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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 10 de marzo de 2009

Brevería




Los chopos. Y el sauce que arrancaron. Las farolas encendidas por la nieve. El tren de las 7 que saluda. Interminables lecturas. Las postales de las ventanas. Unas gotas de lluvia en las manos. Ver como la luz se recoge en su pelo. ¡Son tan pocos los días! La humedad de la tierra. Las hojas, el cielo, la hierba, el silencio… Lo escribo según lo veo. Sin adornos, con afecto. Para llevármelo conmigo de regreso. Y poder verlo más despacio en algún momento intermedio. La pena es que nada más llegar ya sientes la despedida, que te estás yendo de las cosas y de los sitios. Y te levantas de madrugada para escuchar el viento en las ramas de los chopos. Y te entretienes con los rayos de luna y con los ladridos de los perros. Como siempre has hecho. La vida es un intervalo de eternos. En volandas te lleva. Y la tocas, y la miras, y la sientes cada vez más breve y más entrañable. Quisieras saber más de ella y de ti. Más adentro. No desperdiciar el tiempo que te queda. Lo importante es lo que ves ahora. Estos chopos, esta luz, este cielo.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

En unas pinceladas nos deja cada día su acuarela. Plis, plas, ya está. Es su vida, pero le aseguro que muchos días parece la mía.
Gracias.

Anónimo dijo...

Importa saber qué es importante,si los chopos o el cielo.Creo que se pierde por el camino,como dicen en mi pueblo :se enreda en el pasto.

Anónimo dijo...

Me ha encantado, como casi todo lo que escribe.

Anónimo dijo...

Buenísimo.

Anónimo dijo...

Seguirá siendo el sol, cuando amanece,
hermosamente bello y cada día
la vida será buena todavía
cuando en cada rosal Mayo florece,

Seguirá el mar sereno cuando ofrece
a su virginidad la poesía
de la luna que al cielo desafía
cuando sobre las olas aparece.

Todo seguirá igual que cuando ella
con su callada vocación de estrella
inauguraba todo lo que existe.

Y todo estará igual; el sol, la rosa,
las estrellas, el mar, la luna hermosa;
sólo yo, para siempre, estaré triste...

Luis López Anglada

Anónimo dijo...

Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño, y por el mar las naves.
En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.
Saber que duermes tú, cierta, segura
—cauce fiel de abandono, línea pura—,
tan cerca de mis brazos maniatados.
Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo, insomne, loco, en los acantilados,
las naves por el mar, tú por tu sueño.

Gerardo Diego

Anónimo dijo...

Atiborrado de filosofía,
por culpa del afán que me devora,
yo, que ya me sabía
dos gramos del vivir, nada sé ahora.
De tanto preguntar
el camino a los sabios que pasaban,
me quedé sin llegar,
mientras tantos imbéciles llegaban…

Amado Nervo

Anónimo dijo...

Ven a mí que vas herido
que en este lecho de sueños
podrás descansar conmigo.

Ven, que ya es la media noche
y no hay reloj del olvido
que sus campanadas vierta
en mi pecho dolorido

Tu retorno lo esperaba.
De un ángulo de mi vida
voz sin voz me lo anunciaba.

Concha Méndez

Anónimo dijo...

Noche más allá de la noche,
cuando las palabras
no escriben el poema,
y el poema sin palabras
es el poema infinito.
A Carvajal

Anónimo dijo...

Respira la noche,
bate sus claros espacios,
sus criaturas en menudos ruidos,
en el crujido leve de las maderas,
se traicionan.
Renueva la noche
cierta semilla oculta
en la mina feroz que nos sostiene.
Con su leche letal
nos alimenta
una vida que se prolonga
más allá de todo matinal despertar
en las orillas del mundo.
La noche que respira
nuestro pausado aliento de vencidos
nos preserva y protege
“para más altos destinos”.

Álvaro Mutis

Anónimo dijo...

Brevería. En realidad se trata de la grandeza de lo pequeño.