Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 2 de septiembre de 2009

Vale, de acuerdo, ya estoy aquí



Está bien, está bien. Vale, de acuerdo, ya estoy aquí, ya he vuelto de mis vacaciones. Tampoco ha sido para tanto. Un mes de relajo. Un suspiro de nada, que acaba como empieza: aquí. Esta ciudad, esta casa. Abro las ventanas, enciendo el gas, contemplo los libros, riego las plantas… Las maletas se amontonan en la entrada. Cuesta abrirlas, tomar la iniciativa de volver a la rutina. No seré yo el primero en abrir estas maletas repletas de nostalgia y ropa sucia. Si se pudiera, si hubiera una mínima posibilidad de volver al color azul y a la rima de los sauces… Tomar el tren, regresar y extender la toalla sobre algunos días más. Sólo unos pocos. Los suficientes para acabar de leer Las mil noches y una noche (Cátedra) y La soledad de los números primos de Paolo Giordano (Salamandra); para terminar de escribir ese poema que nació cuando miraba el cielo un día de tormenta (llovía hace años y el agua bajaba tumultuosa por la calle de tierra); para escuchar de nuevo la música de Vanessa Mae, o a Sara Brightman cantando su Pie Iesu. Y el último, el último largo de piscina, los postreros sonidos del verano cuando emerges y sientes la congoja del tiempo y te dejas llevar… y rezas por la alegría de todos. Ya estoy aquí, ya las palabras se ponen en movimiento; y sacas la basura y abres el buzón y contestas al teléfono. Aunque todavía estés en otros paisajes y no creas que todo esto pueda estar pasando del todo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Le gusta Vanessa Mae? Bien por usted, tiene buen gusto.

Anónimo dijo...

Bienvenido a la cruda realidad. No sé como sacas jugo cada día a tanta monotonía.

Anónimo dijo...

Yo estoy pensando en volver a irme. Llevo 4 días y ya estoy harto. En la Costa Azul se estaba mejor.

Un paisano.