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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


viernes 4 de septiembre de 2009

Algunos pensamientos subrayados en últimas y penúltimas lecturas




“Aun después de mi muerte te amaré” (palabras de Violeta en el segundo acto de La Traviata, con música del maestro Verdi).


“Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera, se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando”. (San Lucas 4, 40).


“¿Qué sería la vida sin amigos, y sin las conversaciones con los amigos, y sin las risas y canciones con los amigos?”. (Las mil noches y una noche; noche 148, ‘La tortuga y el martín pescador’).


“Cada vez estoy más persuadido: la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra”. (San Josemaría Escrivá, Forja, nº 1005).


“Las crianzas acompañadas de buena educación / conducen en gran medida a la virtud, / y el sentir respeto es sabiduría”. (Eurípides, Ifigenia en Áulide).


“Amigo Dios, dadme que en lo interior os parezca hermoso, y que lo exterior se conforme y tenga amistad con lo interior”. (Supuesta plegaria de Platón, citada por fray Juan de los Ángeles).


“Cuando confronto mi vida cotidiana -lecturas, meditaciones, páginas de crítica, líneas añadidas a mi novela- con la vida real, con lo que sucede fuera de mi ventana, con lo que sucede implacablemente cerca y lejos de mí, no puedo evitar un sentimiento de angustia, de pesar, de (palabra horrible) descorazonamiento”. (La tentación del fracaso, de Julio Ramón Ribeyro).


“Liberándose de toda traba moral, no ha faltado quien ha soñado que se transformaba en hombre de Estado”. (Libro V de Memorias de ultratumba, de Chateaubriand).


“La acción más hermosa es la desinteresada”. (Las mil noches y una noche; noche 80; ‘Historia de la muerte del rey Omar Al-Nemán y las palabras admirables que la precedieron’).


“Hay que querer algo en este mundo, y consagrarse a ello. Somos lo que queremos. (…) Lo triste de la vida moderna es esta frase: to have a good time. Es decir sustituir un ideal, por unas miguitas de pequeños placeres casuales, que hoy nos vienen de un lado y mañana de otro…”. (Carta de Pedro Salinas a Katherine Whitmore; 17 de junio de 1938).


“Una vez más haciendo / planes para el pasado”. (Dos últimos versos del poema ‘Planes para el pasado’ del libro Sol de noviembre, de Miguel d’Ors).


“Es gran maestro el amor, sábese mucho más amando que revolviendo libros…”. (Diálogos de la conquista del Reino de Dios, de Fray Juan de los Ángeles).


“El amor a la belleza -a la verdad- no es tanto para hacerla, sino para darla, para enseñar a amarla, para educar al hombre hasta que él mismo sepa verla”. (Filocalía o Amor a la Belleza, de Pedro Antonio Urbina).


“Convertir las horas en trozos de eternidad”. (Cuadernos 1894-1945, de Paul Valéry).


“Todos van, todos saben… / Sólo yo no sé nada”. (Inicio de uno de los ‘Romances del camino’ del libro Cántico inútil, de Ernestina de Champourcin).


“No siempre teníamos dinero; pero cualquier tonto sabe que no se necesita dinero para disfrutar de la vida”. (La montaña de los siete círculos, de Thomas Merton).


“Me atormenta el interrogante de mi ‘vital necesidad’ de escribir. ¿Qué he de crear? ¿Qué? Es una pregunta que gira y gira”. (Sábado, 12 de noviembre de 1955. Diarios, de Alejandra Pizarnik).

10 comentarios:

Guillermo Urbizu dijo...

Anoche subrayé otras palabras en una relectura que estoy haciendo de la magnífica biografía de Pedro Salinas escrita por Jean Cross Newman y publicada por la editorial Páginas de Espuma.

Dice así Salinas en una carta desde París a su mujer Margarita: "Tienda de libros quiere decir compra de libros. Y compra de libros es actividad espiritual, es constante movimiento de ideas".

Saludos.

Anónimo dijo...

