en la conversación a la que da color y sustancia nutritiva. Y he aquí unas cuantas ideas para mantener a salvo la altura de nuestro prestigio intelectual y de nuestro sentido del humor. Ese tono, ese tono. Pero sin resultar pedante. Genial. Decía Hermann Hesse que los libros sólo tienen valor cuando conducen a la vida o son útiles. Pues eso. Y cuando ya me quedaban apenas 50 páginas para terminar la novela de la canadiense Atwood, se coló de rondón -la curiosidad me mata- Las pinturas desaparecidas, de Gauke Andriesse (también en Alianza). Y todo porque se me ocurrió hojear las primeras páginas. Ya no hubo forma de parar. Hasta la bola, hasta el final. Si quieren ustedes una excelente novela de suspense, ahí la tienen.
Tengo pendientes de leer mil libros. Pero hay cierto tipo de ellos a los que no puedo resistirme. Por ejemplo todos aquellos que tengan que ver de una u otra forma con Sherlock Holmes. Y eso me ocurrió hace unos días con un título de la editorial Factoría de Ideas. No hizo falta que Silvia insistiera mucho para que lo leyera. Me tiré de cabeza y con tirabuzón. Houdini y Sherlock Holmes, del norteamericano Daniel Stashower prometo que va a ser del gusto no sólo de los incondicionales del personaje de Conan Doyle. Pero sí que es cierto que la sagaz unión de tan carismáticos personajes da lugar a una novela algo más que entretenida. Y es que no hay aventura más trepidante que la de la inteligencia. Houdini se ve envuelto en un caso de espionaje. Y acaba en la cárcel. Las habilidades de los dos serán capaces de desenmarañar el enredo. En 256 páginas plagadas de interés. Por la acción en sí y por la deducción, por la intriga y por una prosa sobria e inspirada, que nos evita lo prolijo y cansino, y que Ana García Longarón nos ha traducido perfectamente. Este libro no es cualquier libro ni un libro más, un epígono fácil del universo de Holmes. Es un libro en sí mismo, lo cual es algo que no pueden decir todos. Animo a la editorial a traducir otras obras de este autor. Me da en la nariz que no va a defraudar.
Un nombre: José Antonio Fortea. Es un cura católico de apenas 40 años. Una criatura, válgame Dios. Nacido en Barbastro (Huesca), cuna de unos cuantos santos. Un cura metido a escritor. Porque es lo que le gusta. Un cura que por esas cosas de la Providencia habla con los demonios en lenguas vivas y muertas, y los extirpa de las almas y de los cuerpos. Un exorcista vamos, un especialista en demonología. Uno de los dos exorcistas que hay en España (¿a que parecen pocos?). Un tipo agudo y de humor fino. Un hombre de fe, pero con un sano escepticismo. Su Daemoniacum (Belacqua) y la Summa Daemoniaca (Palmyra) marcaron un hito, y no es moco de pavo la traducción y edición que realizó del Manual de Inquisidores (La Esfera). Es lo que yo conozco. Sé que tiene novelas, en las que prometo indagar. Lo sé entre otras cosas porque me acabo de meter entre pecho y espalda nada menos que su Memorias de un exorcista (Martínez Roca). El título es mercantil pero no responde para nada a toda la realidad. Se dirá que suena un poco pretencioso autoinmolarse en unas memorias con sus años. Pero les aseguro que tiene buenas coartadas. La primera su vida. Una vida sencilla, pero llena de interés. Más que nada porque suena sincera. La existencia de un niño y de un joven que se lo pasaba fenomenal descubriendo cada día nuevos aromas a la vida. No precisamente piadoso, y que decide irse al seminario con todas las consecuencias. ¿Otra coartada? Su pasión por la literatura. ¿Otra? Andamos escasos de curas que escriban bien y sin tapujos (me viene ahora a la memoria otro que tal baila: Jesús Sánchez Adalid, un paladín de la novela histórica). Me he reído muchísimo con algunas páginas. También me he sentido confortado y emocionado. Y formado en ciertos aspectos. Y asombrado del pasmo de una buena parte del clero sobre Satanás. ¿Otra coartada para escribir estas memorias? Pues que en realidad nadie sabe lo que va a durar su vida. Sólo una pega: le ha costado la despedida, finiquitar el libro. Poca pega es ésta. En fin, un libro que defraudará a los morbosos del averno, pero que llenará de satisfacción a mucha gente sin prejuicios amante de los buenos libros. Sin más.Y así concluyó la semana.
