El libro de Marie Luise Kaschnitz (Karlsruhe 1901-Roma 1974) titulado La Casa de la Infancia (Minúscula) es un delicioso relato de arquitectura vital y de afianzamiento sentimental. Y de cierto examen de conciencia. Según va transcurriendo la lectura la autora nos desvela fragmentos de su infancia, y nos invita a visitar distintas estancias -con sus luces y sombras- y asomarnos por diversas ventanas a diversas perspectivas. De una Casa que ni siquiera está siempre en un mismo lugar. “En algún momento de la vida, todo el mundo tiene la necesidad de ocuparse de su infancia”. Y en estos breves textos que se van concatenando nos vemos todos aludidos, de una forma o de otra. La infancia se proyecta en la madurez cada vez con más ímpetu, cada vez con más detalles en un “redespertar de sentimientos” e intuiciones. Es recuerdo y es fábula, y son fragmentos de autobiografía. Es ir casando las teselas de un mosaico que va conformando lo que ella llama el CDI o Cedeí (Casa de la Infancia). “La fusión de sus iniciales encubre la inexactitud del rótulo, que nunca asombrará lo suficiente”. Y “es difícil traducir a palabras todo lo que a veces hay en la Casa (…)”, en cada uno de sus registros. La autora va construyendo en breves párrafos de textura surrealista ese edificio que es literatura porque fue vida; que es lúcida introspección -o introversión- desde la que se sugiere una rabiosa emotividad e incluso una prospección más allá de lo personal.
Lo mínimo siempre es más. No hay detalle menor en nuestra infancia, en la infancia de Marie Luise Kaschnitz, ni en su sobria y contenida prosa: una anciana menuda, un perfume de violetas, unos brazos, unos libros, o el canto de su madre en un rincón de esa casa. Imágenes, signos; carrusel de vivencias. En gran medida somos lo que fuimos. Y lo que pudo ser. Este libro es, en definitiva, un acto de esperanza.





8 comentarios:
"También somos lo que dejamos de ser, lo perdido, lo olvidado"
J L B
Haces muy atractiva la literatura, eso es lo mejor de todo. Cuqui.
Conocí esta editorial por usted y se lo agradezco muchísimo. He leído de momentos dos libros que me parecen geniales: Verde agua de Marisa Madieri y El papel de mi familia en la revolución mundial de Bora Cosic.
Me compraré este que dice. Su reseña es magnífica.
Luisa Díaz.
Ya lo he visto en una librería. ´Con lo que dices volveré a mirarlo. Saludos.
Le prometo que lo compro y lo leo, porque me ha encantado su manera de hablar del libro.
No sé si lo habrás apreciado, pero creo que de los temas que más escribes son la infancia y el tiempo. Tu amigo Rafa.
No sé, tengo poco tiempo para leer y me gusta ser muy selectiva. Lo pensaré.
Leído el libro. Me ha parecido un poco triste, bueno pero triste, como si hubiera deseado otra infancia para ella.
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