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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


jueves 12 de marzo de 2009

Luz y nieve





Miro los troncos negros
y sus ramas tan blancas.
Unas sombras de pájaros
sobrevuelan la nieve.
Nieva la luz, ensueño
que se queda en el aire.
Copos donde Dios baila
en el alma del hombre.
Ingrávidos destellos
de paz, de luz, de cielo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.

Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.

Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.

Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.

Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben votar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios.

F G L

Anónimo dijo...

Como avispas furiosas
caían los copos de nieve;
resbalaban por tu cara
se detenían en tus labios
y se fundían en tus dientes.

Lo mismo que mariposas,
locas, revoloteando.
A mí me parecen bellos
como las flores del nardo.

¡Hay que ver tu cara hermosa,
toda cubierta de nieve!
Parece un velo de novia
todo bordado en relieve.
Tu pelo negro y lustroso
salpicado con la nieve,
se va enjoyado y brillante
como si le hubieran hecho
un tocado de diamantes.

Y lo más bonito es
ese danzar de los copos
como blancas mariposas,
todas revoloteando
en un danza hermosa.

Y esa quietud y esa paz
que se hace cuando nieva,
todo se queda en sordina
como si nada existiera.

Sólo un aura de luz
blanca, brillante y hermosa,
y sólo el revoloteo de los copos
como avispas furiosas, locas,
que las lleva el viento
a estrellarse en tu cara
y bajar hasta tu boca.
J N

Anónimo dijo...

La nieve, niños, la nieve,

baja la nieve.

Por Quintanar de la Sierra

danzando viene.

Temblando la nieve viene,

flor de diciembre.

Ángeles hilan los copos,

ruecas celestes.

Colmen, niños, vuestras manos,

trapos de nieve.

....

La nieve, mozas, la nieve,

vuelve la nieve,

a besar vuestras mejillas,

manzana y leche.

Ya nieva sobre los pinos,

ya nada es verde.

Nieva sobre las palomas.

Nadie se mueve.

Ay, que silencio tan hondo.

Callan las fuentes.

Si no fuera por el río,

callar de muerte.

Ya nieva la nieve nueva

sobre la nieve.

....

La nieve, viejos, la nieve,

qué fría viene.

Ya mide más de una vara

por las paredes.

Caperuza de la torre,

nata en copete.

Qué bien arde la carrasca.

La noche crece

y nieva la nieve fuera,

sobre la nieve.



G D

Anónimo dijo...

"Nieva la luz", en sólo tres palabras me ha cautivado el poema. Que pase buen día.

Anónimo dijo...

Estuve esquiando este fin de semana pasado. Yo vi eso que tu dices, pero hasta que lo he leído en tu poema no he sido consciente de que lo pude ver así. Creo que me lo perdí.

Anónimo dijo...

No me entra la poesía. Termino de leerla y me quedo como estaba. Confieso que me la hicieron aborrecer en el colegio. Es una tara. Supongo que no soy el único. Pero disfruto mucho con lo demás que escribe.

Anónimo dijo...

La poesía es lo mejor de lo mejor,es cantar el silencio, dibujar lo invisible,descubrir las almas como si nada.

Anónimo dijo...

Estoy leyendo más poesía que nunca, pues no he sido muy dada a los versos.
Tú tienes la culpa. Bueno y también el anónimo que manda tantos poemas hermosos.

Gracias a los dos.

Lucía Hernández.