Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




martes, 6 de enero de 2009

Memoria literaria


Son frases o versos que a uno le vienen de repente. Algo inesperado y de lo que no creía guardar atisbo. (Estos días he tomado nota de varios de estos "recuerdos"). Está visto que cuando uno lee la memoria retiene más de lo que nos pensamos. Y ya digo, de pronto salta la liebre y eres consciente de unas palabras en donde reencuentras emociones que creías perdidas. De repente… sabes que “la locura del amor es la más grande de las bendiciones del cielo”. Cavilas unos instantes. Sí, eso lo escribió Platón, estoy seguro, y creo que lo hizo en el Fedro. Y me sorprendo de saberlo. ¿Cuándo leí algo de Platón por última vez? En sus completas que obran en mi poder -edición de Aguilar- hay un apunte mío de 1998. Hojeo el libro durante un buen rato, y me detengo aquí y allá, con la curiosidad de siempre… El día de Navidad, inesperadamente, un verso se instaló en mi cabeza. “Soy a veces la dicha inmerecida”. Confieso que cuando ocurrió estaba exultante de gozo. Veía a mis hijos disfrutar como nunca, y pensaba que en realidad nada de aquello me pertenecía. Y llegó el verso: “Soy a veces la dicha inmerecida”. Pregunté a algunos amigos. Quería saber de quién era. No hubo forma de averiguarlo. Urgué en una decena de libros. Y hoy, sí, hoy, como hago muchas veces, tomo de mi biblioteca un volumen encuadernado en piel granate. Se trata de la Obra Poética de Jorge Luis Borges en la reedición de Alianza Tres de 1990, desde Fervor de Buenos Aires hasta Historia de la noche. A la encuadernación yo añadí otro volumen: La cifra, libro que publicó el poeta en 1981. El caso es que cuando estaba inmerso en el volumen me doy de bruces, ¿adivinan?, pues sí, con el verso en cuestión (el único subrayado), que pertenece al poema 'The thing I am', que comienza: “He olvidado mi nombre. No soy Borges (…)”. No podía salir de mi asombro. Y el caso es que en el mismo poema Borges cita el Fedro de Platón… Y cuando unos días después estaba leyendo a Thomas Merton en una iglesia (una costumbre muy provechosa), anoté al margen del libro unos versos que llegaron cuando estaba considerando mi innata fragilidad. Esta vez sabía que eran de Pedro Salinas. Es el inicio de su libro Largo lamento (lo pueden leer en Crítica, Lumen o en las Obras Completas de Cátedra). “Hay que tener cuidado, / mucho cuidado: el mundo / está muy débil, hoy, / y este día es el punto / más frágil de la vida”. Y yo sé que estas cosas no suceden nunca porque sí, o de casualidad. Es por algo. Palabras que de pronto vuelven a nosotros por un motivo que hemos de descubrir.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Que buena idea, ir a la iglesia a leer. Con esa quietud y tan Buena Compañía.
Lo haré se lo aseguro

Anónimo dijo...

Me apunto a lo de leer en las iglesias. Pablo.

NUdeC dijo...

Amigo Urbizu. Pasaba por Internet y me detuve al enterarme de su admiración por Pedro Salinas. Yo también le he admirado mucho desde que era estudiante y luego profesora en la Universidad de Puerto Rico, donde Salinas dio clases durante los años '40. En mi curso de Español enseñábamos su novela La Bomba Increíble (la única futurista en nuestro idioma y con una solución cristiana) y su bello poema dedicado al mar de Puerto Rico: El Contemplado.
Por petición suya sus restos reposan en el camposanto de San Juan, frente a ese mar que admiró. Con algunos de mis estudiantes una vez planté junto a su tumba flores rojas y amarillas.
Tengo setenta y cinco años. Reciba mi saludo cordial.
Norma Urrutia