Bienvenidos

Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


domingo 25 de octubre de 2009

La fantasía de la tecnología



Nos aísla. Carcome la imaginación y la vista. Siempre pendientes de las pantallitas, de ampliar la memoria, de la última novedad virtual y de los últimos juegos de marras. La mirada perdida. Sortilegio de chips y aparatos de diseño y última generación de algo cibernético. Nos apartamos de la vida, del tacto de las cosas. Enganchados. Recluidos en una impostura de muchos megas que puede que nos deje sin tiempo para lo que importa. Ya saben: el cuerpo a cuerpo con el alma. Deambulamos entre móviles, plasmas, y la soledad de los tuentis o twisters. Se nos está olvidando escribir a mano, la caligrafía de nuestros mayores. Se nos está olvidando leer libros en primera instancia. En el universo de lo inverosímil hay verdaderas patologías que parecen maravillas. Transmundos y fantasías. Sueños que desaparecen cuando apagas. Tantas veces la inmediatez de nada. ¡Qué fulgores de artificios, qué lustre, qué abracadabra! Cada vez más gente hipnotizada. A la postre, con todas sus ventajas, ¡cuánta pérdida de tiempo, cuántas manías! Hablan de nanotecnología. Y es cierto, sí, es todo cada vez más enano. Tenemos jibarizada el alma y el cerebro desvaído en naderías mátrix. Vivimos en un alucine completo. Todos los aparatos son pocos, los necesitamos para… ¿para qué? No sé, el caso es que los necesitamos. Necesitamos curiosear en lo más recóndito, ya mismo, ¡ahora! Conectarnos, ver, guardarnos en el pendrive la luna y asomarnos a la belleza en trémulos megapíxeles. Embriagarnos de ese resplandor, de ese ámbito que nos ensimisma y ciega.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de vacaciones en una playa, veo las mesas junto a la piscina, en todas ellas, hay móviles, y personas hablando con personas lejanas, desperdiciando el tiempo frente al mar.
Yo no, yo solo tengo mi ordenador, jajajaja.

Pobres de nosotros

Anónimo dijo...

Y si todo eso es tan malo , ¿qué hace usted , que quiere ser santo, y qué hago yo, que sólo intento salvarme, por aquí?
Sólo faltaba que también tuviera que renunciar a esto. Se me antojaba una especie de encuentro alma a alma , sin el encorsetamiemto de los cuerpos, y rechazaba cualquier pensamiento que me dijera que era producto de mi imaginación, una fantasía, un sueño, un espejismo, un virtual e inexistente mundo creado sólo para ayudarme a sobrellevar éste, porque siempre había pensado que la condición sine qua non para que algo existiera, no eran , ni de lejos, su palpabilidad y tangibilidad.
Pero "no te acostarás ni un solo día sin aprender algo" que decía mi abuela, y aquí estoy, enterándome de que vivo, o mejor dicho vivía, en un mundo Matrix , que me aísla, carcome mi imaginación ( no sé de dónde habrá sacado eso) y mi vista, me aparta de la vida, me engancha, me deja sin tiempo para lo importante, me embriaga, hipnotiza, ensimisma y ciega. ¡ Uf !
Menos mal que le tengo a usted para salvarme, Pero, ¿quién es usted?, ¿acaso no es también virtual?¿ Más cosquillas?

Página web/Blog

Comentario





ndo Matrix, que me aísla, carcome mi imaginación( eso lo dudo) y mi vista, me aparta de la vida y el tacto de las cosas, me engancha, me deja sin tiempo para lo que importa...

Anónimo dijo...

¡Cuánta razón tienes! Buen domingo.

Anónimo dijo...

Esto será lo último que escriba en un blog. Gracias por la advertencia.

Anónimo dijo...

Si, si , tecnologia y a cambiar rapido que ya asoma windows 7, que siga el negocio, que sigan haciendonos creer que necesitamos todo eso, que jueguen con nuestra curiosidad primate y se sigan llenando los bolsillos.

Anónimo dijo...

Creo que tanta tecnología nos quita pensamiento. Ya sé que puede ser una tontada, pero eso de ver a alguien leyendo un libro como si estuviera viendo una película, no me cuadra, que no.

Anónimo dijo...

Embrujados de tecnología nos vemos cada vez más aislados. Ya no se vive lo real, se sobrevive en lo virtual, menesterosos de la última novedad, requiriendo más memoria nos convertimos en acumuladores y buscamos compartir chispazos en formatos novedosos. Convertidos en curiosos de lo ajeno, olvidamos cultivar el propio campo: ensimismados, encerrados en la cápsula que nos promete todo y nos da muy poco…nos quedamos en cualquier bobada. A la postre nos queda un “yo” globalizado que navega sin rumbo y sin objeto. Quizás buscando compartir descubriremos mejor nuestra indigencia y la necesidad del mundo real que es más sabroso.

Anónimo dijo...

Nos atonta. Tantos aparatejos y afán de información y comunicación y entretenimiento nos atonta. Estamos más desinformados e incomunicados y no nos lo pasamos mejor. Leer y hacer deporte, eso es lo que hace falta.