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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.


miércoles 2 de diciembre de 2009

El hombre que es sólo él



El hombre gira la cabeza y mira cada rincón de la habitación donde se encuentra. Mordisquea sus uñas y se esconde cada vez más en el interior de su bata. Sus ojos no descansan, buscan un motivo que le diera la oportunidad de explayarse con cierta introspección. Todo está en su sitio. Todo menos esas toallas, perfectamente plegadas, que se han ido acumulando a lo largo de las semanas. Es de día, pero prefiere cerrar la persiana y encender la luz. Si acaso sólo se permite un resquicio por el que poder echar un vistazo al exterior, y sentir esa calida seguridad de su cuerpo, que se despereza en un complaciente gemido. Fuera siempre hace frío. Nada le apetece. Sólo estar así, sentado, mirando los objetos y dejándose llevar por los sentidos. Cualquier cosa le llama la atención. La forma oblonga de esa almohada o esa acuarela donde las palmeras un buen día se quedaron quietas. Cambia de postura. Se mesa el pelo y se queda abstraído en unas sombras cualesquiera del techo. Le parece sosprendente el tacto de un lapicero. Una pequeña maravilla. Y esas botas Benson vacías o el cinturón trenzado en tres colores. Y la obsesión de los reflejos, donde se asoma curioso y mira. No sabe para qué. Es aburrimiento y toma de conciencia. A la vez. Lo mira todo como si fuera una pintura, y él estuviera dentro del cuadro. ¿Quién le mira a él? ¿Quién se fija en esa pasmina violeta que está sobre la cama, o en ese libro amarillo que compró ayer en un puesto callejero? Se acaricia la nariz y el rostro, y piensa en seguir leyendo a Stevenson. O quizá a Saúl Friedländer. O a Jean Rhys. Quizá más tarde. Suena el Adagio de Albinoni y se tumba en la cama y cierra los ojos. El hombre cruza las manos sobre el pecho. Piensa. Y se deja llevar por la mañana. Ese hombre podría ser cualquiera, pero en este caso soy sólo yo, no él. ¿Hay algo más que decir?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

Alfredo Cuervo Barrero

Anónimo dijo...

Mejor así. No me suelen gustar los Mr Hide.

Anónimo dijo...

Todo el mundo vamos acelerados, pero también son muchos los momentos que me parece que estamos en Babia.

madison dijo...

Yo sí tengo algo que decir. Mientras leía notaba cómo me absorvía la descripción, la situación, la persona. Y cuando he terminado la lectura he respirado hondo y me he dicho "caray qué bien escrito".

Anónimo dijo...

Tienes una forma de escribir que engatusas, igual da el tema. Estoy totalmente de acuerdo con Madison. Vicky.