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
martes 28 de octubre de 2008
Malditas las ganas de escribir (carta a Enrique Vila-Matas)
Quisiera hacer un experimento. Escribir cuando malditas las ganas tengo de hacerlo. Sentir que diga lo que diga es silencio y nada. Mejor dicho, bobada. Un mecano de palabras cualquiera. Ya. Doy comienzo. Salida. ¿Qué digo? Acabo de llegar a casa siguiendo a unas palomas. Esto queda estupendo, ¿verdad? Y si le añado un incendio de luz en el pelo de aquella chica que cruzaba el Coso en bicicleta, pues ya es la leche. Pero no me apetece seguir esa historia. Demasiado lírica para las cinco de la tarde. Además la chica ya se ha ido. ¿Qué habrá sido de ella?
No sé a ti, pero a mí con frecuencia me da por pensar que las palabras me rehuyen. Y sin palabras no puedo hacer el experimento, ni puedo reconocer mi vida (fíjate que solemne), ni puedo escribir esta carta. Los tilos son recurrentes. Y los semáforos. Y los pasos de cebra desteñidos por el tiempo. Los puntos -aparte o seguido, da lo mismo- son lo peor. Te cortan el aliento, el discurso y el esplendor. Y la mirada se te queda varada justo ahí, en ese punto. O en esa página. O en esa caricia. O en ese maniquí roto del escaparate.
Sin saber qué hacer te apoyas en una farola y sacas el teléfono móvil del bolsillo, consultando los últimos mensajes en pos de una idea o para disimular tu soponcio o el vértigo. Malditas las ganas de escribir nada. A la deriva de la suspicacia o de la insignificancia. ¿Qué te has creído? Te muerdes las uñas del alma. Agitas los dedos entre las letras. Pero sin magia (dichosa palabrita). Las frases se acumulan sin más en el texto. O en el silencio. En estratos de apatía. Nada que hacer. Se empina cada vez más la vida. Estás que no estás. Y miras al sol en el suelo de tu cuarto, buscando algunos recuerdos que remedien la retórica de la tristeza. Pero como dijo Edmond Jabès “no hay recuerdo inocente”.
Querido Vila-Matas, Enrique, lo que pasa cuando no pasa nada, es una suerte de ascética o noche de los sentidos o página en blanco. O quemazón. O desgarro. ¿Destino? No creo que sea la soledad o el parco conocimiento. Demasiada miseria. Lo que ocurre cuando nada ocurre tampoco es la muerte, o una especie de coma inducido por lo imaginario. Si te fijas bien cuando no pasa nada estás más pendiente de todo. A la expectativa de lo imperceptible. O de lo imposible. Que bien podría ser.
No me negarás que hay días que no sabes que hacer contigo. O con tu propia ausencia cuando no estás en ti mismo. ¿Siempre hay algo que decir? El caso es que en lo más profundo de nuestro ser no son pocas las ocasiones en las que ya no encontramos palabras, ni significados, ni puntos, ni límites, ni metáforas. Está demasiado oscuro y abisal. Tanteamos nuestra existencia con divagaciones y disciplina (o hastío), buceando en Dios sabe dónde.
Malditas las ganas de escribir nada. No sé tú, pero yo lo único que quiero es que me quieran. Y a veces me da por creer que también los libros me ofrecen cariño. Como tu Dietario voluble, que está encima de mi mesa, esperando. Un fuerte abrazo.
Postdata: Puede que escribir sea renunciar del todo a uno mismo.
