Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 1 de julio de 2009

A modo de poética estival



El ritmo de las palabras me acerca a la orilla de los días,
me lleva de aquí para allá, me revuelve, me encandila;
alumbra en mí el brillo de alguna idea
o emerge en la gozosa espuma que se difumina
en el tiempo que es y no es la vida.
O simplemente me deja exhausto de dulzura
en la arena de una playa que no reconozco todavía,
a la que llego sin saber qué decir, balbuceando mi zozobra de rodillas,
a solas con la duda que soy, con la conjugación inédita
de las olas y la danza eterna de su rima.

El ritmo de las palabras se precipita
en el eco del secreto que es el aire y que es el cielo,
y se abre paso entre ráfagas de memoria,
y se escabulle en el silencio, hacia adentro
del amor que lo significa todo, en el misterio
del alma en la que a veces siento la envergadura de Dios
en un júbilo de símbolos y de sílabas
y de acentos que son latidos
del ser cuando pronuncia la belleza donde existo.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen poema excelente imagen

Anónimo dijo...

Escribo, escribo, escribo
y no conduzco a nada, a nadie.
Las palabras se espantan de mí
como palomas, sordamente crepitan,
arraigan en su terrón oscuro,
se prevalecen con escrúpulo fino
del innegable escándalo:
por sobre la imprecisa escrita sombra
me importa mas amarte.

I V

Anónimo dijo...

¡Y si después de tántas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…
Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!

C V

Anónimo dijo...

Voy a romper la pluma. Ya no la necesito.
Lo que mi alma siente yo no lo sé decir.
Persigo la palabra y sólo encuentro un grito
roto, inarticulado, que nadie quiere oír.

¡Dios mío, Tú el Poeta! ¿Por qué no me concedes
la gracia de acertar a decir cosas bellas?
Dame que yo consiga -merced de las mercedes-
interpretar las flores, traducir las estrellas.

Yo escucho sus secretos. Yo entiendo su lenguaje.
No el ser sordo, el ser mudo es mi condenación.
Para mí es como un alma dolorida el paisaje
y el mundo es un sonoro y enfermo corazón.

Llevo dentro, muy dentro, palabras inefables
y el ritmo en mis oídos baila sus armonías,
mientras vagan perdidas, ciegas e inexpresables
yo no sé que interiores, soñadas melodías.

Como un niño que tiende sus bracitos desnudos
a las cosas y quiere hablar y no sabe y llora...
así también ante ellas se abren mis labios mudos
de poeta sin palabras que el gran milagro implora.

Tú, Señor, que a los mudos ordenabas hablar,
y ellos te obedecían. Pues mi alma concibe
bellas frases sin forma, házmelas Tú expresar.
Ordénale ya :"Habla" al poeta que en mí vive.

G D

Anónimo dijo...

Una palabra busca mi desvelo,
tan pura como el llanto amanecido,
tan joven como un ciervo perseguido,
tan honda, flor de flores, como el cielo.

Una graciosa salve cuyo vuelo
celebre, mayo ileso, tu rendido
sosiego; una palabra sin olvido
que nombre de rodillas tu consuelo.

Un pájaro encendido, una balada,
una canción fragante, una armonía
naciente cual tu brisa salvadora.

¡Tan pura como es limpia tu mirada!
¡Tan joven como nace tu alegría!
¡Tan honda como el alma creadora!

E A

Anónimo dijo...

Palabra que te niegas a mi empeño;
palabra esquiva, más ardiente y pura,
cede al milagro de mi antiguo sueño
y entrégame tu amor y tu hermosura.

Yo sé que eres resumen y diseño.
Yo sé que eres espíritu y figura,
y que, si al dios de tu metal desdeño,
nunca podré tener tu arquitectura.

Sé para mí columna y también arco.
Sé para mí la flecha que del arco
hacia la luz del infinito parte.

Sé, por dominio creador, la cima
en la que, por empuje de la rima,
he de gozar la excelsitud del arte.

E R C

Anónimo dijo...

Palabra que te niegas a mi empeño;
palabra esquiva, más ardiente y pura,
cede al milagro de mi antiguo sueño
y entrégame tu amor y tu hermosura.

Yo sé que eres resumen y diseño.
Yo sé que eres espíritu y figura,
y que, si al dios de tu metal desdeño,
nunca podré tener tu arquitectura.

Sé para mí columna y también arco.
Sé para mí la flecha que del arco
hacia la luz del infinito parte.

Sé, por dominio creador, la cima
en la que, por empuje de la rima,
he de gozar la excelsitud del arte.

E R C

Anónimo dijo...

Si digo pan
y mi poema no convoca
a los hambrientos a la mesa,
es porque la palabra ya no sirve
y la poesía exige otro lenguaje.

Si digo amor
y mi poema no provoca
una tormenta de besos y canciones,
es porque la palabra perdió su magia
y la poesía debe buscar una nueva voz.

