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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 9 de noviembre de 2009

Incompetencia gubernamental



Esa es su característica fundamental, lo que los define por encima (o por debajo) de cualquier otra circunstancia gubernamental. Creo que una gran mayoría de españoles lo piensa -y lo sufre- aunque haya quien cínicamente calle, sindicatos y tal. No se trata de apreciaciones paranormales, de rumores o de vagas intuiciones. Son unos incompetentes. Es ya un clamor, una cotidiana constatación de hechos precisos y evaluables. La cosa no es para tomarla a broma, ni mucho menos. Sobre su mesa hay asuntos muy urgentes, que exigen medidas competentes. Pero claro, para eso hay que saber. Asuntos que dejan pudrir en el limbo de la propaganda y de la inopia más presuntuosa que haber pueda. Ya escampará, piensa el tipo. Pero la situación degenera a pasos agigantados, y los frentes abiertos superan con creces sus escasos conocimientos y su personalidad guay. Los que quedan junto a él se limitan a alabarle el gusto, abalanzándose sumisamente sobre su voluntad de poderoso. ¿Quién embrida todo este sufrimiento, todo este desconocimiento y desaguisado que ya raya el esperpento más cruel? Entre los suyos ya cunde el desconcierto. Se callan como muertos, pero cunde. No pocos huyen. Y el resto del personal contemplamos con asombro el inusitado espectáculo, la incompetencia que se resiste a dejar el poder a otros que sepan lo que se traen entre manos. Desde que las convicciones pasaron a mejor vida, prevalecen el descaro y la chapuza, la pose y la mentira. Todo lo cual desbarata, como por ensalmo, una mínima clarividencia política. No me ando por las ramas. Lo que muchos españoles piensan es que Blablatero, nuestro presidente del Gobierno, es un perfecto incapaz en el desempeño de sus funciones. Algo que comparten sus ministros con holgura. No están preparados. Lisa y llanamente. Dan grima en su balbuceo. Como el rey del cuento andan en pelota y todos los vemos. Pero les da igual, y exhiben con impudicia y provocación su propia decadencia.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora es noviembre. Un mes tranquilo. Llueve.
Acaso sea para mí la vida
este solo llover y esta dormida
parte del mundo eternamente leve.

Las sombras del camino que se aleja,
la iglesia y el zarzal, las telarañas
y este pensar en ínsulas extrañas
tan sólo por libar, como la abeja.

Dulce es la vida así, la miel amarga.
Es casi equivocarse estar seguro.
El arte es breve, mas la muerte larga.

Quizá me he confundido de pasado,
de presente tal vez y de futuro.
Quizá ya sólo sea lo soñado.

Anónimo dijo...

Ya conozco el problema, lo que me gustaría saber es si tiene solución.

Anónimo dijo...

Lo que me faltaba. Me voy a leer lo de ayer.

Anónimo dijo...

Este no tiene solución. Ni Fernando VII era tan tonto.

Diana.

Anónimo dijo...

Tonto no, malo de condición.

Anónimo dijo...

Tonto no, es malo.

Anónimo dijo...

A mí me da miedo este tío. La ignorancia en su caso es perversión.

Anónimo dijo...

Tonto parece; tonto, malo, mentiroso, falso, inútil, rencoroso, vago, soberbio, inepto, fantoche es ¿Quién lo votó por segunda vez?

Anónimo dijo...

¿Quién cojones lo votó por segunda vez?

Anónimo dijo...

Son tontos a tiempo completo,sin horario, desde que amanece hasta que vuelve a amanecer, sin descanso.En eso sí que son eficientes.