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Cartas
lunes 27 de octubre de 2008
“Dios probablemente no existe, deje de preocuparse”
Publicado por
Guillermo Urbizu
14 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
domingo 26 de octubre de 2008
Loa de libros
Publicado por
Guillermo Urbizu
2 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida, Sobre literatura
sábado 25 de octubre de 2008
Puedo asegurar que no es un cuento
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
viernes 24 de octubre de 2008
Cuestión de locura
Publicado por
Guillermo Urbizu
3 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
jueves 23 de octubre de 2008
Total, que ya no pego sello
Publicado por
Guillermo Urbizu
7 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
miércoles 22 de octubre de 2008
La lista de la compra
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
martes 21 de octubre de 2008
Puede que vuelva a subir la luz
Publicado por
Guillermo Urbizu
2 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida, Reflexiones
lunes 20 de octubre de 2008
El éxtasis de todos los días
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
domingo 19 de octubre de 2008
La casa de los siete tejados, de Nathaniel Hawthorne
Nathaniel Hawthorne (1804-1864) nació en Salem, y era descendiente de uno de los jueces que dictaminaron sentencia en los archiconocidos juicios de Salem. En el período 1692-1693 más de doscientas personas fueron acusadas de brujería, siendo condenadas a muerte veinticinco de ellas. La obsesión puritana puede que no fuera sólo la única causa, pero vayamos a lo nuestro. Hawthorne era desde niño una persona más bien introvertida y amante de la soledad (entre otras cosas quedó huérfano de padre muy pronto). Y la soledad enriqueció sin duda su mundo interior, fomentó sus lecturas y fantasías y una imaginación propicia a la escritura. El ambiente puritano dejó su huella en él, así como esa fantasmagórica y alegórica perspectiva de la realidad. Sus cuentos -es un verdadero maestro del relato corto- así nos lo hacen ver. Edgar Allan Poe los admiraba rendidamente.
De todas formas su literatura adquiere una madurez completa en sus novelas. Y de ellas quisiera destacar dos: La letra escarlata (1850) y La casa de los siete tejados (1851). Y ésta última es la que ha reeditado la editorial Mondadori en su modélica colección “Grandes Clásicos”. La traducción de Verónica Canales es para enmarcar, y no exagero un ápice. En La casa de los siete tejados (en la contraportada del libro se nos dice que para T.S. Eliot era la mejor novela escrita en inglés) el escritor nos ofrece una visión cautivadora de la injusticia y de la soledad, del amor como redención… La casa de los siete tejados es el "personaje" principal del libro, y en su interior o a su alrededor están todos los demás, con sus deseos y ensueños, con su tedio y con una estricta rutina. Se edificó la casa sobre la prepotencia y el abuso descomunal del coronel Pyncheon, en la persona de un hombre sencillo y algo misterioso llamado Mathew Maule, que desde la horca le maldijo: “Dios le dará sangre para beber”. Y la maldición se cumplió.
Los descendientes del coronel se ven abocados a una serie de calamidades, pero sobre todo a una perpetua insatisfacción. Es como si la felicidad les hubiera sido arrebatada de cuajo. La señorita Hepzibah Pyncheon, hasta la vuelta de su viejo hermano Clifford (condenado injustamente durante décadas a la cárcel), ha estado siempre sola en la casa. Para ella “la mismísima esperanza se antoja forjada en plomo”. Y será precisamente Clifford el que en un momento dado murmure casi sin fuerzas: -“¡Quiero mi felicidad!”. Los dos se ven incapaces de sobrevivir. Pero la aparición de una jovencísima pariente - Phoebe- hará que las cosas cambien. Su pureza y ternura lo contagian todo y son toda una revolución. Y el mundo de sombras, muerte y maldición parece desaparecer. Hasta las flores reviven. Con la colaboración del joven daguerrotipista Holgrave y el anciano tío Venner. El final tiene su intriga. La alegría es posible. La salida de aquella vida oscura se avizora en una resurrección que parecía imposible.
