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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
sábado 11 de julio de 2009
Los poetas que necesito
Pues sí, necesito a mis poetas. Los necesito cuando languidece la luz o me enfado y no recuerdo el motivo. Los necesito cuando no sé cómo iniciar una conversación plausible con Dios o la tarde me deja postrado en el sofá a última hora. Los necesito cuando vuelvo a ver el mar y me reciben las olas, o cuando de noche me levanto para ver la luna como hacía de niño. Los necesito cuando sueño el sueño de mi abuelo Guillermo que supo que moría a los 37 años sin haberme conocido, o cuando pienso que mi vida es sólo un verso y nadie lo ha leído (que yo sepa). Necesito a mis poetas. Los que más frecuento por razón de su mirada. O de la mía, cuando miro donde ellos miran, y es entonces cuando veo y se me revela la poesía. Los necesito con urgencia para sentir la música y tararear el alma de la historia que me ha traído hasta aquí, donde vivo. Los necesito si quiero tener la adecuada perspectiva del tiempo, que se enrosca en la nostalgia y se desata con la muerte. Los necesito para mantener el juicio y rescatar a la princesa que tienen prisionera las palabras. Los necesito para releer en voz alta lo que no está escrito, el significado absoluto de la vida que se desliza por las paredes de la casa, en silencio. Os necesito, poetas, cada vez más, y así aprender a fijarme en las cosas sin importancia, en aquello que la usura y los titulares desprecian porque son ciegos, guías de otros ciegos. Os necesito, Luis Cernuda y Pedro Salinas. Os necesito, Giacomo Leopardi y Emily Dickinson. Os necesito, Jorge Luis Borges (que era el que más veía) y José Miguel Ibáñez Langlois. Os necesito, Thomas Stearns Eliot o Jane Kenyon. Os necesito, Claudio Rodríguez y Luis Rosales. Os necesito, Paul Claudel y Novalis (Georg Friedrich Philipp Freiherr von Hardenberg). Os necesito, Jaime Siles y Antonio Colinas. Y te necesito, Miguel D’Ors, amigo, poeta, para abrir tus libros por cualquier página de este mes de julio, y repetir contigo lo de todos los días, pero con ese ritmo tuyo y esos aromas que deja en tus versos la montaña, y esos rescoldos de memoria y melancolía. ¿Será la lluvia o será la vida? Pues sí, mis queridos poetas, los más íntimos, seres extraordinarios, os necesito. Y os admiro.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida, Sobre literatura
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21 comentarios:
Leyendo estas líneas quiero sentirme un poco poeta. Es admirable lo que hoy ha escrito. Le felicito.
Yo lo que necesito es gente buena que me ayude a serlo.
Entre los poetas hay de todo. Y mucho cara dura.
Yo lo que necesito urgentemente es silencio y oración.
Desde que faltan mis abuelas ya no tengo quien me diga lo guapo, lo bueno y lo listo que soy. Y buena falta que me haría oír esas cosas algunas mañanas.
Yo me digo que tan inútil no seré e intento creer que, como dice mi madre, todos tenemos algo y todos estamos aquí para algo.Pero me está llevando la vida descubrirlo y todavía sin éxito.
L F
De cualquier forma yo no desisto, ya son varios cientos(por no decir miles o millones ) de cosas para las que ya he concluído que no estoy hecho; una de ellas es la poesía(" qué se le va a hacer, usted la lee y si le llega alguna emoción pues vaya dándose con un canto en los dientes").
Es por eso que agradezco tanto la existencia de los poetas, esos que hacen lo que tanto me gustaría y no soy capaz de hacer.
Un regalo.
Gracias, sí, gracias poeta.
L F
Tu vida, que es un verso, la ha leido Alguien, muchas veces, la lee siempre y está enamorada de ella.
Es Dios quien nos lee, nos sabe de memoria y nos ama con locura.
Cada día los necesito más. Pero no me doy cuenta la mayoría de las veces. Hasta que salta algún verso por aquí o por allá.
De todos los que cita yo me quedaría con Luis Rosales.
Miguel D'Ors es el mejor poeta de su generación.
Me quedo con el libro de D'Ors "Es cielo y es azul", con "El contenido del corazón", de Rosales, con "Pasos en la nieve de Siles, con la poesía de Vallejo y Neruda, Rubén Darío y Rilke, y con "Noche más allá de la noche" de Colinas. De entrada.
Y con una buena antología de Pepe Hierro y Blas de Otero. Y con Lope y Manrique al completo.
Con Manuel Altolaguirre y Juan de la Cruz. Con Peguy y Aldana. Con "La voz a ti debida" y "El comtemplado" de Salinas. Con Seferis, el griego, con Teresa de Jesús y Eliot (Los cuatro cuartetos).
Con Julio Mariscal Montes y el Cancionero de Unamuno (o su Cristo de Velázquez). Con Mortal y rosa de Umbral (que parece novela pero es poesía)y "La balada de la cárcel de Reading" de Wilde. Con ciertos versos de Pemán y Angel González. Con Jaime Sabines y Juan Ramón.
Con "Claros del bosque" de María Zambrano y toda la realidad y el deseo de Cernuda. Con César Simón y Tagore. Claudio Rodríguez y las Rimas de Bécquer. Fray Luis de León y Whitman. Antonio Machado y Nicolás Guillén. Girondo y Villaurrutia. "Personae" de Pound y lo mejor de León Felipe. Ernestina de Champourcin y Ricardo Molina.
Dionisia García y la prosa de Gabriel Miró. Una buena antología de Alberti y Salvador Novo. Donne y Carlos Marzal.
Y me pegaría horas citando poetas de mi agrado. Se me olvidan millares -o cientos, no vayamos a exagerar-, y ahora me vienen a la cabeza Los Salmos y La Iliada. Y la poesía humilde de Sebastián Urbano. Y la prosa del alma de este blog (y algunos de sus versos).
Mi poeta necesario es Bécquer. Desde siempre, desde niña. Con el tiempo lo alterno con Machado.
Yo necesito a Las confesiones de San Agustín. Para mi alma es poesía.
Pedro Salinas es uno de los más grandes poetas europeos del XX. Cada vez que le leo me reafirmo más en ello.
Pues yo me he acostumbrado a este blog. Yo le necesito a usted.
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