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Reflexiones, poemas, escorzos de vida, fe de lecturas, noticias de amigos... No pretende ser un desahogo, más bien un diálogo. Un demorarme en el resplandor de nuestra existencia. Y en su literatura.




martes, 22 de diciembre de 2009

Escalofríos



Esta mañana, antes de salir de casa, he sentido miedo. Todavía me dura el temblor y la desazón. Un sonido era el culpable, un sonido ha sido el comienzo de esa angustia. Un sonido que no sé definir muy bien, como de alguien que al pasar tirara algo. El miedo se ha manifestado en un inmediato escalofrío. Me he agarrado al teléfono con fuerza y he sentido con total claridad que no estaba solo. He marcado apresuradamente unos números. Temblaban mis dedos. Mi mujer no contestaba. Uno y otro intento. Nada. Quería que su voz me acompañara, me dijera cualquier cosa con tal de no seguir sintiendo ese miedo. Instintivamente he comenzado a rezar en voz alta mientras iba de habitación en habitación encendiendo nervioso las luces. Todo parecía estar en su sitio. Y la puerta de casa estaba bien cerrada. La presencia persistía, al acecho. Claro, esto se dice, o se escribe, y la gente puede pensar que el cansancio ha hecho definitivamente mella en ti, que estás agotado o quizá enfermo, y que tus sentidos improvisan cualquier cosa. Pero yo me sentía observado, os lo juro, no es invención, ni un amago de fantasía… Entonces escuché otro ruido. No era igual que el anterior, esta vez sonaba a hueco. Mi miedo se fue haciendo más denso. No voy a mentir aquí, necesito decir que presentía una realidad maligna y sobrenatural. Y vuelvo constantemente la vista atrás y creo que algunos me tacharán de loco. Total, por unos ruiditos. No, yo sé que era algo más. Lo supe desde el principio. Haciendo acopio de valor crucé raudo la biblioteca hacia el cuarto de los niños, desde donde creí que venía el nuevo sonido. Calma, calma, me decía a mi mismo. Calma… ¡Dios! ¿Cómo tener calma en una situación así? El miedo se iba apoderando de mí. Entré en la habitación súbitamente, porque si me lo hubiera pensado jamás hubiera entrado. Lo que vi no me espantó. Absoluta normalidad. El desorden habitual, pero nada más. Normalidad... Rezaba, cantaba, intentaba contactar una vez y otra con mi mujer. Tenía que salir de allí, de inmediato. El miedo había hecho presa en mí y no había forma de zafarme de él. Y esa presencia no se iba… Voy a dejar de escribir estas líneas. ¿Para qué? Es absurdo contar estas cosas. Se mofaran de mí, eso es seguro. Y habrá quien piense que sólo intento hacer un poco de literatura. O que amago con un sueño. Lo dejo aquí. A nadie se lo deseo. Y que cada uno piense lo que quiera.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Y lo que te rondaré, morena.
Yo que tú cambiaba la colonia por el agua bendita, colgaba crucifijos en todas las paredes (ahora están baratos) y no me quitaba el escapulario, el crucifijo y el Rosario ni para una apuesta; y en vez de llamar a tu mujer, que es y está muy buena pero en estos casos no sirve de nada, llama con confianza a la Madre, con Ella no se atreve.

Anónimo dijo...

Yo le creo, pero se equivoca, error total, no puede haber nada maligno en una casa en donde está presente Dios en todo momento, con un Belén y en donde se reza en familia.
Son solo ruidos naturales de los pisos y nuestra falta de confianza nos juega una mala pasada.

Anónimo dijo...

Gracias Guillermo por contarlo, no te preocupes por lo que se pueda pensar. Las presencias, vamos a llamarlas positivas y negativas, se sienten....y son difíciles de transmitir con palabras.

Anónimo dijo...

Yo he sentido cosas parecidas al quedarme sola en una casa a dormir. ¿La soledad inventa demonios?
¿O son verdad?

PAULA

Anónimo dijo...

Mire usted, Anónimo segundo, a más inalcanzable más deseable, ¿ o no conoce esa ley fundamental de la física espiritual?, ¿ o se cree que a los santos, por serlo, los deja tranquilitos?, al contrario, los santos lo son porque no los deja tranquilitos.
Los santos son las almas que más desea, es la lógica del mal: no la quiero porque la quiera ( al alma), que me la trae al pairo; la quiero porque la quieres, y a más la quieras más me esforzaré por robártela.

Anónimo dijo...

El demonio se mueve. No es por meter miedo.

Anónimo dijo...

