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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
jueves 9 de julio de 2009
Sucedió en una biblioteca (cuento diminuto)
Abrió el libro y, en ese preciso instante, cerró los ojos y comenzó todo.
Nota bene: Este minicuento o microrelato o cómo lo quieran llamar lo encontré entre las páginas de una vieja traducción de Heródoto consultada por mí en una lejana biblioteca que no he vuelto a visitar, en un papel del tamaño de una tirita. Dilucidar si se trata de una apacible siesta del sujeto -visto lo que se le avecinaba con el libro de marras que debía leer (¿por compromiso?)-, o de un síncope o infarto repentino producto de los años, de las cavilaciones, y de una vida excesivamente sedentaria, son dos posibilidades nada desdeñables. Sería algo creible y de lo más habitual en el tiempo en el que suponemos estar viviendo, cuando la realidad de este vivir es muy incierta (aunque eso daría para otro cuento). ¿No podría ser, me pregunto, el necesario recogimiento antes de comenzar a leer, un homenaje a la literatura, a lo que significa para él? O pudiera ser una clave o cifra, una señal que indicara a otro lo que fuese. O quizá se tratara de un guiño a Dios. Para mi sorpresa los hay que se inclinan por ver aquí un asesinato en toda regla. El individuo ha escogido su libro con mimo, se sienta y cuando lo abre para dar comienzo a su lectura, cierra inexplicablemente los ojos, y ahí se acaba todo, o comienza otra dimensión distinta. La explicación más plausible la dejo para los perspicaces lectores. No sería raro que se nos escapara algún detalle de suma importancia. La imaginación tiene estas cosas. A mí lo que más me hace pensar es que ese breve texto estuviera escondido en un volumen de la "Historia" de Heródoto, tan amante de citar en su obra a los poetas.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Relatos
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11 comentarios:
Yo dejé esa nota hace años, gracias por encontrarla. Al abrir el libro, me adentré en él con tanto ahínco que cerré los ojos y empecé a imaginarme.
La palmó, eso es lo que pasó. Y pasó como siempre había soñado: con un libro en las manos y sin dar ruido.
Terminó con una casa de cuento de hadas,llena de niños, libros e historias maravillosas.
Me parecer es que ese lector era un borrachín que dormía la mona en el mejor de los paraísos terrenales: en una biblioteca.
O tal vez sea una maniobra de despiste del autor.
Todo, lo esperado y lo que nunca hubiera soñado.
Yo creo que en realidad no leyó nada, se limitó a abrir el libro. Tendría sueño.
Podría ser así ¿No?
La digestión le venció, no hay nada más.
¿El qué comenzó? ¿La vida eterna? ¿O un sueño reparador?
El hombre es un sueño. Eso es lo que empezó: la conciencia de saberse sueño. Da igual que siguiera vivo o estuviera muerto.
Ya sé lo que pasó. Que es todo resultado de un sueño tuyo después de leer a Borges.
Es Borges el que se dispone a leer, pero se quedó ciego. Es un homenaje a Borges. ¿A que sí?
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