Si digo vida
y mi poema no revienta
un alba de luceros y primaveras,
es porque la palabra quedó sin dioses
y la poesía debe estar al servicio del hombre.

Si digo libertad
y mi poema no revoluciona
la conciencia de los sedientos de paz,
es porque la palabra dejó de ser instrumento
y la poesía está obligada a cambiar de poetas.
G R S

Anónimo dijo...

Gran poema.

Anónimo dijo...

He descubierto la poesía en tu blog. Todo un hallazgo. Con decirte que estoy leyendo un libro de Antonio Machado que andaba por casa.

Anónimo dijo...

Torbellino de palabras.

Anónimo dijo...

Tótum revolútum

Anónimo dijo...

La poesía es el lenguaje del alma.

Anónimo dijo...

Un último adiós…
Por la voz de nuestros sueños
Ésos que se alimentaron audaces de mil versos
Y en donde no importaban las horas inquietantes y celosas
De encontrarte despierto a mis besos.

Ayer que vanidosamente grité tu nombre
Y mi garganta pronunció la despedida
Que amenazaba con hundirnos
Poco a poco.

Ayer,
Una poesía nació del cielo de tus ojos
(en el alma)

Cruel destino que sella con agujas el camino
Y la melancolía llega a cubrir de invierno
Todo el pasado que silenciosamente
Se había quedado resguardado
En las alforjas de nuestras manos.

Y resurgió de nuevo
Como el ave fénix la esperanza
Gaviota peregrina de mis sueños de niña.

¡y para qué?
Si cada lágrima que del rostro del amor deslizaba…

Eran perlas de ausencias en mis noches calladas,
Era verbo dormido en todos los versos
Que de esta musa abatida se escribían temblando…
¡Papel inexistente de oculto poeta!
Callando la inexplicable esencia de mis letras.

Alma Cervantes

Anónimo dijo...

Por debajo del alma
me pasa el agua.

Por encima del alma
las nubes altas.

Por en medio del alma
la gran nostalgia.

Corazón, échate al mar
como una barca sin velas;
ni te pongas a remar.
Suelta al viento la canción
y apaga tus luces. Pon
un niño por timonel...

¡Mar adentro, corazón,
que Dios velará por él!


Pedro Casaldáliga

Anónimo dijo...

Me lo dijo el silencio busca las palabras mas encondidas del alma.

Juan D N

Anónimo dijo...

"en el tiempo que es y no es la vida". Es un verso que me ha gustado especialmente.

Anónimo dijo...

Nada merece tanto un poema
como todo lo que desprendes a mi lado
y aunque ?posiblemente- necesites algo más sólido
que las palabras
en esta cuenta atrás de nuestra piel compartida,
quiero que sepas
que dejaré que me abras el corazón en páginas,
que escupas sobre mi papel tus miserias,
tu negra sombra.
que dejaré que me leas por dentro y me imagines
y te escribas
y me inventes.
que hagas de mí, sin urgencias,
tu libro de cabecera.
T G A

Anónimo dijo...

Alguna poesía he leído y la tuya no me parece mala.

Anónimo dijo...

No leo poesía nunca. Pero alcanzo a ver que se trata de algo grande, que no comprendo.

Anónimo dijo...

Me propongo muy fielmente amar al otro;
al otro yo que no es más que este insistente fantasma.
Tal vez allí se aloja el solo muerto que cargo,
la sola lluvia que desvanece mis huesos.
Pero no podemos, somos tan distintos.
Aquél me enrostra cada vez que puede mis debilidades,
lo que no he hecho y lo que nunca haré,
mi nefasto carácter que ahuyenta a las hormigas.
Pero lo necesito, aún así, lo busco desde que despierta,
porque sé que es mi muerte más amigable
y recita mis poemas, al revés, de arriba a abajo.
Nadie como ese otro maneja mejor mis heridas,
por eso cuando nos enfadamos soy blanco fácil,
me despedaza desde mis cuchillos de infancia
hasta a aquellos besos por los que sufrí anoche.
Sin embargo, este otro no es original,
me copia, me imita la firma, los gestos,
todo lo quiere hacer igual a mí,
beber lo mismo, en iguales cantidades.
Cómo decirle que se vaya, si lo necesito,
porque en mis días tristes ahí está,
en la derrota del cansancio, es horizonte.
A mí, que me digan lo que quieran,
que ya no tengo de qué escribir o hablar !,
que me estoy apagando como una vela pobre !
Yo amo a este otro y lo defiendo a muerte,
con él, me imagino que el mundo no ha nacido.
Santiago Azar

Alma Cervantes dijo...

Entre sombras y soledades se despierta tu poema
la voz del poeta resurge con fuerza
llega al lector y se adentra en el alma

felicidades por entregar esa paz que el ser humano necesitamos para seguir el camino