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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 20 de septiembre de 2009

“Poe, una vida truncada”, de Peter Ackroyd



Edgar Alan Poe (1809, Boston-1849, Baltimore). Un visionario, un genio de la literatura… y un pobre hombre que nunca se sintió querido, huérfano de afectos. Dejémonos de aportar datos que cualquiera puede consultar en Internet o en una buena enciclopedia o historia de la literatura. Vayamos a lo que importa, a la esencia de su obra: al alma que se expresa con desgarro, que busca entre las palabras algún tipo de respuesta al misterio y oscuridad de la vida. “No he podido aguantar ni un día sin escribir de una a tres páginas”, confiesa a Annie Richmond. En la escritura está su máxima ilusión, tal vez su única posibilidad de redención. Siente el aliento del abismo, el desprecio, la impotencia, la muerte (un lento suicidio pensó Baudelaire que había sido la vida del autor de El cuervo). Busca, busca desesperadamente la belleza en la poesía, busca también el amor en unas pocas mujeres e incluso buscó la disciplina en el ejército. Pero todo se tuerce, todo lo que ama muere. Y bebe. Se emborracha de dolor más que de alcohol. No puede dejar de beber, de sufrir. Quisiera olvidar. Escribe Peter Ackroyd en esta breve y contundente biografía publicada por Edhasa: “Desde su más temprana edad, en Poe había ido formándose una especie de vacío, de necesidad de consuelo, amor y protección”. Y escribe cuentos, poemas, crítica literaria… Intentando ganarse la vida, intentando descubrir en la vida un poco de esperanza, algo que le ayudara a respirar, a no sentirse tan humillado. Algo que le aparte de la amargura y que aparte de la intemperie su corazón herido. “Toda su vida fue una concatenación de errores y reveses, de esperanzas defraudadas y ambiciones frustradas”. Pero en medio de esa negrura y congoja, de esa pobreza constante, de ese sinsabor, Poe supo descubrir con su pujante imaginación y su sensibilidad la innovación de una literatura o literaturas, que no tardaron en percibir y reconocer personas como Baudelaire, Verlaine, Mallarmé o Dostoievsky. Padre de la narración detectivesca, según Arthur Conan Doyle, y de unos relatos donde la tesis -como él dice- es el terror del alma misma, provocando la angustia del lector. Es reflejo y anticipo del hombre contemporáneo, que sufre de ese vacío y de ese miedo. El que luego explicitó y analizó lúcidamente Kafka. “Mi tristeza -escribe Poe en una carta- es inaudita, lo que me produce mayor tristeza todavía. Nada me anima ni me consuela. Mi vida me parece un fracaso; el futuro, un vacío espantoso”. ¿Cómo no ver en esta frase de Poe un anticipo del existencialismo nihilista y a la vez una imperiosa necesidad de absoluto? Fue un gran escritor y un precursor. Lo señala Ackroyd con razón: precursor del romanticismo europeo y en ciertos aspectos también del simbolismo y del surrealismo. En apenas cuarenta años de vida fue capaz de construir una obra que admiramos cada vez más, que todavía no acabamos de descubrir del todo. Esos cuentos que en el ámbito hispano tuvimos la suerte de ver traducidos por Julio Cortázar (editorial Alianza y también en Edhasa, en un solo y manejable volumen), o la traducción reciente de su poesía completa (Hiperión). Pero leyendo la biografía Poe, una vida truncada, te das cuenta de más matices. Poe no era un agujero negro espiritual. Anhelaba infinitos. “Necesitaba el amor y consuelo de alguien, de alguien con quien sentir cierta afinidad poética. Poe era un huérfano que estaba pidiendo a gritos algo más (aquí la negrita es mía)”. Y ese algo más lo podemos leer entre líneas a lo largo de su prosa y de sus versos. En resumen, una estupenda biografía de un escritor realmente prodigioso.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No he leído nada de su poesía, pero no me hace ninguna falta. Sus cuentos bastan por si solos.
Diego.

Anónimo dijo...

Menuda vida. Para nada envidio su obra.

Anónimo dijo...

Me haré con ese volumen de sus Cuentos. No los he leído.

Anónimo dijo...

Leer a Poe es una de las grandes cosas que tiene la vida. Lo que ya no sé es si merece la pena meterse en su vida. ¿O qué?

Anónimo dijo...

No había leído los textos del fin de semana. Poe me encanta, de hecho releo alguno de sus cuentos alguna vez. Miraré esa biografía.
Gracias. Rocío.

Anónimo dijo...

He adquirido el libro y los Cuentos de Poe.

Anónimo dijo...

Escribió una literatura genial, pero no sé si le compensó. Su vida es lamantable. Aunque desde luego él no tuvo la culpa de todo. De todas formas sus cuentos son lo mejor de lo mejor. Insisto.