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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 8 de enero de 2009

Tú chocolate y yo vainilla


“(…) ninguna tan hermosa, ni de tal corazón,
tan viva y vehemente,
ni con tal arte
en el vestir, ni tan alegre
(…)”.
EZRA POUND


Sentados. Cara a cara. Con el alma por las nubes y las manos recorriendo de memoria la ternura. Tú chocolate y yo vainilla. La conversación es lo de menos. Lo importante son tus labios cuando fruncen el silencio. Y tu lengua cuando paladea la mirada con la que te acaricio el más leve pensamiento. No aparto los ojos, no quiero perder detalle de ningún reflejo. Bebo muy despacio lo que veo. A sorbos de vainilla y besos. Hablas de nosotros, pero ando absorto en el color de tu pelo y en las comisuras infinitas del tiempo. Perdona, me distraigo, ¿qué decías? Sí, debes aprender a descansar, desde luego. Descansa en mí, quieta, sin incertidumbres. Oye, ese pañuelo que da vueltas a tu cuello me vuelve loco. Lo toco con la punta de mis dedos y voy contando sus colores. Uno a uno. Cobalto, bermellón, gualdo, malva, verdemar… y los que adivino en su reverso. Colores vivos que resaltan el óvalo de tu rostro, colores que asaltan mi vida en una constelación de chifladuras. Y esos pendientes de perla, diminutos luceros. Cara a cara. Las manos entrelazadas. Tú chocolate y yo vainilla. Bebiéndonos el uno al otro. Me miras... Y yo me entrego del todo. Recojo mi corazón y lo arrimo al tuyo. Sin condiciones. Libando en cada uno de tus gestos encuentro el agasajo del amor y la vislumbre más cierta del cielo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Espléndido, para un premio.

Anónimo dijo...

Para mi gusto esta es la forma de escribir -por cómo lo escribe y de lo que escribe- que mejor se le da. Es fantástico.

Anónimo dijo...

Precioso, los colores magníficos en su nombre. ¡Qué bien escribe!

Anónimo dijo...

Mi mujer se queja de tener un marido empalagoso,acabo de imprimirle su texto de hoy para que se dé cuenta de que los hay todavía peores y vea que siempre hay que darle gracias a Dios por algo.

Anónimo dijo...

Uno de sus mejores artículos. ¿O son poemas?

Anónimo dijo...

Yo me quejo de que mi marido no es "empalagoso", estas cosas son las que le doy a leer, ¡para que aprenda!