La prosa se demora en todo este proceso. Se va deslizando lenta en nuestra lectura. Con ímpetu introspectivo, reflexivo y lírico (ecos de su talante romántico) . Contemplativo vamos. Da gusto paladear sus frases y sus párrafos, aunque al comienzo nos hayamos sentido -tan mal acostumbrados estamos por la literatura fácil e intrascendente- un poco inquietos por ese ritmo tan pausado. Pero no, Hawthorne sabe lo que hace. Nos va engatusando con ese tempo lento y profundo, con esa respiración de las palabras. ¡Qué gusto da leer una obra así! No me extraña que Herman Melville le dedicara su novela Moby Dick “en homenaje a su genio”. Realmente lo es. Uno de los mejores escritores norteamericanos.
Publicado por
Guillermo Urbizu
3 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
sábado 18 de octubre de 2008
A vueltas con la adolescencia
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
viernes 17 de octubre de 2008
Desde unas fotografías...
Publicado por
Guillermo Urbizu
12 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
jueves 16 de octubre de 2008
¿Qué hago?
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
miércoles 15 de octubre de 2008
Por favor, ayudadlas
Postdata obligada: Hermanas Clarisas; Viña de la Cruz; Navas del Madroño; Cáceres 10930. Teléfono: de Sor Inés, que es la superiora: 649841910. Nº DE CUENTA: CAJA DE EXTREMADURA: 2099-0239-09-0070032861. (La cuenta está a nombre de la Asociación Convento de Santa Clara Viña de la Cruz).
Publicado por
Guillermo Urbizu
15 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
martes 14 de octubre de 2008
Giacomo Leopardi escribe en su biblioteca de Recanati
en la biblioteca donde estudio lo inaudito
del comportamiento humano.
Aunque a veces también investigo
el sentido que deja la luz en el alma
de unos versos.
Soy un erudito del silencio. Desde hace años
contemplo el mar y el amor en estos libros.
Aunque a veces soy más atrevido
y sigo en la noche el infinito rastro de los astros.
Y ahora esta música
en el pausado ritmo de sus pasos.
¡Qué ternura, Dios mío, qué ternura!
Ya conoces mis dudas
y mis penas…
¿Es la tristeza mi destino?
Escucho la melodía mientras escribo.
Es un delirio la vida, un mal sueño.
(O quizá sea bueno y yo un extraño).
Señor, no creo en ti, pero te amo.
in the library where I research the unprecedented
of the human behavior.
Also sometimes I investigate
the meaning that the light leaves in the soul
of a poem.
I am an erudite of the silence. For years
I contemplate the sea and the love in these books.
Although sometimes I am more daring
and I follow in the night the infinite track of the stars.
And now this music
in the slow rhythm of its own steps
What tenderness, my God, what tenderness!
You know my doubts
and my sorrows…
Is sadness my destiny?
I listen to the melody as I write..
Life is madness, a bad dream
(Or perhaps it is good and I am a stranger)
Lord, I don’t believe in you, but I love you.
Publicado por
Guillermo Urbizu
14 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
lunes 13 de octubre de 2008
¿Dónde está el abolengo de la vida?
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
domingo 12 de octubre de 2008
Carta a la Virgen (del Pilar)
Dios te salve, María... Y puede resultar un poco chocante lo de ponerte unas letras, pero me conoces de sobra, y sabes lo que me fascina ir engarzando palabras a lo invisible. Quisiera que esta carta fuera un regalo. Un sencillo regalo de uno de tus hijos más torpes y renuentes, pero hijo al cabo. Un hijo que en cuanto puede pone el alma en tu regazo, y se sienta en tus rodillas para contarte, no sin antes poner a tus pies una rosa roja. Quisiera que esa rosa -¿te gustó?- fuera como el símbolo de mi vida. Frágil, pero muy hermosa, por la gracia divina. Porque es la gracia el don que me hace comprender el milagro que miro a mi alrededor, cuando camino rezando con los dedos el rosario. Y siento el fervor de la luz, y tu presencia.
