Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 6 de septiembre de 2009

Un cura de pueblo



Hace poco un joven cura de pueblo (mejor dicho, de pueblos, porque atiende seis él solito), me decía que en el medio rural, y como esto siga así, los católicos acabarán yendo a misa una vez al mes como mucho, porque no se podrá llegar a más. Y eso sin contar los demás sacramentos y liturgias. Hacía referencia claro está a la carestía de vocaciones sacerdotales para atender a todos. Estos curas lo pasan mal, derrapando para poder llegar en punto a las campanadas de rigor, sacar el cáliz y las vinajeras, prender las velas y enfundarse alba, estola y casulla (cuando se la ponen). Ni tiempo para confesar un rato, si es que quedan confesionarios. Lo pasan mal en medio de no poca incomprensión y soledad. Lo pasan mal porque tienen poca complicidad por parte de la mayoría de nosotros: los laicos. Damos por hecho que allí están, que pase lo que pase siempre llegan. ¿Y cuando no lleguen? Hablamos con él a la salida. Don Jesús, se llama. Un buen nombre para su ministerio. Un tipo alto y fortachón, vestido con austeras sandalias, polo y pantalón estilo Coronel Tapioca. Sus ojos transmiten fe y cierta agitación interior. Se le hace tarde, se le hace tarde. Tiene que celebrar misa de 12’30 en otro pueblo y tiene que salir pitando. Yo creo que se ha fijado en nosotros, que le ha llamado la atención que nos arrodillemos y esas cosas. Choca. Lo de toda la vida de Dios choca, es ahora lo excepcional, lo extraordinario, lo raro. Incluso para los curas. Si haces una genuflexión delante del sagrario se te queda mirando el personal como si salieras de la edad Media. Lo normal es circular por el templo como si de un museo se tratara. O un mercado. Pasar por delante del altar sin ser conscientes de la presencia de Dios hecho hostia. En fin, un buen cura. Su prédica hablaba del Evangelio, sin petulancias ni absurdas disquisiciones, lo cual ya es mucho. El Evangelio, liso y laso: su entraña de amor que contagia, su apostolado, su mensaje de alegría y filiación divina. Y, decía, ¿queréis novena de la Virgen?, pues este cura no sabe si podrá venir. Os tendréis que arreglar vosotros. Y me pareció bien. Hay que espabilarse señores, queridos católicos; hay que comprometerse más allá de esas moneditas de cobre, de esas novenas y procesiones. Dijo más: esta vieja iglesia, por muy retablo barroco que tenga, sin vida de fe no es nada; esta iglesia debe renovarse con gente joven o acabará vacía. Y esa misión, ¿a quién le corresponde? ¿Al cura de turno en exclusiva? No parece. Nos dimos la mano. Cerró la iglesia y fuese. Un tipo feliz. Agotado pero feliz.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Sugerencias por favor. Hay que hacer algo, si no le importa dé algunos ejemplos de cómo colaboran ustedes con su parroquia.

Anónimo dijo...

Toda la razón D. Guillermo. Este verano visité la catedral de León, para que el público apreciase más las vidrieras habían quitado los bancos y por lo tanto quedaba una explanada entre las naves, por allí circulaban los turistas admirando la obra de arte....pues no me gustó, me dieron igual las vidrieras, me pareció un alto granero con cristales de colores, faltaba algo, estaba vacía de algo indefinible....le faltaba el espíritu. Quizá el turista de pantalón corto y cámara en ristre no lo notase, pero dejó de interesarme....total puestos a hacer vidrieras ahora las hariamos mucho mejor. La grandeza está en la simbiosis del edificio, y ese edificio no es nada sin el espíritu que lo habita.

Anónimo dijo...

Se necesitan pastores.
Se busca:
- Hombres preparados a que Dios haga de ellos lo que quiera.
- Sin cargas familiares .
-Con disponibilidad para viajar.
-Dispuestos a aprender todos los días del único Maestro.

Se ofrece:
- Contrato de trabajo indefinido.
- Jornada laboral de sol a sol.
- Sueldo de risa.
- Incesante actividad.Retos diarios.

Advertencia: el jefe no se conforma con un poco, lo quiere todo. Pero, al final, recibirán el ciento por uno.

Anónimo dijo...

Se necesitan curas. Es cuestión de vida o muerte. La dimensión de este problema es eterna.

Anónimo dijo...

Como no recemos más me veo en catacumbas. Al tiempo.
Pasamos muchas veces los católicos, nos dejamos hacer, y nos trapichean como les da la gana. ¿Hasta cuando? Pero aparte temas políticos y masones, aparte publicidad y laicismo asqueroso, aparte pornografía, abortos, etc, etc. La cosa está en que a los católicos nos falta fe. Es todo falta de fe. Curas y obispos incluidos.

Anónimo dijo...

Don Guillermo, ¿ qué diría si sus tres hijos se hicieran religiosos?

Anónimo dijo...

Don Guillermo no dice nada, pasa palabra.