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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


martes 20 de octubre de 2009

Briznas de sueños y memoria


¡Arriba! Cuesta que el cuerpo responda. Te sientas en la cama medio en coma, apurando un sueño que estás a punto de olvidar. Una cabaña llena de libros, el crepitar del fuego en la chimenea. Dos sillones orejeros sobre una espesa alfombra de lana. Recuerdas aún ciertos detalles. La alfombra es verde y blanca. En una pared cuelga un poema manuscrito de Thomas Hardy. Hay unas empinadas escaleras. Arriba una cama, una mesilla, otro cuerpo de estanterías, una mecedora y un ventanal enorme desde donde se contempla un bosque de imprevisibles colores y un cielo de acuarela. ¿Cómo habré llegado allí durante la noche? No sé si había alguien más o estaba solo. Me froto los ojos con fuerza. Me atraen las sábanas, su cálido tacto, su intimidad de espalda y abrazo. Y me dejo caer, y reboto, y se me abren los ojos al rosetón del techo, que se expande en concéntricos círculos color salmón. Como se expanden las voces de habitación en habitación y llegan a mí por el pasillo y por el corazón. Hace frío en la casa. Duchas, desayunos, últimos repasos, esos pelos, los dientes, la camisa por dentro, los bocadillos… ¡Abrigaros! ¿Quién no se ha tomado la leche? Es igual, ya se han ido. Recorro la casa. Recojo por los rincones ropa sucia, juguetes, zapatos, lapiceros… Ya se han ido todos. Y me han dejado con el rescoldo de ese sueño que desaparece según amanece y con estas palabras que titubean. Paseo por la casa. Me detengo en libros, fotografías y cuadros. O en las diminutas hojas de una planta, o en una talla de San José, o en una idea inconcebible. Acaricio los muebles, las tapicerías, las paredes, la memoria. Y lo veo todo como en una cercana lejanía. Sigo por el pasillo un rastro de luz que me lleva a un cúmulo de ternura. Existir: vivir fascinado por esta calma que se diluye en el tiempo; por esta alma que necesita de lo anodino para llegar al gozo incandescente de la noche y de la vida.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Vivimos es un continuo sinvivir.

Anónimo dijo...

que si cuesta, ya lo creo que cuesta levantarse y afrontar el día, y dan ganas de meterse en la cama, pero debajo de ella y que le dejen en paz a uno; pero aun así te perseguirían las gilipolleces de zapatero.

Anónimo dijo...

y te perseguirían las mentiras de rubalcaba...

cabrones que a pesar de la poesía de Urbizu nos estáis jodiendo vivos

no hay poesía que nos consuele de tanto desastre, de una pandilla como esta

Anónimo dijo...

La gente normal, lo normal. Esos son mis héroes.

Anónimo dijo...

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, arróstrala.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la VIDA, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta

Anónimo dijo...

Por muy espectacular que sea el amanecer lo que me fascina a mí es la cama, sobre todo cuando hace frío.

Anónimo dijo...

La fascinación, ese estado del espíritu que tanto me acerca a Dios.

Anónimo dijo...

LA CAMA ES COMO MI SEGUNDA VIDA. ¿O ES LA PRIMERA? ALLÍ ESTÁ TODO.

Anónimo dijo...

La cama lo primero, si es que somos unos clásicos, y a la hora de contar, como en el parchís : me como una y me cuento veinte.