Mamá, Madre de Dios y Madre mía, quisiera verte. Soy niño y soy atrevido, y un tanto inconsciente. Pero es que quiero verte de verdad, tal cual eres. No entremos en merecimientos o en que lo mío es lo corriente. Como comprenderás no me voy a andar con diplomacias a la hora de hablar con mi Madre. Y te hablo con el corazón alegre, y necesitado, y urgente. Quiero verte… Y acabo de escribir unos puntos suspensivos porque estaba pensando. Nada especial. Estaba pensando en mis hijos, en qué harán solos en casa. Ya me entiendes. Échales un ojo anda, por favor. Porque muchas fiestas en tu honor, pero la mayoría lo celebramos trabajando. Y quizá sea lo mejor después de todo.
Soy consciente Madre del maremágnum que se organiza. ¿Rezar?, más bien poco. Ya ves las calles. Menudo cisco. Yo no digo que la gente no se divierta, ni presumo de inocente y puro, pero de ahí al despropósito histriónico y al desenfado más soez hay un trecho. ¡Qué bochorno! Ya sé, ya sé, el que debe orar más soy yo. Y limpiar con mi amor -que en realidad no es mío- esas plazas y esas calles. Pero voy y me despisto, y voy a lo mío (ya sabes cómo se me va la cabeza con los libros), o me da pereza, o rabia de tanta irreverencia y mal gusto. A ti, Madre mía, no te imagino enfadada. Todos son hijos. Aunque lloras… Es tu fiesta y se olvidan de ti. Y de tu Hijo.
Quisiera verte -yo insisto, por si acaso- y consolarte un poco. Y acariciar tu vestido. Sin pedir nada (tampoco quiero ser cargante), en un rincón de tu Corazón Inmaculado. Pasar estos días contigo, pero de una manera más cercana, más consciente. En familia. Madre mía, Virgen Santa del Pilar, toma mi alma y hazme digno de tu confianza. Acuna mi esperanza y sé la firme columna de mi fe. Tú, Asiento de la Sabiduría, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores. Tú, que eres la Puerta del Cielo, dame la mano, porque necesito cada vez más de ti. Para todo. Y no lo olvides: quiero verte. ¿Dónde quedamos?
Un beso muy fuerte. ¡Qué un beso! Miles. Un beso y mi vida entera, sin resquicios, prisas o indiferencias. Y felicidades en tu fiesta. Las mereces. Te pide tu bendición tu hijo Guillermo. Y una sonrisa.
Publicado por
Guillermo Urbizu
9 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Cartas
sábado 11 de octubre de 2008
Avatares y desdichas del tonto contemporáneo
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
viernes 10 de octubre de 2008
A solas en una habitación
Publicado por
Guillermo Urbizu
3 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
jueves 9 de octubre de 2008
Porque nos queremos
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Apuntes de vida
miércoles 8 de octubre de 2008
El Apocalipsis
Estamos de lo más apocalípticos. No hay forma de tener un día tranquilo. Quiero decir, uno de esos días en los que uno se levanta, se ducha, desayuna y estampa a su mujer un beso en toda el alma. Un día de esos sin nada especial que destacar, salvo ese beso matutino y algún que otro vespertino. ¿Lo demás? Un trabajo mortecino y el ruido de la calle. Bueno, y los niños, entre valencias y morfologías del lenguaje. Uno de esos días, en definitiva, en que te acuestas sin darle muchas vueltas a la cabeza, esperando que la realidad se torne dulce sueño. Pero nos han tocado tiempos plagados de pesadillas. No hay manera de vivir con sosiego. Que si el presunto cambio climático, las guerras o la próxima extinción de un buen montón de mamíferos. Que si la mala leche china con melanina, o la hecatombe de la economía. Que si el terrorismo y el integrismo nacionalista. Sin olvidarnos del aborto, o de los traficantes de droga y del cuerpo humano. Y entre todo ello la oratoria antañona de los políticos progresistas. Tan cansina y comediante. Y la de los otros, atrapados en chorreras y melindres. Explota la burbuja de ozono y la de internet y la inmobiliaria. Se devalúa estrepitosamente la educación y el matrimonio. Explota la burbuja de la usura y la de la injusticia con los que menos tienen. Explota la burbuja de un mundo sin Dios, en un desplome evidente de la alegría. No hay más que asomarse a la ventanilla de la vida o a los periódicos, y escuchar un poco a la concurrencia. Todo son sustos e hipocresías, poses y fetiches. Nuestro mundo -tan occidental y redicho- parece una secta. Capta al personal con el dinero y el consumo, y lo abduce en una suerte de vacío y de vértigo y de inmoral remolino. El pensamiento anda alunado, y el corazón a la intemperie de cualquier superstición o desatino. ¿De qué nos extrañamos? Terremotos, tornados y tsunamis. Asesinatos, dictaduras, violaciones, torturas atroces. Ya les digo, ni un solo día tranquilo. Y el Apocalipsis, queridos lectores, es esta lenta agonía del alma.
