El mar. Su profundidad. La mirada que se extasía y la memoria desde donde lo ves navegar. No saber decir nada que diga lo que sueña de verdad el mar. Soñar su son y amar su don de maravilla. Caracolas de espuma en el fragor de su música. Lo recuerdas salpicando de luz los cuerpos tendidos en la arena. Lo recuerdas con el alma sumergida en Dios al contemplar su horizonte en ascuas o vestido de bruma. ¡Qué dicha sentir el viento cuando se hace ola! O la espuma repentina, o la huella que se borra, o la estela de su piel cuando nada… El mar. Mirar siempre el mar. Y amar más todavía.
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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
sábado 6 de junio de 2009
Un golpe de mar
El mar. Su profundidad. La mirada que se extasía y la memoria desde donde lo ves navegar. No saber decir nada que diga lo que sueña de verdad el mar. Soñar su son y amar su don de maravilla. Caracolas de espuma en el fragor de su música. Lo recuerdas salpicando de luz los cuerpos tendidos en la arena. Lo recuerdas con el alma sumergida en Dios al contemplar su horizonte en ascuas o vestido de bruma. ¡Qué dicha sentir el viento cuando se hace ola! O la espuma repentina, o la huella que se borra, o la estela de su piel cuando nada… El mar. Mirar siempre el mar. Y amar más todavía.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida
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5 comentarios:
No había leído una cosa tan delicada desde hacía tiempo. Es un poema muy especial. Goyo.
¡Mi padre, Luis María, Capitán de la Marina Mercante e Hijo de Dios, acaba de morir el pasado 1 de junio a las 1805 horas, "con el práctico a bordo", bajo el Manto de la Virgen del Pilar y con la Bendición Papal de esa misma mañana!
Ha muerto un santo que "se ha saltado el purgatorio a la torera" porque la Stma. Virgen le ha acompañado toda su vida.
Doce hijos y 40 años de mar... ¡Gracias por tu artículo, que no podía ser más oportuno!
Ruego un padrenuestro "que es de ida y vuelta" por la bendita Comunión de los Santos.
Fernando María Escondrillas Gómez
Cartagena
El gozo repentino de leer unas palabras tan bonitas. Le felicito.
Me ha gustado mucho, Guillermo.
Un abrazo:
gaudencio!
Hermoso de verdad.
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