Estimado Anónimo cuarto (despues de PAULA):

Una cosa es que tengamos tentaciones por nuestra parte de naturaleza caída y otra muy distinta que venga el demonio a nuestra casa en la que el que reina es Dios y está presente en nuestra casa y nos cuida como hijos muy queridos e indefensos, y lo mejor de todo es que es OMNIPOTENTE. No lo permitiría jamás si nos ponemos voluntariamente en sus manos.

Es como si mi hijo me encarga con mucha insistencia que cuide de su casa, que no entren los ladrones y yo PUEDO hacerlo, por supuesto que los ladrones no entrarán a la casa de mis hijos, estaría yo loca si lo permitiera, por más que mis hijos fueran un botín muy preciado para los ladrones

Gaby

Anónimo dijo...

Tranquilo Guillermo, me paso el dia leyendo articulos en la red, sobretodo de economia y de gente que escribe con valores. Te doy mi palabra de honor que de todo lo que leo no he visto a nadie más cuerdo que tu. Gracias por recordarnos que tenemos que estar en guardia, parece que hoy nadie quiere acordarse que el inombrable existe y cosecha grandes exitos sin hacerse ver.

Anónimo dijo...

Yo de lo que tengo escalofríos es de los tipos que dicen nos gobiernan.

Richard

Anónimo dijo...

El demonio existe. ¿No se nota? Manuel.

Guerrera de la LUZ dijo...

Hola Guillermo, te recomiendo que reces en tu casa el Exorcismo para laicos que nos dejó León XIII, te será de gran ayuda.

Un abrazo, te deseo una muy Feliz y Santa Navidad.

Anónimo dijo...

“…y era tentado por el diablo…” Lucas 4:2

El mismo JesuCristo, Hijo de Dios, de Quien dijo:"Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco", fue tentado por el demonio. ¿Qué le hace pensar, anónimo sexto, que no lo va a tentar a usted?

Anónimo dijo...

Evangelio según san Mateo 4:1-11

1 Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2 Y, habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al fin tuvo hambre.3 Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Pero él respondió, diciendo: Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Le llevó entonces el diablo a la Ciudad Santa, y, poniéndole sobre el pináculo del Templo, 6 le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, pues escrito está: “A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra.” 7 Le díjo Jesús: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios.” 8 De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 le dijo: Todo esto te daré si de rodillas me adoras. 10 Le dijo entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás y a El solo darás culto.” 11 Entonces el diablo le dejó, y llegaron ángeles y le servían.

Anónimo dijo...

.......
-¿Te da miedo morirte?
-Sí.
-¿Por qué?
-Porque no sé si iré al cielo.
-Bueno, tú sabes lo que tienes que hacer.
-Ya, pero por si acaso.
- ¿De qué más tienes miedo?
- Del demonio y de las arañas
............



Mi hijo de once años es más sensato que muchos de los lectores de este blog.

Anónimo dijo...

10 sugerencias o prácticas que nos ayudan en nuestra lucha espiritual contra el mentiroso:

1) Mantén la puerta de tu corazón siempre limpia. Ciérrala al mal y al maligno.

2) Conserva tu vida en orden: el tener, el poder, el saber, el amor, deben estar referidos siempre sólo a Dios, pues Él es la fuente de todo bien. Toma la vía excelsa del ayuno.

3) No tomar parte en ninguna práctica de espiritismo o de ocultismo bajo ninguna de sus formas (Ouija, lectura de cartas, meditación trascendental, Fidencismo, etc.). Son trampas que envenenan tu vida.

4) Escoge bien los proyectos y los objetivos de tu vida. Éstos deben ayudarte a construir tu vida como una ciudad abierta a Dios y bien protegida contra los ataques del enemigo.

5) En las tentaciones violentas u obsesivas de un bien o de un placer, aléjate y no te dejes provocar ni absorber. Busca inmediatamente otras cosas en qué pensar o en qué entretenerte, para mantener ocupado tu espíritu y movilizar tus fuerzas. De esta manera la obsesión que busca engañarte desaparecerá.

Por lo que ser refiere a las tentaciones:

Anónimo dijo...

"Libros. Rodeado por ellos. Tan queridos, siempre tan pocos aunque sean cientos o millares..... El tacto de los libros, la seguridad que procura su presencia."

No parecía estar muy seguro. Menos mal que en esto de los libros no le hago caso.

Juanjo dijo...

Estoy de acuerdo con la guerrera. Las personas piadosas, con fe verdadera y cuyo trabajo ilumina otras almas, antes o después reciben la visita de ese...ya sabéis a quien me refiero.

Clara dijo...

Hace unos años habría creído que lo que cuenta son imaginaciones. Ahora lo veo posible. Quién como Dios, creo que le dijo el Arcángal San Miguel al del non serviam. Pues... eso.