Publicado por
Guillermo Urbizu
4 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
martes 7 de octubre de 2008
En medio de la luz
JOSÉ DE ESPRONCEDA
el verdor de la hierba
y los brillos del agua recién regada.
Suenan los pinos en canto de vida.
¡Qué resplandor el de las rosas
en su estallido rojo o amarillo!
(Enigma y sentido).
Trepan por el laurel las caracolas
y guardo algunas hojas
en el interior de un libro (La casa
de los siete tejados, de Hawthorne).
La mirada es creencia
en la santidad de la mañana.
Inspiro esta luz y expiro mis sueños,
y paseo por la altura de las aves…
La piscina tiembla de frío,
pero la abriga despacio el otoño.
De par en par abro mis brazos
y los ojos, expectantes de infinito.
Esas rosas…
El alma no las pierde de vista
y las acaricia con las manos.
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Poesía
lunes 6 de octubre de 2008
Sueños y ensoñaciones de la literatura japonesa

La vida… Ese cúmulo de años y de ese algo más que se desborda por los márgenes de las páginas del tiempo, y del que intenta dar fe la literatura. Porque por eso escribimos, para abrirnos paso por los días y las horas hacia un espacio donde el alma alcance el centro de un conocimiento más perfecto. O eso, o nos encorsetamos en habladurías que a nada llevan. Pero bueno, el caso es que acabo de leer Sueños y ensoñaciones de una dama de Heian, de Dama Sarashina (Atalanta). Y la verdad es que no quisiera estropear el libro con excesivos comentarios banales. Esta mujer -su verdadero nombre se desconoce- nació hace mil años en Japón. Vivió en Kioto casi toda su vida (tenía 49 años cuando murió). Fue dama de compañía de la princesa imperial, se casó y tuvo tres hijos. Pero esto lo pueden leer en la solapa del libro.
Un libro que está escrito como un diario. Es decir, asistimos a una serie de confidencias. Y poco a poco el lector nota que no se da cuenta de la literatura (tan exquisita), y que sueña los mismos sueños que Sarashina. Ese gusto por leer historias -no se pierdan La historia de Genji (Atalanta) -, por celebrar los paisajes o las pequeñas cosas o detalles, por escribir poemas donde se resuma un instante de belleza (o el rescoldo que va dejando la vida). ¡Qué dicha haber contemplado / justo antes de que cayeran desvanecidas con la primavera / esas flores de vuestros cerezos que nunca me cansaba de mirar! Y es que en la humildad de su mirada está el genio de este libro. Y uno imagina sus manos o el color alma de los kimonos de la dama. De verdad, es subyugante asistir a una narración tan femenina, tan perspicaz ante los diversos acontecimientos.
