Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 9 de agosto de 2009

Mi escritorio


Un montón de facturas y recibos y declaraciones de renta y fotografías de cuando eran las cosas sencillas. Me gustan las azarosas enumeraciones que suman mi vida, y la decoran de cachivaches absurdos donde reposo la mirada para cuando, aunque lo parezca, no estoy. Cada objeto es como una ventana que abro al nombrarla. Y a mi lado un aparato muy complejo que me dice el día, la hora, el mes y la temperatura. En silencio, con seguridad digital. Ahora marca 28.8º centígrados. ¿Para qué lo quiero? Cada vez me interesa menos el tiempo. Y yo, mientras, tan inseguro por todo o por nada. Tres imágenes de la Virgen y un belén minúsculo mexicano. El teatro de Galdós y Sherlock Holmes, íntegros. Y un vaso de agua. Y la lámpara de mesa sobre un montón de libros, con esa pegatina roja de Derechoavivir.org que reivindica lo obvio: la vida, y la luz, y el sentido de llamarnos humanos. Un dibujo bucólico lleno de buenas intenciones y una postal de época de la puerta del duque de la Victoria de mi ciudad, cuando se erguía orgullosa, antes de ser sólo polvo y un recuerdo. En ella una mujer con un cesto. La contemplo… Ya lleva más de un siglo muerta. Y la agenda, que se me quedó en blanco desde el jueves 11 de junio, cuando escribí en ella un poema de W.S. Merwin, que termina: “ser todo a pesar de todo”. No sé si fue pereza o un acto consciente de rebeldía, de quitarme de encima todo esa constante cronología y quedarme a solas con el alma. Y con este escritorio, que está lleno de palabras y de ese silencio que llamamos nostalgia. Y la temperatura es ya de 30º centígrados.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un aparato muy complejo
le dice el día, la hora, el mes y la temperatura. ¿Por qué lo quiere ? Me pregunto por su utilidad y si de verdad le importa lo que diga el aparatito. Puede que le preste mas atención que a algunas personas con las que se cruza cada día. Eso de la técnica tiene estas ventajas: te llena la vida de aparatitos que te hablan sin cesar, informando de todo. Información, mucha información, ya no estás solo, y si lo estás ,ya no necesitas a nadie.

Anónimo dijo...

La agenda es la culpable de todo, ya lo sabia yo, escondala, tirela, quemela, lo que sea , vera como todo se arregla.

Anónimo dijo...

Las maquinitas son estupendas para aislarte del mundo: el iPod, la PSP, la Nintendo, el mismo móvil y hasta el ordenador con su Internet parece que te acercan cualquier cosa a tu sillón y te acaban alejando de quien tienes a la vera.

Anónimo dijo...

Yo odio las agendas y a todo aquello que me controle la vida. Demasiado harto estoy de tantas leyes y políticos pazguatos.

Angel dijo...

Nostalgia. Parece una palabra de debilidad y al menos yo , la necesito de vez en cuando. Ella da valor a muchas cosas. Tu relato me ha introducido en ella y me alegra.
Aquí llueve y refresca. Y la lluvia ha puesto la banda sonora a mis recuerdos.

Anónimo dijo...

Si le gusta Galdós es de los míos. Por esta razón seguiré este blog con más atención y seguro provecho.

Estas vacaciones estoy releyendo la tercera serie de los Episodios Nacionales y la novela Ángel Guerra.