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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 29 de marzo de 2009

Propósitos



Realmente cada día tiene su afán y sus encuentros, sus puntos de inflexión y sus devaneos. Te levantas y piensas que harás esto y lo otro, y que posiblemente tengas tiempo para todo. Incluso para darle vueltas a ese verso que te ronda desde hace unos días la mirada. Abres la agenda y escribes: “visitar a mi padre al mediodía”, “llamar a los colegios”, “comprar el pan y los yogures”, “sacar el lavavajillas”, “contestar el correo”, “a las 10 me espera Dios para despachar ciertos asuntos” y “terminar de leer la novela de Catherine O’Flynn por la noche (si puedo)”. Encima de la fecha anotas dos versos del salmo 40 que te vienen a la cabeza: Yo soy un pobre desgraciado, / pero el Señor se cuida de mí, -en pocas palabras es un traje a tu medida. Y ya está. Según pasan las horas te das cuenta que no llegas y que tendrás que comer otra vez de bocadillo y dejarte de patrañas. ¡Desperdicias tantos milagros! La pereza te carcome el tiempo y vas de aquí para allá pensando que tal vez mañana, o quizá la próxima semana. Ahora es casi siempre un mal momento. Todo queda en nada. O en nunca. Si acaso haces lo que te agrada y encuentras aceptables excusas para el resto. Que si el cansancio o que si la primavera. Una vez más en las nubes. Abres de nuevo la agenda y te quedas mirando el santo del día, como un idiota, o unas páginas más allá esa cita de Sócrates que no viene a cuento. No acabas de decidirte a apretar las tuercas de tu vida. Te conformas con poco. Un libro en los ojos y ya eres feliz. O un árbol cualquiera. O dejas que corra por tus manos el agua del grifo, pasmado de esas gotas que salpican el lavabo... Veamos, de mañana no pasa. Un poquito más de orden, como si te fuera en cada cosa ese cielo del que tanto hablas. Y no despaches a Dios en dos minutos.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente!!! los suyo es la escritura, no le de más vueltas
E.H.

Anónimo dijo...

Una obra maestra del artículo corto. Te leo más a gusto cada vez. Felicidades y a seguir con estos escritos.

Anónimo dijo...

"El que no busca la cruz de Cristo,no busca la gloria de Cristo" S.Juan de la Cruz

Anónimo dijo...

Me declaro culpable de
no haber hecho,
con estas manos que me dieron,
una escoba.
¿Por qué no hice una escoba?
¿Por qué me dieron manos?
¿Para qué sirvieron
si sólo vi el rumor del cereal,
si sólo tuve oídos para el viento
y no recogí el hilo
de la escoba,
verde aún en la tierra,
y no puse a secar los tallos tiernos
y no los pude unir
en un haz áureo,
y no junté una caña de madera
a la falda amarilla
hasta dar una escoba
a los caminos?
Así fue:
no sé cómo,
se me pasó la vida
sin aprender, sin ver,
sin recoger y unir
los elementos.
En esta hora no niego
que tuve tiempo,
tiempo,
pero no tuve manos
y así, ¿cómo podía
aspirar con razón a la grandeza,
si nunca fui capaz
de hacer una escoba,
una sola,
una?
Sí, soy culpable
de lo que no dije,
de lo que no sembré, corté, medí,
de no haberme incitado
a poblar tierras,
de haberme mantenido en
los desiertos.
y de mi voz hablando con la arena.

Pablo Neruda

Anónimo dijo...

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, arróstrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la VIDA, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta

Anónimo dijo...

Tienes un estilo de escritura que subyuga, que deja al lector a merced de las palabras.

Saludos y mi más profundo respeto.

Carlos.

Anónimo dijo...

Ya he observado que cita con alguna frecuencia a los Salmos. Soy católico y no leo nada la Biblia. ¿Debería?

Anónimo dijo...

Me quedo con la frase final.

Anónimo dijo...

Tanto si os responde como si no lo hace,
seguid invocándolo,
invocándolo sin cesar
bajo las bóvedas de la asidua oración.

Tanto si viene como si no,
confiad:
se acerca cada vez más a vosotros
en cuanto percibe un gesto amoroso del corazón.

Tanto si os habla como si no,
no os canséis de implorarlo.
Aunque no os dé la respuesta que esperáis,
no dudéis de que, de un modo u otro,
veladamente, se dirigirá a vosotros.

En la oscuridad
de vuestras oraciones más profundas,
sabed que juega al escondite con vosotros.

Y en medio de la danza de la vida,
de la enfermedad y de la muerte,
si seguís invocándolo,
sin caer en la desconfianza
por su aparente silencio,
obtendréis su respuesta.
PARAMAHANSA YOGANANDA

Anónimo dijo...

Los propósitos siempre son muy bien intencionados, pero el día los deja sin sentido, como muertos. El peligro es que te canses y te dejes llevar por la corriente.