Y poco a poco se da cuenta de que ha leído demasiadas historias, y siente la necesidad de profundizar en la piedad de las devociones religiosas. Su profunda vida interior no vale para la corte y esa mundana superficialidad que es su liturgia. Destinan a su marido a otra provincia. Pero justo aquí comienza el drama del dolor de la muerte y la posdata que es la soledad. Tarde o temprano todos nos quedaremos solos “en la vieja casa de siempre”. O tal vez no, acompañados por la amistad y el consejo de algunas personas, y por la esperanza que siempre es la poesía. ¿Un diario? Sí, pero un diario con entraña lírica. Por su verso y por su prosa. Es decir, por su vida. Una maravilla de libro. Con una más que meritoria traducción de Akiko Imoto y Carlos Rubio.
Pd. Y no quiero dejar de mencionar que es también de Carlos Rubio -junto con Rumi Tani- el autor de la excelente traducción de la epopeya Heike monogatari ("El cantar de Heike"), una obra clásica de las letras japonesas del siglo XIII que tampoco nos podemos perder. En este libro se narra la lucha entre dos clanes, con la aparición de los guerreros samuráis -entre otros muchos alicientes que tiene el texto. Y está publicado por la editorial Gredos.
Publicado por
Guillermo Urbizu
8 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
domingo 5 de octubre de 2008
Relatos de Kolimá
Y una de esas obras es sin duda Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov (1907-1982). En el primer volumen de los seis de los que consta. Desde las primeras páginas te das cuenta que estás ante algo de otra dimensión narrativa. El tipo que ha escrito estas líneas -y las que están por traducirse (el segundo volumen se publicará antes de Navidad)- ha puesto algo más que su vida en el papel. La conmoción que produce es tremenda. La descripción del sufrimiento, la visión de las almas y de los paisajes infinitos de la taiga, la pureza de la nieve y de la dignidad humana mancillada por la sinrazón y la mordedura del silencio, la salvación de los versos en medio de la nada…
Kolimá: un rincón inhóspito de Siberia donde la misma muerte no acaba de morirse nunca, un lugar donde el hombre sobrevive apresado en “la espesa gasa blanca de la niebla helada”. Y el lector convive con esa tragedia, con esos hombres, con esa libertad congelada. El lector siente las lágrimas de la impotencia en su propio rostro, y la salmodia del viento… ¿Y la esperanza? Hasta la misma palabra parece difuminarse en el desvarío. El dolor tiene su liturgia en el misterio. Y los diálogos de los personajes -de esas personas- que buscan a tientas su propia existencia.
¡Qué libro señores, qué libro! Quisiera decir tantas cosas, pero se me embarullan las palabras, y sientes la indignidad de tu propio corazón, de tu propia vida… Sólo cabe leer estas páginas, y esperar con paciencia los próximos volúmenes. Recuerdo la universidad: “lecturas obligatorias”. Pues eso. Relatos de Kolimá es una de esas lecturas obligatorias. Por nuestro propio bien. Porque comprenderemos mejor muchas cosas.
Publicado por
Guillermo Urbizu
5 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
sábado 4 de octubre de 2008
"Odio a España desde siempre"
Publicado por
Guillermo Urbizu
7 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
viernes 3 de octubre de 2008
La Virgen de Lourdes y Ana Rosa Quintana
Publicado por
Guillermo Urbizu
9 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reflexiones
jueves 2 de octubre de 2008
Algunos libros para el otoño (con la que está cayendo)
aughton y Clark Gable. De 1935. Rebelión a bordo. O mejor: La tragedia de La Bounty. La versión de 1962 protagonizada por Marlon Brando. O la que yo prefiero, que se estrenó en 1984: The Bounty. Con un reparto espectacular: Anthony Hopkins, Mel Gibson, Laurence Olivier, Daniel Day-Lewis y Liam Nelson. Y aunque a uno le guste el buen cine parece que siempre le tira más un buen libro (sé que son perfectamente compatibles, pero…).Y en cuanto termine de adecentar estas líneas me pongo con la novela El primer ciudadano, de Andy Oakes (Alianza), una novela que quería leer durante las olimpiadas, para compensar tanta parafernalia y tanta mentira, pero que no pudo ser. Una novela que transcurre en la compleja, dinámica y dictatorial China de nuestros días. El imperio ha dejado de ser inmóvil desde luego, pero es cada vez más corrupto.
