Bienvenidos
Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.
jueves 19 de noviembre de 2009
En el parque (reencuentro)
El parque fue mi verdadera universidad. Un parque muy grande que hay en la ciudad donde vivo. Entre aquellos profesores -ningún verdadero maestro esa es la verdad-, y la lectura apacible y el vuelo de los gorriones y la flora con su polen y las chicas tan pujantes, la elección era fácil. Y allí me iba, con los libros recién comprados o con otros que traía de casa o de la biblioteca de la facultad. Te sentabas en el banco de aquella aula magna llena de cielo y de luz y de brisa, y comenzabas a apreciar las cosas, a tomar minuciosos apuntes con la mirada. Arrancabas una flor o briznas de hierba, e invertías el tiempo en contemplar embebido el movimiento de los álamos o el agua que salía de los caños de una fuente cercana. Aprendí mucho por entonces. Eran clases magistrales que no podía perderme. Hacía como que leía la mayoría de las veces. Cualquier sonido me llevaba a otra parte, o el silencio, o la imagen de unas piernas femeninas que se trenzaban delante de mí, justo al otro lado del parterre, acompañadas de un suave vaivén que no cesa desde entonces. Los años pasan, pero no pasa la felicidad del instante. Todo a mi alrededor era una cátedra de vida, y entornaba los ojos y entreveía el reverso de la realidad, su luz constante. Y quería escribir versos que acertaran a decir la gracia donde yo estaba inmerso. Esa extraña costumbre de las palabras, ese temblor, ese intento por aprehender la belleza. O su reflejo. Y cuando hoy vuelvo por allí y me siento en el mismo banco, ya no sé qué pensar de esos gorriones, de esas flores o de esas chicas. Las palabras son más humildes y los caños de la fuente están secos.
Publicado por
Guillermo Urbizu
Etiquetas: Apuntes de vida
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





9 comentarios:
Muy bueno el final.
Es verdad que el profesorado de hoy en día ni tiene vocación, ni interés, ni motivación, ni ganas de buscarlas; pero de ahí a decir que enseñan más los pájaros me parece una exageración.
Lo reconozco, yo también me escaqueaba de algunas clases en la universidad. Y no me fue mal. Si me hubiera quedado en algunas asignaturas los profesores (hay verdaderos especialistas en no enseñar nada) me habrían hecho aborrecer la carrera.
La universidad está donde está la inteligencia y la sensibilidad. O sea que no siempre coincide con esos edificios y esas aulas donde se supone que están.
Rebeca. Una universitaria.
El poeta es jardinero. En sus jardines
corre sutil la brisa
con livianos acordes de violines,
llanto de ruiseñores,
ecos de voz lejana y clara risa
de jóvenes amantes habladores.
Y otros jardines tiene. Allí la fuente
le dice: Te conozco y te esperaba.
Y él, al verse en la onda transparente:
¡Apenas soy aquel que ayer soñaba!
Y otros jardines tiene. Los jazmines
añoran ya verbenas del estío,
y son liras de aroma estos jardines,
dulces liras que tañe el viento frío.
Y van pasando solitarias horas,
y ya las fuentes, a la luna llena,
suspiran en los mármoles, cantoras,
y en todo el aire sólo el agua suena.
Antonio Machado
Tiempo en profundidad: está en jardines.
Mira cómo se posa. Ya se ahonda.
Ya es tuyo su interior. ¡Qué trasparencia
de muchas tardes, para siempre juntas!
Sí, tu niñez: ya fábula de fuentes.
Jorge Guillén
los músicos del aire son las flores
que flotantes semejan señoritas
vestidas con un manto de pájaros
en el parque donde la gente el domingo
deambula soñando castillos de crispetas
y caminan como si viajaran
en alfombras de mariposas
para que los poetas se inspiren
mientras un caballo
sacude con el rabo
las moscas del aburrimiento
Jairo Guzmán
Igual pruebo un día de estos, porque me torran esas clases insípidas.
Hiciste bien. Libros, naturaleza y mujeres guapas. ¿Qué más se puede pedir?
Publicar un comentario en la entrada