Es el caso de El secreto del padre Pío, de Antonio Socci (La Esfera) que acabo de leer con una tremenda curiosidad. He acabado conmovido y con un convencimiento: el siglo XX ha sido pródigo en catástrofes y pecados de lesa humanidad, pero también ha sido pródigo en grandes santos, que han sido, en definitiva, los que han sacado adelante este mundo nuestro. Ellos han sido una buena parte de la misericordia de Dios. De Maximiliano Kolbe a la Madre Teresa de Calcuta, de Benedicta de la Cruz (Edith Stein) a Josemaría Escrivá, de Sor Ángela de la Cruz a Jacinta y Francisco Marto, de Faustina Kowalska a Juan Pablo II (santo subito)… Y tantos y tantos más, muchos de ellos mártires. Pero lo del padre Pío es un dechado de gracias y dones tan espectacular como pocas veces he visto. ¿La verdad? El libro de Socci me ha sabido a poco, aunque está escrito con fluidez y perspicacia periodística y datos que estremecen. Engancha y te lleva a querer saber más de san Pío de Pietrelcina. Pero, ¿qué libro podrá dar cuenta de toda su magnitud? Un hombre que quería para sí todos los sufrimientos de los demás.
¿Por qué se siguen escribiendo y leyendo vidas de santos? Yo creo que en primer lugar porque su alegría es un desafío existencial para cualquiera de nosotros, hombres que deambulamos tantas veces cabizbajos, sin saber muy bien qué hacer, consumidores de cosas vacías. Y esa alegría no pierde jamás la compostura, porque es de Dios. Y envidiamos esa fortaleza, esa paciencia, esa pureza, esa dedicación a los otros. Almas desnudas de afanes superfluos, almas entregadas, almas que nos interpelan mientras leemos. Sus vidas son atractivas porque estamos ayunos de autenticidad y de coherencia y de exigencia. Los cristianos vemos la santidad como para curas y monjas, o como un asunto que no está entre nuestros intereses, de tan imposible. ¡Somos tan pragmáticos, tan modernos! Vemos la santidad con prejuicios o como si no fuera con nosotros. Pero Dios se hace presente en nuestras vidas, y actúa y nos pone en el brete.





6 comentarios:
Me gusta que comentes este tipo de libros....si no lo haces tú....que poquitos lo harán.
Me está encantando con esta serie de artículos sobre santos. Enhorabuena.
Dios solamente les hara una pregunta ¿han vivido plenamente su vida o no?
Porque esta oportunidad se les ha dado para vivirla no para renunciar a ella.
Si han vivido plenamente, si han sacado todo el jugo a la vida entonces su muerte sera una felicidad completa.
¿que es su vida?
lo pueden llamar existencia
lo pueden llamar dios
lo pueden llamar vida
Son nombres diferentes para un misma realidad.
La vida de San Juan de la Cruz es realmente fascinante. A mi tambien me gusta mucho leer biografías de santos, y tengo que decir que la vida de este hombre ha sido una de las que más me ha marcado. Cuanta entrega, cuanto amor, cuanto sacrificio. El vivo ejemplo del "todo o nada".
El Padre Pío es un gran intercesor. Aprovechaos lectores.
Le ruego que escriba más vidas de estas. Un lector asiduo.
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