Publicado por
Guillermo Urbizu
6 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Reseñas de libros
miércoles 1 de octubre de 2008
¡Feliz cumpleaños Jaime!
Bueno tío, 16 años a tus espaldas. Ya es hora de que espabiles ¿no te parece? 16. ¿Percibes la importancia del asunto? Pero ante todo dame un abrazo. ¡Felicidades! Aprieta más coño, que no se diga. Y aunque quede un poco mal decirlo, así en público, y puede que hasta te “avergüences” ligeramente de tu padre, voy y lo escribo: te quiero, macho. Te quiero hasta el extremo de ejercitar contigo una paciencia que ni por asomo creía que tuviera. Te quiero hasta el extremo de que seas mi jugador de fútbol preferido. Te quiero hasta el extremo de… que siempre ando echándote de menos. Esa es la verdad Jaime. Y no me gusta disimular mis sentimientos. ¿Para qué voy a andarme con subterfugios (anda, mira en el diccionario)? No es más hombre el que esconde su corazón entre chácharas vacías, discotecas y pelo. El hombre de verdad, el macho-macho, es el que sabe querer sin disimulos; el que se la juega por sus amigos, el que madura en la lealtad y le importa un comino lo que digan. Y además estudia de firme.
Mira, me voy a poner fenomenal. ¿Sabes lo que es la vida? Un continuo ejercicio de cariño. Y de ahí al fin del mundo. Hay muchos que en esto ven una debilidad o una pantomima. Ni caso. Son los más débiles y tristes. Los que piensan que la vida es sólo lo que tienen, y no paran de retozar en su abulia (insisto, el diccionario). Tú no dejes de correr la banda del cariño. Regatea las tentaciones del egoísmo, corre, vuela por encima de las zancadillas que acechan a cada paso, y centra raudo ese pase preciso, esos detalles que son y serán la entraña de tu felicidad. Y la de los demás que están contigo. ¿Te das cuenta? Pero levanta el alma, no te conformes con cualquier cosa. En esa banda por la que corres también está Dios. Y a Dios le van los grandes desafíos. Como tu santidad, por ejemplo.
16 años Jaime. Y ahora lo más fácil para mí sería dejarme llevar por la melancolía. Pero no lo haré. Ni te voy a “empaquetar” un poema, puedes estar tranquilo. 16 años de tantos juegos y batallas dejan huella ¿verdad? Tus hermanos -entre greña y greña- admiran tu sonrisa y siguen tu ejemplo. No les defraudes con gritos y amenazas. Y olvidémonos de una vez de tanta queja. Impropias de un tío casi tan alto como yo. Casi ¿eh?, no vayas a creerte nada especial. A mamá y a mí nos vas a tener siempre… dándote la apropiada dosis de advertencias y consejas. Aguanta. Pon buena cara. Y no lo deseches por entero. Sobre todo lo que viene de tu madre, que tiene bastante más juicio. Los padres duramos lo que duramos, pero una madre es para toda la vida. Hazme caso y escúchala con detenimiento. En sus palabras no hay desperdicio. Y te lo repito, para que lo memorices bien: el amor de tu madre no se puede comparar con nada de este mundo
En fin, sólo desearte que disfrutes a fondo de este día de otoño. A pesar de que tengas clase, y andes zascandileando con la química o la filosofía, o con la opresión del inglés o la intempestiva lengua (tan disparatada y lenguaraz a veces). No te pierdas en la negrura de la pizarra, donde vive un universo de musarañas. ¡Despierta, atiende! Luego ya descansarás y te fumarás el pitillo.
Un gran abrazo de tu padre que te quiere.
Publicado por
Guillermo Urbizu
19 comentarios, incluye el tuyo Etiquetas: Cartas, Familia





























