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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




lunes, 15 de junio de 2009

¿Qué significa ser piadoso?



Se tiene un concepto bastante negativo o reduccionista de la piedad en Occidente. En general de todo lo religioso. No sólo entre los incrédulos, a los que en principio debería importarles un comino. También entre los propios cristianos. Piedad, piadoso, pío. ¡Dios, qué dentera! Tengo que irme, muchas gracias por todo. Y escapó por donde hubo venido. Por si acaso. ¿Rezar? Quita, quita. Eso lo dejo para mi mujer, o para mi abuela (que reza por todos), o para el Papa de Roma. ¿No me ves? ¿Cómo voy a rezar si tengo que dar de comer a mis hijos y cuando llego a casa todo son problemas? Quizá el fin de semana, o cuando tenga un poco más de tiempo. Es decir, nunca. ¿Rezar es algo propio de gente desocupada o beata (en despectivo) o sin otro agarradero? O asunto de fanáticos irreductibles que no acabamos de entender que la vida es para disfrutarla, sin tanto pecado y murga, sin tanto mandamiento y dogma. Sería muy simple el que pensara así, sin embargo tales elucubraciones se prodigan cada vez más, incentivadas por una cultura de medio pelo, enfangada en el dinero subvencionado y en la farándula, y propiciada por unos medios de comunicación de masas alérgicos a todo lo que suponga talento y buen juicio, y ya no digamos una pizca de trascendencia. Pero rezar es sólo un aspecto de la piedad. Que para nada está desgajado de la vida ordinaria. La piedad es un don del Espíritu Santo, una chispa de Dios que prende en el alma. Ser piadoso no es cuestión de tiempo, es cuestión de amor. Es como si el enamorado sólo pensara en su amada cuando quedan o están juntos, y el resto del día se olvidara por completo de ella, y dejara de formar parte de su vida. Y el amor lo llena todo. Por eso la persona piadosa hace bien su trabajo (o lucha por lograrlo), es leal a sus amigos, etc. Ser piadoso ocupa las 24 horas del día y no es una metodología de virtuosos elitistas. Es compartir lo que se tiene, es ser mujer u hombre enteros. Cuerpo y alma, inteligencia y voluntad, razón y corazón, versos y prosa. Y todos esos sueños que nos alcanzan sin remedio en medio de la realidad y de tantos problemas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Uy que razón teneis

Anónimo dijo...

Me gustaría ser piadoso. En primer lugar con los demás. Supongo que esto a Dios le agradaría. Pero me cuesta un montón, no puedo dejar mi mala leche y verlo todo como si fuera el único habitante del planeta Tierra.

Anónimo dijo...

Escribiré un soneto que le oponga a mi muerte
un muro construido de tan recia manera,
que pasará lo débil y pasará lo fuerte
y quedará mi nombre igual que si viviera.

Como un niño que rueda de una alta escalera
descenderá mi cuerpo al seno de la muerte.
Mi cuerpo, no mi nombre; mi esencia verdadera
se incrustará en el muro de mi soneto fuerte...

De súbito comprendo que ni ahora ni luego
arrancaré mi nombre al merecido olvido.
Yo no podré librarle de las garras del fuego,

no podré levantarle del polvo en que ha caído.
No he de ser otra cosa que un sofocado ruego,
un soneto inservible y un muro destruido.

Gastón Baquero

Anónimo dijo...

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo,
el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no presume ni se engríe;
no es mal educado ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuentas del mal;
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites,
espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.
¿El don de predicar? -se acabará.
¿El don de lenguas? -enmudecerá.
¿El saber? -se acabará.
Porque inmaduro es nuestro saber
e inmaduro nuestro predicar;
pero cuando venga la madurez,
lo inmaduro se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño,
sentía como un niño, razonaba como un niño.
Cuando me hice un hombre,
acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo de adivinar;
entonces veremos cara a cara.
Mi conocer es por ahora inmaduro,
entonces podré conocer como Dios me conoce.
En una palabra:
quedan la fe, la esperanza, el amor: éstas tres.
La más grande es el amor.

Anónimo dijo...

Me has acorralado
y con odio agarrado mis solapas,
me has empujado hacia un rincón
y me has golpeado
hasta dejar tinto de sangre
el aire mismo,
y así y todo,
he aquí que todavía me levanto
y mirándote te digo:
ahora mismo,
en este momento lo decido,
haré donación de mis ojos
aunque tenga que llevarlos
mi asesino.

Clara Janés

Anónimo dijo...

A veces un no niega

más de lo que quería, se hace múltiple.

Se dice: ‘‘no, no iré’’

y se destejen infinitas tramas

tejidas por los síes lentamente,

se niegan las promesas que no nos hizo nadie

sino nosotros mismos, al oído.

Cada minuto breve rehusado

-¿eran quince, eran treinta?-

se dilata en sinfines, se hace siglos,

y un «no, esta noche no»

puede negar la eternidad de noches,

la pura eternidad.

(Qué difícil saber a dónde hiere

un no! Inocentemente

sale de labios puros un no puro;

sin mancha ni querencia

de herir, va por el aire.

Pero el aire está lleno

de esperanzas en vuelo, las encuentra

y las traspasa por las alas tiernas

su inmensa fuerza ciega, sin querer,

y las deja sin vida y va a clavarse

en ese techo azul que nos pintamos

y abre una grieta allí.

O allí rebota

y su herir acerado

vuelve camino atrás y le desgarra

el pecho al mismo pecho que lo dijo.

Un no da miedo. Hay que dejarlo siempre

al borde de los labios y dudarlo.

O decirlo tan suavemente

que le llegue

al que no lo esperaba

con un sonar de «sí»,

aunque no dijo sí quien lo decía.

Pero Salinas

Anónimo dijo...

Tómame ahora que aún es temprano

Y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría

Esta taciturna cabellera mía.

Ahora, que tengo la carne olorosa,

Y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora, que calza mi planta ligera

La sandalia viva de la primavera.

Ahora, que en mis labios repica la risa

Como una campana sacudida a prisa.

Después...!ah, yo sé

Que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo

Como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano

y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca

Y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh, amante!, ¿no ves

Que la enredadera crecerá ciprés?
J de I

Anónimo dijo...

Ser piadoso significa ser sabio y por lo tanto humilde.

Rey David

Anónimo dijo...

Esa acuarela es preciosa. En cuanto a lo demás soy muy feliz, aunque me cuesta creer en Dios. Igual es que creo demasiado en mí.
V.G.

Anónimo dijo...

Gasol campeón con los Lakers. Sé que eres muy seguidor de ese jugador. FELICIDADES.

También por el blog, que es de gran interés. Sólo te falta escribir una novela por entregas. Aunque puede que ya lo estés haciendo y no nos demos cuenta.

Ramón.

Anónimo dijo...

Leo los demás comentarios. Yo siempre he asimilado la piedad con el cariño. Por ejemplo pienso que el amor humano vivido con autenticidad, no con lujuria, es un acto de piedad. Uno de los más sagrados que tiene el hombre y la mujer a su mano. De ahí surge la vida. Nada menos.