Una palabra. Y otra.
Y otra más (poca cosa).
Hasta dar en el sentido
de una frase, de un significado, de un ritmo.
Quizá sea la memoria de un olvido
o el principio de un atisbo.
Una frase. Y otra.
Y otra más (nada
del otro mundo, ya digo).
Un párrafo, una luz, un himno.
La página en silencio
y la vida con su pesar, con su ruido.
Palabras y más palabras.
Es la partitura del alma: cántico
del amor, literatura
donde todo lo que era es
para siempre distinto.





7 comentarios:
Las palabras.., pocos las consideran ,como usted, partitura del alma, cántico del amor; más bien se usan como maquillaje del alma, guata de las horas o inhinidores de la alegría, si no las usan abiertamente como puñales o dardos envenenados.
Me parece un poema realmente de calidad. Una forma de ver la literatura y sus palabras, con sencillez, sin pretensiones raras, que no se entienden. Bravo.
Este espacio es de una dignidad que merece tenerse en cuenta.
Elena. Licenciada en filología.
Soy una enamorada de sus poemas. Por favor que no falten. Gracias. Julia.
Acabo de estrenar este blog. Lo que más me ha llamado la atención es que eres un poeta de primera. Perdona el tuteo.
Valeria.
No te quiero sino porque te quiero
y de quererte a no quererte llego
y de esperarte cuando no te espero
pasa mi corazón del frío al fuego.
Te quiero sólo porque a ti te quiero,
te odio sin fin, y odiándote te ruego,
y la medida de mi amor viajero
es no verte y amarte como un ciego.
Tal vez consumirá la luz de enero,
su rayo cruel, mi corazón entero,
robándome la llave del sosiego.
En esta historia sólo yo me muero
y moriré de amor porque te quiero,
porque te quiero, amor, a sangre y fuego.
Esto sí que es un poema. Le felicito y le envidio.
Un poeta aficionado.
Estas palabras creo que no son unas palabras cualquiera. Son muy bellas.
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