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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


lunes 2 de noviembre de 2009

“Tal vez soñar”, de José Ramón Ayllón



La gran literatura es mucho más que un estilo. Es una forma de entender el mundo, de ahondar en las grandes preguntas y anhelos y zozobras que nos proporciona la vida. Leer un buen libro es trascender lo que se nos cuenta y sentir el impacto espiritual del sentido de las cosas. La gran literatura, en definitiva, alberga en su seno una filosofía, algo que desentumedece el alma y cala e irrumpe impetuosamente en el lector, y nos exige una respuesta veraz a lo que estamos haciendo, a lo que somos y vivimos, a lo que estamos dispuestos. La gran literatura alberga en su trama una radical excelencia, y una exigencia del drama que tantas y tantas veces es la vida, y que nos lleva a un sentimiento de reflexión y de concienzuda indagación, si queremos llegar a la entraña del existir, a su felicidad y esperanza. La gran literatura se interroga sobre el quicio que sostiene esta aventura, y nos hace pensar, y nos conmueve, y hace posible que soñemos con algo más que lo vulgar, o lo bobo, o lo mediocre. Tal vez soñar, titula su último libro José Ramón Ayllón (Ariel). Con el siguiente subtítulo: “La filosofía en la gran literatura”. Soñar, aprender a leer; soñar, aprender a ver; soñar… Y el autor quiere darnos pistas muy concretas para este aprendizaje. El libro es como una guía literaria que nos conduce e interpreta la geografía de ciertos temas fundamentales que nos preocupan a todos. Quiere mostrarnos la literatura como pedagogía del alma, como referente y cifra de las grandes pasiones e interrogantes. El libro de Ayllón es un incentivo para la lectura inteligente. Dios, el bien, el mal, la muerte, el amor, la amistad, la familia… siguiendo a unos determinados textos o autores. O asuntos como el comunismo, o el darwinismo, o la filosofía de Nietzsche perfilada en dos personajes de novelas (el Raskolnikov de Crimen y castigo, de Dostoievsky, y Larsen de El lobo de mar, de Jack London). La literatura como mediadora y cauce y expresión del ahogo moral, del sentido del dolor o de la necesidad de Dios. La gran literatura es grande precisamente porque indaga en el corazón del alma, porque va al meollo, porque no se conforma. Los grandes escritores, nos dice el autor, “enriquecen a la filosofía porque exponen con brillantez los aspectos esenciales de la realidad”. Y las palabras, en estos casos, hacen sangre, y nos redimen del error o de la inercia, y nos ponen en la adecuada perspectiva. La gran literatura responde a la absoluta necesidad que tenemos de amor y de armonía o, sencillamente, de intentar comprender el horizonte último de la rutina. José Ramón Ayllón nos pone sobre la pista, para profundizar aún más en el sentido de la vida. Y lo hace con su acostumbrada y perspicaz agudeza. Y con una buena prosa.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahórrese el libro, la vida no tiene sentido.

Anónimo dijo...

Reconozco que tienes buen gusto para incentivar a la lectura. Gusto y garra para decirlo.

Anónimo dijo...

La portada es muy sugerente.

Anónimo dijo...

No sé como haces para escribir tanto, yo con sostenerme de pie tengo bastante. Felicidades. Es bonita la portada del libro este.

Anónimo dijo...

Lo he comprado.