Pd. Aprendiendo a querer. Poesía completa (revisada), de Carmelo Guillén Acosta. Sevilla. Númenor. Cuadernos de Poesía.
Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
lunes 9 de marzo de 2009
"Aprendiendo a querer", de Carmelo Guillén Acosta
Descubrir a un buen poeta vale por decenas de literaturas. Es aprender a ver la vida, tu vida, en detalles que desconocías. Es cerrar muchas veces el libro y quedarte absorto en una analogía de Dios, sobre todo. Es leer los versos en voz alta y estremecerse con algo más que palabras. Acaricias las páginas y descifras con humildad lo que sucede, lejos de vanidades grotescas y deflagraciones psicocosméticas. Y agradecido por tantas maravillas lees, memorizas, cantas. Estás ahí. Tú, lector empedernido de metáforas y elegías, estás ahí, en ése ritmo de asociaciones inconmensurables, de estructuras embriagadoras del espíritu. Estás ahí, con las manos tendidas hacia su música. Imaginas las circunstancias del poeta, los trazos sobre un papel cualquiera, la puerta de su cuarto abierta, las voces de su familia, los libros en las sillas, el teléfono que llama a rebato, los restos de la comida… Imaginas lo que te pasa a ti cada día, dentro y fuera del alma (¿o todo está dentro del alma?). Y sigues leyendo sin prisas. Y haces de cada verso tu casa. Y la habitas de lo que es tu vida. Apuntas en los márgenes del silencio variantes y matices de tu dolor, o de tu alegría. Quisieras escribir así, con esa elegancia tan sencilla, con esa cadencia tan inefable. Palabras de un gran poeta. Palabras ebrias de oración, de amor y de fe. Sin teorías. Palabras llenas de miradas, de campanas, de rosas, de estrellas, de caminos y trigos que mece la brisa. “Para la tarea que se me encomienda sólo la eternidad puede bastar”, decía Claudel. Tarea, la del poeta, que se multiplica por infinito. Vocación, trabajo. Enamorado del latido cotidiano. Enamorado. Siempre. Llevo años descubriendo la poesía de Carmelo Guillén Acosta. Llevo años aprendiendo a querer. Y dando gracias a Dios por ello.
Pd. Aprendiendo a querer. Poesía completa (revisada), de Carmelo Guillén Acosta. Sevilla. Númenor. Cuadernos de Poesía.
Pd. Aprendiendo a querer. Poesía completa (revisada), de Carmelo Guillén Acosta. Sevilla. Númenor. Cuadernos de Poesía.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida, Sobre literatura
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





12 comentarios:
Para aprender vinimos.
Para mirar en torno y descubrir el mundo.
Para surcar en busca de palabras
que nombren nuestro asombro.
Para buscar en rosas virtuales
la esencia de la rosa.
Para crecer al tiempo que mengua nuestra sombra.
Para saber que somos porque fuimos
y seremos aún y algún día sabremos
quizá que habremos sido.
Para alzar con las manos, los ojos y los labios
la vida que soñamos y caminar unidos
por un puente de luz tendido entre los cuerpos.
Para vencer hermanos la sangre de la guerra
y su triste arrogancia de dolor y de muerte.
Para borrar fronteras y alzar una muralla
solidaria de versos,
una alcazaba tierna de jazmines
desde donde lanzar flechas de amor
que den al corazón directamente.
Mauricio Gil Cano
Otra vez a soñar desde el oscuro
imposible por qué, mano tendida,
intentando apresar amor y vida,
fijarle a lo inseguro lo seguro.
Otras veces cabalgando hacia tu muro,
soledad que me tiras de la brida,
seguidora incansable de mi huida,
vencedora en la lucha en que perduro.
Otra vez a mirar arena y cielo
en tu playa sin fin siempre desnuda,
bebiéndome el silencio que te nombra.
Otra vez como ayer perdido el vuelo
por el salto hacia atrás de miedo y duda,
seguida y seguidora de tu sombra.
Concha Lagos
Totalmente de acuerdo contigo. Es Guillén Acosta uno de los más grandes poetas españoles vivos. Aunque todos los grandes poetas están vivos siempre.
QUIERO APRENDER...
Quiero aprender a escuchar, quiero escuchar con los ojos y oídos... con todos los sentidos; pero sobre todo escuchar con el alma. Quiero aprender a escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombres caídos, los ojos tristes, las manos inquietas. Quiero escuchar el mensaje que esconden las palabras, quiero descubrir la angustia enmascarada, la inseguridad, la soledad encubierta.