...al cabo tus entrañas
Se encuentran ya vacías,
Y en tanta soledad se admite “vértigo”
Como ángel o animal de compañía.


Admítase también "compra de libros" -parece ser que ideas en constante movimiento-, como actividad espiritual.
Admítanse preembrión y eutanasia, admítanse daños colaterales y guerra preventiva, admítanse limpieza étnica y separatismo periférico, admítanse trabajadora del sexo y sexo oral, anal, ovino, caprino... o como le salga a usted de los cojones esta mañana.
Admítase absolutamente todo en nombre de la libertad, la diversidad y el progreso.
Y córtenle la cabeza al que diga lo contrario.

Anónimo dijo...

A mí no me gusta subrayar los libros. De sus frases me ha encantado la de Escrivá, porque es muy cierta. ¿Forja es un libro suyo?

Anónimo dijo...

Muy buenos los textos,
Como tenia un rato me he hecho un puzzle con ellos:


"Es gran maestro el amor,
Hay que querer algo en este mundo
Convertir las horas en trozos de eternidad,
que lo exterior se conforme y tenga amistad con lo interior.
Al ponerse el sol
Aun después de mi muerte te amaré.
Cada vez estoy más persuadido,
Amigo Dios,
Somos lo que queremos."

HH

Anónimo dijo...

"...Por eso los subrayados son terroríficamente delatores, por eso deberíamos cuidarnos más de eliminar los libros que leímos (o los subrayados que dejamos en ellos) que los libros tempranos y torpes, que los escritos íntimos, que los borradores, que las cartas de amor. Los subrayados son mucho más peligrosos. Son el verdadero autorretrato, puesto que suponen una escritura sin el vértigo de la autoría, una emanación libidinal en estado puro, una confesión por escrito sin revisión ni repaso corrector; son una marca psicológica dejada inconscientemente sobre los libros de los demás, en que proyectamos nuestras fantasías de perfección, nuestras pulsiones atávicas, nuestras obsesiones privadas, nuestras ironías. Somos nuestros subrayados. Y en los críticos literarios el mal del párrafo marcado es todavía peor, porque es un tic profesional y delata una tacha moral imborrable."

Vicente Luis Mora

Anónimo dijo...

Creo que Zapatero debería leer a Chateaubriand. Aunque no sé. Como vive de prejuicios y es torpe no lo hará nunca.

Anónimo dijo...

A mí lo que me gusta es releer lo subrayado, en un momento te ventilas el libro y, casi siempre, rememoras aquello que más te hizo sentir.

Anónimo dijo...

¿En qué quedamos?, ¿hemos nacido para comprar, sí o no?. Sugerir que "la compra de libros es actividad espiritual" es , aparte de una burda justificación de su-mi-nuestra debilidad, totalmente falso. Se me ocurre que, según el Sr. Salinas, mi vida es una ininterrumpida sucesión de actividades espirituales, desde la ingesta de chocolate hasta la siesta.

Anónimo dijo...

Comprar libros es tan espiritual como comprar estiércol o incluso puede que comprar estiércol lo sea más, no en vano, cuando se lo echo a mis plantas, éstas crecen más fuertes y vigorosas, intensifican sus colores y florecen en una sencilla y preciosa alabanza, alabanza que me recuerda lo mal que utilizo mi libertad yo, mimada y consentida criatura , ingrata ganadora del premio gordo.
Decir que comprar libros es una actividad espiritual, en labios de alguien que vende libros, suena a interesado y escandalosamente corporativista.
Un libro , dejando a un lado las mejores o peores intenciones del autor, puede ser desde un arma arrojadiza hasta el transporte ideal de droga, un veneno mortal o un explosivo. Un libro pude ser muy bueno o tremendamente malo para el alma.
Lo único malo que se me ocurriría poder hacer con el estiércol es echárselo por encima a ZParo pero ,como tiene menos inteligencia que una almeja y mucha menos que rosas, seguro que lo interpretaría erróneamente.

Anónimo dijo...

A mí el que más me gusta es el de Escrivá. No soy del Opus precisamente, pero lo que dice es cierto.