Quiero penetrar en la sonrisa falsa, la felicidad simulada, la adulación exagerada. Para descubrir el dolor de cada corazón, para descifrar el porqué de las lágrimas. ¡Poco a poco, quiero y necesito aprender a amar!
Yo estoy aprendiendo a perdonar, porque el amor perdona, limpia las heridas, y borra las cicatrices que la incomprensión e inseguridad grabaron en el corazón herido. El amor alivia la herida que dejaron los pensamientos dolorosos, no cultiva las ofensas con las piedades y autocompasión. El amor perdona, da alivio, extingue todo el dolor en el corazón. Yo, paso a paso, estoy aprendiendo a perdonar, a amar. Yo estoy aprendiendo a descubrir el valor dentro de cada vida, de todas las vidas.
Estoy aprendiendo a descubrir el afecto y aceptación de las experiencias duras vividas a lo largo de los años. Yo estoy aprendiendo a ver en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio. Yo estoy aprendiendo, pero... ¡cómo es de lento el aprendizaje! ¡Cómo es de difícil amar como Cristo amó! Aunque tropezando, yo estoy aprendiendo.
Aprendiendo a poner de lado mis propios dolores, mis intereses, mi ambición y mi orgullo cuando estos impiden el bienestar y la felicidad de alguien. ¡Cómo es de duro amar!... ¡pero quiero hacerlo!, y cada día es mi anhelo aprender a amar como Cristo me amó, con una entrega absoluta, sin interés, sin prejuicios y sin dolor... sino con gozo.
"Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano". (1 Co.15:58).
No le pidas a Dios que te dé grandes éxitos;
Pídele pequeños adelantos de virtud.
No le pidas a Dios que aligere el peso de tu vida;
Pídele que te dé fuerzas para llevar el que Él quiera ponerte.
No le pidas a Dios poder demostrar que tienes razón;
Pídele que te deje entrar siempre en el fondo de la verdad que pueda
tener el otro.
No le pidas a Dios que todo el mundo te escuche;
Pídele guardar silencio para que puedas escuchar a los demás.
No le pidas a Dios tiempo para tus males;
Pídele capacidad para comprometerte con los males de los otros.
No le pidas a Dios que te cambie de cruz;
Pídele que seas capaz de adaptarte a la que viene calculada para tu
condición, tu talla y tu estatura.
No le pidas a Dios felicidad plena;
Pídele saber hacer dichosa la vida con lo que tienes a tu alcance.
No le pidas a Dios cumplir con todo lo que te ha mandado;
Pídele saber ofrecerle algo que nunca te ha pedido.
No le pidas a Dios el hogar más lujoso;
Pídele el que tengas habilidad de manejar.
No le pidas a Dios dinero en abundancia;
Pídele lo necesario para garantizar tu salvación.
No le pidas a Dios tanto viento que te sople;
Pídele una brújula que te oriente.
No le pidas a Dios la magia de la suerte;
Pídele el merecimiento del trabajo.
No le pidas a Dios muchos dones para lucirte en sociedad;
Pídele mejor entrar a tu corazón.
No le pidas a Dios concebir muchos proyectos;
Pídele una buena obra realizada en bien de los demás.
No le pidas a Dios un éxito rotundo;
Pídele que siempre te deje ver el punto débil de tu pequeñez.
Y a la hora de morir...
No le pidas a Dios lo que te mereces;
Pídele su misericordia y su amor.
Hay otro libro: "Aprender a querer" de Lorraine C. Ladish que es mucho mejor.
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar,
noche tras día.
La Noche ama al Día, el claro
ama a la Oscura.
Qué amor tan perfecto y tan raro.
Tú mi ventura.
El Día a la Noche alza, besa
sólo un instante.
la Noche al Día -alba, promesa-
beso de amante.
Me estás enseñando a amar.
Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar.
Mi alma, vacía.
Gerardo Diego
Así como para enseñar se necesita de alguien que quiera aprender,para aprender parece que se bastara uno solo y el querer.
Felicidades por el texto y por hablar de un gran poeta. Ayudará a que no pase tan desapercibido.
Voy a leerlo.
Los poetas me descubren lo que realmente me pasa.
estoy ya ahorrando para comprarlo.
Publicar un comentario en la entrada